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sábado, 15 de julio de 2023

MUJERES CON GOYA





AIRES DE CADIZ es una asociación cultural que tiene un lugar dentro de la muralla que separa el casco antiguo de la ciudad nueva de Cádiz y donde se organizan conciertos y obras de teatro. Es un patio amplio con un pequeño bar y una parte techada. No es lujoso pero sí carismático y con solera. 

El viernes 14 de julio de 2023 se representó allí una obra de teatro llamada MUJERES CON GOYA de la asociación cultural teatro DESCONFINADOS. Era una noche agradable dentro del tórrido verano porque acariciaba una brisa de poniente.  A los pocos minutos de empezar la obra unos fuertes sonidos con pretensión de música retumbaron en todo el casco antiguo. Ese golpeteo instrumental plano y monótono que perforaba los tímpanos de los sufridos ciudadanos hacía temblar hasta los profundos cimientos que construyeron los cartagineses en el año 238 antes de Cristo. ¿Qué estaba pasando? Había un evento juvenil en el puerto de Cádiz, a unos 500 metros de donde estábamos pero los altavoces alzaron su voz omnipotente y todo lo demás quedó oculto, como el perro semi hundido de Goya.

Las actrices siguieron imperturbables,  como auténticas profesionales, con sus respectivos papeles mientras el público se miraba con perplejidad. Me sentí como el Titanic naufragando: hemos perdido la obra, pensé, después de tanto mimo, ensayo y dedicación. Pero ése no era cualquier público: eran gaditanos de nacimiento o de adopción y, como todo el mundo sabe, el gaditano nace donde le da la gana. Así que esas personas divinas se pusieron de acuerdo sin mediar palabra y unánimemente decidieron ignorar el frenético martilleo para seguir el hilo de lo que ocurría en el escenario con la mayor concentración.

En esos momentos recordé la letra de una canción que LEÓN GIECO compuso en 1978, que cantaba con la inolvidable MERCEDES SOSA y que decía así: "es un monstruo grande y pisa fuerte la pobre inocencia de la gente". 

Desoyendo al que pisaba fuerte, el público reía y disfrutaba de las ocurrencias de las mujeres que había pintado Francisco de Goya y Lucientes en el siglo XVIII y que, según la imaginación de la guionista, habían salido de sus cuadros al cerrar el museo para charlar sin tapujos de su vida cotidiana. 

Pero seguía el monstruo pisando fuerte;  aunque los gaditanos nunca se amedrentan así como así. Ya ocurrió con Napoleón; mucho menos iba a pasar con un grupo que grita "échame gasolina" una y otra vez, machaconamente, como toda ambición poética. 

Convengamos en que no sabemos que es peor: si las bombas de Napoleón para hacer tirabuzones o esos desaforados que no aportan nada a la vida cultural de nadie y restan mucho. Aunque mejor por el momento no entremos en ese tema.

Yo seguía rememorando de a ratos la canción de Gieco: "sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente". ¡Qué contraste! Las letras que se cantan también nos hablan de los valores que maneja una sociedad.

"Todo un símbolo de la cultura ahogándose en ese ruido para estúpidos que llaman música. Pero el teatro es inmortal. Cuando prohíban hablar se recurrirá al mimo" dijo después un buen amigo con acierto, cuando le conté lo ocurrido. 

Terminó la función. Y nos rodearon las felicitaciones cálidas y sonrientes de los espectadores allí reunidos que, con su templanza e indiferencia al estrépito, acallaron la barbarie y lograron hacer de ésta, una noche especial e inolvidable. 

jueves, 4 de mayo de 2023

MUJERES CON GOYA

 

El 2 de mayo presencié una obra de teatro vocacional en el castillo de Vejer, cuyo guión y dirección estuvo a cargo de Mercedes García Gomar y su título es MUJERES CON GOYA, de la Asociación cultural "Teatro Desconfinado". Las actrices fueron Mercedes Romero como la duquesa de Alba, Ma. Carmen Márquez como Leocadia Zorrilla, Almudena González como Isabel de Porcel y Toñi  Barrera como la infanta María Josefa. (La realeza para el final, jeje). El argumento trata de lo que ocurre cuando el Museo del Prado cierra sus puertas y las mujeres pintadas por Goya salen de sus marcos y se ponen a charlar. También discuten, se pelean hasta llegar a las manos (muy divertido), se ríen y se burlan comentando las relaciones entre ellas, Manuel Godoy y el rey. Se juega con estudiada información histórica pero también se mezclan de manera satírica y, a veces, hilarante, situaciones del pasado con elementos del presente, un condimento inverosímil e inesperado. En el reducido espacio disponible las actrices se movieron sin entorpecerse lo cual muestra a las claras muchas horas de ensayo y bastante temple al actuar imperturbablemente a pesar del sonido omnipresente: ¡LOS TELÉFONOS MÓVILES! 


La escenografía y, sobre todo, los detalles de la vestimenta indican una intención de atenerse lo más ajustadamente posible a lo pintado por Goya, porque se reconocen de inmediato. 

Cuando parecía decaer un poco el ritmo se insertaron oportunamente breves canciones y bailes que hicieron las delicias del público. Por momentos los personajes resultaban poco creíbles, si se tiene en cuenta la época y su alta alcurnia claramente incompatibles con un lenguaje oral gaditano y corporal moderno, pero esa circunstancia no le restó interés si se mira la obra globalmente. Supongo que todo lo contrario:  se acerca al público, ya que no ha tenido la pretensión de ser teatro clásico. 

En síntesis, teatro vocacional que se esfuerza en ganar niveles de calidad.