Relato brevísimo de Mónica Bardi.
Sé que él me está mirando. Yo voy caminando y sé que él me está mirando. Lo sé porque mi caminar es elegante y cimbreante. Él me lo dijo. Me lo dijo un día que estábamos caminando por un sendero estrecho y yo me veía obligada a ir por delante. Y, mientras caminábamos, él me decía: "me encanta ver ese andar tuyo tan elegantote". Usó esa palabra inolvidable que me supo a miel: "elegantote", con una sonrisa deseante, inequívoca, que lamía mi espalda.
De eso hace mil años pero una chica caminando delante de mi me lo recordó. Y él ya no está pero su mirada si.
