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jueves, 10 de agosto de 2023

FACUNDO

 


Del muro de Paul Torres. 

CONCHITA CUENTA CUENTOS

"Siempre quise saber lo que había detrás de la famosa frase de Facundo Cabral “No soy de aquí ni soy de allá...”, y cuando lo supe, amé esta historia que ahora les cuento: Tiene tanto tiene qué ver con un sentimiento tan noble y tan poderoso como el amor: el perdón.

El padre de Facundo se fue de su casa antes de que éste naciera. Luego Sara, su madre, fue echada a la calle junto a sus pequeños hijos, y Facundo no tuvo un techo donde nacer, de ahí lo de “No soy de aquí ni soy de allá / no tengo edad ni porvenir / y (a pesar de todo) ser feliz / es mi color de identidad”.

Nació así en La Plata, y se crió en una de las barriadas más pobres de la urbe argentina, como presagio de lo que más adelante la montaña rusa de la vida le depararía: sinsabores, éxitos, fracasos, lucha, amores, desamores y mucho aprendizaje, como preparando al gran apóstol de la música latinoamericana para un camino que no detendría ni su absurda muerte un 9 de julio.

Una noche, tras terminar un concierto en una de las catedrales de la música de Buenos Aires, Facundo, con 46 años a cuestas, se llevó la sorpresa de su vida: en el pasillo lo esperaba su padre. “Lo reconocí porque era igual a la foto que mi madre siempre había guardado, pero con el pelo cano y las huellas del tiempo reflejadas en su rostro y en sus manos. En el acto supe que era él, porque siempre vi esa foto en la repisa de la cama de mi madre”, contaba Cabral. “Mi padre era muy apuesto. Todo lo contrario a mí, era muy elegante. Ahora, muchísimos años después, estaba allí y me quedé congelado sin saber qué hacer”.

Este era el primer encuentro con su padre. ¿Se imaginan la tormenta de emociones, pensamientos y nerviosismo que azotaban dentro de aquel hombre que paseaba su música por el mundo pregonando la paz, el perdón y el amor? Entonces, ¿qué hacer?

Un día Cabral dijo sobre su padre: “Agotó todo el odio que había acumulado en mí; lo odié tanto y tan profundamente porque había dejado sola a mi madre con siete hijos. Aprendimos todos a tener el cielo por techo y la lucha por sobrevivir se volvió prioridad para los ocho. Murieron cuatro de hambre y frío. Tres sobrevivimos de milagro”.

Ahora, su padre estaba frente a él, y sentía tener todo el derecho de decirle lo que su corazón guardaba. El rencor es un sentimiento tan fuerte como el perdón y Facundo sintió muchas veces que su memoria le alejaría para siempre de aquel hombre. En ese momento, el recuerdo de las palabras de su madre retumbó en su cabeza y en su corazón: “Vos que caminás tanto, algún día te vas a encontrar con tu padre. ¡No cometas el error de juzgarlo! Recuerda el mandamiento: honrarás al padre y a la madre. Segundo, ese hombre que vas a tener enfrente, es el ser que más amó, más ama y más amará tu madre. Tercero, lo que corresponde es que le des un abrazo y las gracias, porque por él estás gozando las maravillas de Dios en este mundo por el que caminas. La vida que tanto amas no sólo te la dio tu madre, también se la debes a tu padre. No lo olvides”.

El desenlace de este encuentro lo cuenta el mismo Facundo: “Por eso cuando vi a mi padre nos acercamos, nos abrazamos y fuimos grandes amigos hasta el final de sus días. Aquella vez me liberé y dije: ‘Mi Dios, qué maravilloso es vivir sin odio’. Me costó años perdonar y pude hacerlo en un segundo. Y me sentí tan bien”.

El perdón es tan noble y poderoso como el amor.

Texto:  Facundo Cabral.

jueves, 12 de mayo de 2022

LOS REYES MAGOS

 Cuento corto por Mónica Bardi


"Mamá, ¿los reyes existen?"

"Claro. Se llaman Felipe y Letizia". 

"¡Mamáááá...los reyes magos!"

"¡Ah...ellos!... los magos. En fin...bueno, ya hablaremos de eso". 

