Anoche se acercó a su platito con trozos pequeños de mortadela que le corta Miguel. Pero no comió y se fue al jardín. Como siempre hace lo mismo, esperamos que volviera. Pero no volvió. Nuestra gatita Mimi no volvió.
Miguel está preguntándose si la habrá atropellado un coche, si habrá comido veneno para ratas en algún jardín vecino, si alguien se la habrá llevado, viéndola tan dócil. Miguel está sufriendo y pensando. Tenemos la esperanza de que vuelva. Los gatos son así de aventureros y desapegados. Entretanto, Miguel para distraerse se va de pesca, su mejor terapia. Allí se va con resignación y cañas de pescar.
Hoy hace 48 años que murió el padre de Miguel, durmiendo. Sólo tenía 53 años y su hijo lentamente va hilvanando recuerdos y, en su narración, todavía se refleja la perplejidad. Hoy estamos hablando de un buen hombre y un padre cariñoso, que murió en la flor de la vida. Hoy es un día triste.
