Microrrelato de Mónica Bardi
Y llegó nomás. Entre cielos anaranjados, que sólo de verlos dan ganas de lamerlos, llegó nomás; mientras grietas azules arañaban el firmamento a pesar de las protestas del sol poniente.
La vejez atracó en un atardecer de película con nubes canosas, rojas arrugas, estrías violetas y púrpuras verrugas... se nos vino la noche.
