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lunes, 28 de febrero de 2022

ELEGANCIA

 


CIELOS DE BUENOS AIRES

#CielosdeBuenosAires #confiterialasvioletas

En el  barrio de Almagro, solo a 4 kilómetros de la avenida de mayo, a principios de 1880, abrió sus puertas un solar que poseía inequívocas señales de refinada distinción. El revuelo no fue menor. Elegantes carruajes con curiosos aristócratas llegaban hasta las puertas del suntuoso y flamante local. Cuenta la historia que el mismo Carlos Pellegrini, futuro presidente del país, de rigurosa galera, capa y bastón, asistió gustoso a la inauguración, transportado por un tranvía especial acompañado por muchos de sus distinguidos amigos. El 21 de Septiembre de 1884, en la esquina de Rivadavia y Medrano, nacía en Buenos Aires la confitería Las Violetas...

La confitería fue construida con el estilo característico de estos locales en el Buenos Aires de principios de siglo. Su interior posee una exquisita y lujosa decoración, hecha a base de revestimientos en madera, 80 metros cuadrados de vitrales, arañas con caireles, fachada y mesas con mármol de carrara.


Pero es alrededor de la década de 1920 cuando las Violetas fue remodelada, luciendo nuevas vidrieras francesas y puertas de vidrios curvos, vitrales y pisos de mármoles italianos, hechos en el barrio de San Telmo y colocados en 1928.

No puede dejar de mencionarse su tradicional repostería y su célebre pan dulce. Entre sus habitués se puede mencionar a escritores como Roberto Arlt y Alfonsina Storni. Fue escenario de varias películas, como La Mafia, de Leopoldo Torre Nilson y Sol de Otoño, de Eduardo Mignona, protagonizada por Norma Aleandro y Federico Luppi.

En el año 1984 fue reconocida por el Museo de la Ciudad como "Testimonio vivo de la memoria ciudadana" y fue catalogada como "confitería notable" por la Comisión respectiva. Cerró el 30 de junio de 1998, momento en el cual se sanciona la Ley 49 con esta declaratoria de Sitio de Interés Cultural y otra ley con su catalogación de Área de Protección Histórica (APH). El 19 de julio de 2001, completamente restaurada y con nuevos dueños, abre nuevamente sus puertas.

Famosa desde sus orígenes, su reaparición, luego de un cierre de tres años, fue festejada por los vecinos de Buenos Aires que han acompañado su nueva etapa con entusiasmo.

CIELOS DE BUENOS AIRES

sábado, 12 de febrero de 2022

MARIPOSAS

 CIELOS DE BUENOS AIRES


MARIPOSAS

El domingo 12 de febrero de 1984 en que Julio Cortazar murió en París, la ciudad de Buenos Aires fue escenario de un hecho inédito en su historia: una invasión de mariposas. Al día siguiente, los científicos explicaron que una oleada de calor en una zona rural vecina originó una migración inicial de mariposas en busca de fresco, y que miles de ejemplares fueron acoplándose durante el trayecto, hasta que desembocaron en el centro porteño.

El fenómeno no se ha repetido, hasta hoy, pese a que ha habido veranos mucho más calurosos que aquel. Las crónicas, las notas y los comentarios publicados por entonces no relacionaron aquella alteración momentánea de la ecología de la ciudad con el deceso del escritor. Para casi todo el mundo se trató de una curiosidad científica o, en todo caso, una “nota de calor” a la hora de conformar la agenda informativa de los medios, tan aburrida, en general, durante los meses de calor.

Una causalidad

Para Cortázar hubiera sido normal no sólo porque amaba las mariposas desde su niñez –y eso consta en su obra- sino también porque la irrupción de los elementos fantásticos en la más rutinaria de las normalidades era una de las claves de su narrativa. Que una ciudad que amó a un escritor resultase invadida por los más hermosos insectos el día de su muerte fue una de esas causalidades que él buscó y atesoró durante buena parte de su existencia.

fragmento del Libro: Polimenio, Carlos; Rep (ilus)/ Cortázar para Principiantes.

CIELOS DE BUENOS AIRES 

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Y ahora, como la guinda del pastel, agrego una frase que se hizo famosa, del entrañable y tan querido Cortázar: "andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos".