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lunes, 2 de enero de 2023

UN VIAJE ANUAL

 

ISABEL SÁNCHEZ GONZÁLEZ

Me imagino a la Navidad desde donde esté, haciendo la maleta para llegar a tiempo el 24 a todas las casas del mundo. 

No tiene cara de estar muy contenta la Navidad. Son muchos años de cargar con las culpas de los que no les gusta, la odian, echan de menos a alguien, pasan hambre, acaban hasta los ojos de comer y hasta se monta más de una bronca de esas que hacen llorar a los abuelos. 

Que culpa tiene la navidad de que las cosas sigan así después de más de 2000 años...

Ella va donde le dicen. Es su trabajo. Haya luces o no, regalos o desencanto, guerras o paz, hambre o miseria.

Donde le dicen... 

Navidad ha acabado de hacer la maleta. Lo de siempre. Al fin y al cabo no se trata de vestirse de fiesta y poner cara de amor, dulce amor... Se trata de llegar el 24, hacer como que no pasa nada y dejar el 25 que todos queden con la conciencia tranquila de que se ha hecho lo que se ha podido. Mejor o peor. 

Ahora queda coger su maleta y marcharse de vuelta. Volver sin pensar en niños sin Papa Noel, ni familias sin comer, ni camas de cartón en los túneles, ni estruendo entre países. Volver a su letargo hasta el año que viene. 

Si no se olvidan de ella...


miércoles, 28 de diciembre de 2022

NATIVIDAD

 


NAVIDAD por Regina Roldán Mariani. 

Soy de las que no tiene un muy buen recuerdo de las fiestas. Mis fiestas fueron solitarias. Descreo de las salidas en grupo, creo más en lo que aflora en una charla de a dos.

Hoy les voy a hablar de una navidad, de un nacimiento más bien, que no sucedió en diciembre, sino en febrero.

Estuve angustiada e histérica todo el embarazo. (La historia ésa, ya no tiene sentido). Grité. Lloré mucho. Pero al momento de su nacimiento estaba nerviosa y calma a la vez, porque ya nos conocíamos.

La obstetra me dijo, prolapso de cordón, ahora no se jode. Y pujé como pude. Ambas estábamos quietas y en silencio. Yo seguí acostada, no reaccionaba. Pero la miraba. La médica la sostenía de los pies, estaba algo azulada. No lloró. 

Iba al golpearla, cuando le vio sus dos ojos grandes observando. Me la acercó. Yo no la tomé, la indagaba con la mirada. "Qué no se te caiga" Y la colocó a mi lado. Entonces, la olí, la indagué de reojo. Dicen que los bebés ven sombras. Pero me topé con su silencio, con su mirada hacia mi, también de reojo. 

Cuentan que esa fue la mejor Navidad que tuve...