Pasaron unos días y la pregunta seguía flotando entre los humos de guisos exquisitos que la mamá preparaba mientras pensaba y pensaba, revolviendo la cuchara de madera sin cesar. 

Un día cualquiera entró de la calle, radiante, agitando una carta en la mano.

"¡Mira, cariño, llegó una carta para ti!"

"¿Para mi? Que raro...nunca me escribe nadie"

"Pues mira, acá figura tu nombre bien clarito".

Con gran curiosidad abrió el sobre y empezó a leer: "Queridos niños: esta carta tiene el propósito de explicar algunas cosas sobre nosotros, los reyes magos. Hace muchísimos años que viajamos por los cinco continentes repartiendo juguetes entre todos los niños del mundo. Atravesamos ríos, desiertos y montañas con nuestros amados camellos, muy sufridos ellos. 

Cada vez estamos mas viejitos y ya nos cuesta llegar a nuestros destinos porque nos cansamos y, a veces, nos perdemos. Asi que hemos pedido ayuda a todos los padres del mundo y ellos aceptaron encantados. Por lo tanto, a partir de este año van a ser ellos los que repartan los juguetes. Nos despedimos con gran cariño y un beso en cada mejilla".

Un silencio un poco largo prosiguió. La perplejidad de la criatura se adivinaba por su mirada fija en ese trozo de papel que, prácticamente, había dado de baja a su infancia. 

"¿Entonces no van a venir más?"

"Parece que no", aventuró la madre que sentía que se encontraba en terreno pantanoso; intuyendo que cuanto menos hablara, mejor. 

"No me lo puedo creer" 

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Muchos, muchos años más tarde, se hallaban en una situación muy distinta. 

"Mamá...mamá... ¿me oyes?

La anciana madre apenas atinó a murmurar. Estaba ya muy viejita, acurrucada en su camita. 

"Eh...eh... si, si, te oigo. 

"Tengo algo que decirte... ¿te acuerdas de la carta que me escribieron los reyes magos para decirme que no vendrían más?"

"Claro...claro que me acuerdo"

"Esa carta la escribiste tú para que yo me hiciera a la idea de que los reyes magos no existen... después lo comprendí"

"Si, por supuesto". 

"Pues te diré algo: ellos siguieron viniendo y nos veíamos a escondidas cada 6 de enero".

"¿En serio? ¿Y por qué nunca me lo contaste?"

"Porque no me ibas a creer... "



domingo, 10 de enero de 2016

¡¡¡MAMMA!!!

"LA MAMMA" por NURIA BARRIOS. Revista EL PAÏS SEMANAL

El terapeuta tiene querencia con mi madre. No importa qué problema o qué anécdota le confiese yo: él lo reconduce a ella, la suma sacerdotisa del poder emocional en el hogar. Todo lleva a la mamma.
Hay un corto de Woody Allen donde el protagonista huye de su madre, una anciana sobreprotectora y agobiante de aspecto adorable, y se refugia en su piso, pero al salir a la terraza sorprende el rostro de la anciana, suspendido en el cielo de Nueva York como un globo inmenso, reprendiéndole. Mi terapeuta ríe cuando se lo cuento, y yo también río, pero tan pronto llego a casa pienso que mi hija irá probablemente a terapia en unos años para quejarse de mí. Y su hija hará lo mismo con ella, y así hasta el fin de los tiempos.
¿De qué hablamos entonces cuando hablamos de las madres? Si rastreamos la mitología, llegamos hasta EVA. Es imposible retroceder más: Eva no tuvo madre, al igual que Adán. Ambos nacieron con sus vientres lisos, sin ombligo, la marca de los hijos. Sin madres, ni padres, ni hijos, ni ABOGADOS, ni psicoanalistas, Adán y Eva lo pasaban en grande. Por algo llamaban PARAÍSO al lugar donde vivían. Después de la expulsión, ella formó la primera familia de nuestra estirpe, problemática y atormentada como lo serían después todas. Fué Adán quien eligió el nombre de Eva, quesignifica precisamente madre de todos los vivientes. Adán fué el precursor de esos maridos que llaman "mamá"(¡¡¡mamá!!!) a su mujer (¡¡¡su mujer!!!)....Sinceramente, no sé a qué esperan los psicoanalistas para nombrar a Eva SU SANTA PATRONA.