El País (28/11/10). Dice Elvira Lindo en su artículo: "MADRES PERFECTAS": "...mamás encimonas (que están encima permanentemente), que hacen de su criatura el objetivo de su existencia (y de la tuya, si te pilla de visita). Es su niño Jesús o su Buda y desean que el mundo se una a la adoración de criatura tan extraordinaria. El ENCIMONISMO es una de las religiones de nuestro tiempo. Mi generación ya no ejercía la autoridad incontestable de nuestros padres, teníamos la "ventaja" de vivir en un desastre que nos inhabilitaba para ir dando lecciones de maternidad a diestro y siniestro. ...hay una tendencia publicitaria de muchas revistas destinadas a mujeres que ilustran la maternidad como una circunstancia idílica a la que hay que entregar la vida. Esas Jolies y Madonnas que recorren el mundo demostrando su APEGO, uno de los mandamientos del ENCIMONISMO.
En contraposición, en los cuentos de ALICE MUNRO aparecen esas madres hechas de la materia de los seres humanos; tan imperfectas como reales que, mientras amamantan piensan es esa otra vida que se están perdiendo. (Oh, pecadoras, digo yo). ALICE MUNRO llamó a las ENCIMONAS las víctimas de la "orgía de la Motherphilia". Lo más sorprendente de esta tendencia avasalladora es que quien la practica no sabe que está siguiendo una MODA, al contrario, piensa que al fin se ha llegado a redactar el catecismo de la perfecta crianza.
Ni tan siquiera reparan en que en otras culturas la educación del niño está en manos de una comunidad de parientes. Sé que habrá quien lea este artículo con la escopeta cargada e interpretará que estoy en contra de cosas, que en su justa medida, me parecen deseables pero me niego a admitir que haya una sola manera correcta de criar a un niño. Habrá un día en que los hijos del ENCIMONISMO mirarán a sus padres a los ojos y les dirán: "POR FAVOR, ENTRETENEOS CON OTRA COSA, VIVID VUESTRA VIDA...¡DEJADME RESPIRAR!"
