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sábado, 23 de diciembre de 2023

ESPECIE HUÉRFANA

 

(...) Junto a arqueólogos marroquíes, el paleoantropólogo francés JEAN-JACQUES HUBLIN, nacido hace 61 años en Argelia, descubrió en JEBEL IRHOUD (Marruecos) fósiles de Homo Sapiens mucho más antiguos que los encontrados hasta la fecha. 300.000 años y en un lugar insospechado: el norte de África. Este hallazgo cambió la geografía de la humanidad, pero también diluyó las fronteras entre lo que es humano y lo que no lo es. Nos gustaría que haya una frontera bien definida, rotunda, entre hombres y no-hombres pero Hublin no cree que haya para este asunto una respuesta solo científica, sino más bien metafísica.

Y no es que el hombre venga del simio sino que el HOMBRE ES UN SIMIO, un simio muy particular, donde es importante no confundir el parentesco con el aspecto, aunque hay características que compartimos, como la dentadura, como ejemplo más acabado, pero hay otras que son muy diferentes. Los SAPIENS que vivían hace 100.000 años son sapiens pero no son exactamente como nosotros porque la evolución nunca se ha detenido en nuestra especie. De hecho, el cerebro evoluciona de forma muy diferente al de otras especies como el neandertal, por ejemplo, ya extinto. 

Hubo muchas especies con las que convivimos aunque nos cuesta imaginarlo porque para nosotros el hombre es ÚNICO, una especie muy homogénea. Pero no olvidemos que esta situación es muy reciente: 40.000 años, muy poco en términos geológicos. Somos una especie HUÉRFANA porque todos nuestros familiares han desaparecido y somos una especie INVASIVA porque establecemos una competencia con las demás especies autóctonas que termina por conducir a muchas de ellas a la extinción. Hemos llevado el impacto sobre el medio ambiente, que siempre existió, al LÍMITE. 

Lecciones del pasado: los sapiens llegan a Australia y desaparece la MEGAFAUNA, llega a Europa y desaparecen los neandertales, llegan a América y desaparece también la megafauna. Para poder hablar de mundo natural habría que librarse totalmente de los homínidos porque la humanidad necesita extraer energía del mundo que lo rodea. "La clave está en si lo hace de manera destructora o inteligente". 

La evolución es la historia de una gran extinción porque al final la mayoría de las especies desaparecen. "Es cierto que hay esponjas o tiburones que no han cambiado desde hace muchísimo tiempo. Pero, y es una palabra que no me entusiasma, especies más elaboradas que tienen una duración bastante corta".

EXTRACTO DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN EL PAÍS SEMANAL. 12/11/23


jueves, 28 de noviembre de 2019

MANFRED Y EL AMOR.

Una vez presencié algo que me dejó largo tiempo pensando.
Manfred, mi inolvidable profesor de alemán, ya difunto, me comentó que sus amigos de Alemania creían que él, al vivir en Chiclana (mar y playa), estaría todo el día bajo una sombrilla con un martini en la mano.
Los que vivimos en este clima privilegiado muchas veces llegamos a añorar una nubecita en el horizonte que nos dé una tregua con el prepotente sol, siempre ahí, brillando.
Pero a lo que iba: Manfred contestó enfáticamente que él no vino a vivir aquí, como casi todos los guiris (gringos) por el clima, sino por amor.
Amor a su mujer, que ha nacido en esta tierra.
Cuando él dijo tan redondamente "POR AMOR", algo que no supe definir en el momento, me llamó la atención. Me hizo ruido, como decimos los argentinos.
Manfred era una persona que no hablaba de sus sentimientos (como muchos hombres por estas latitudes) y mucho menos con una alumna. Frenaba prudentemente sus exteriorizaciones, como cuando volvió de enterrar a su madre en Alemania, que suave pero inequívocamente detenía a quien se acercara a darle un pésame.  Y no le gustaba tampoco cuando otras personas hablaban de algo íntimo o doloroso. Esquivaba diplomáticamente el tema.
Pero esta vez no lo esquivó y se llenó, no una, sino dos veces la boca con la palabra "amor". Nada menos.
Pensé: ¿será que cuando no hablamos en nuestra lengua materna nos suena la cosa diferente, sin tanta carga afectiva? ¿Será que el contenido del vocablo tiene menos peso en nuestro cerebro o tiene otras resonancias en la parte emocional, si es en otro idioma?
¿Será como cuando los argentinos que vivimos en España,  decimos "concha", con pudor?
¿O como cuando un español te dice sonriendo "hola, boludo" y recién te conoce? ¿Será como cuando inevitablemente insultamos en nuestra lengua materna?
¿Construimos el lenguaje o el lenguaje nos construye?
Misterios lingüísticos. "Nada hay fuera del texto", dice Jacques Derrida.




sábado, 29 de junio de 2013

¿Por qué a veces es tan difícil identificar al diente que duele?

 
Muchas veces los pacientes no saben decir exactamente cuál es la pieza que les duele. A veces ni siquiera si es del maxilar o de la mandíbula. ¿Por qué?  Un equipo de la universidad alemán de Erlangen-Nuremberg aplicaron pulsaciones eléctricas cortas a los caninos superior e inferior derechos y encontraron que el  cerebro respondía del mismo modo al dolor de ambos caninos.
La investigación concluye que varias regiones de la corteza cerebral no son capaces de discriminar puntos anatómicos concretos.
Por lo visto ni el cerebro ni la persona pudieron determinar el lugar exacto del dolor.
Conclusión : " los odontólogos deben saber que muchas veces sus pacientes no están capacitados para identificar la fuente del dolor, por motivos anatómicos y fisiológicos"