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sábado, 3 de febrero de 2024

MATEO

 Narración de Mónica Bardi

MATVEY

Estamos hartos de escuchar la noticia: lo único que puede vencer al odio y otros sentimientos y emociones negativas es el AMOR. Claro: estamos convencidos de eso. Pero ¿qué amor? ¿Qué clase de amor? ¿Amor eterno, amor pasajero? ¿Momentos de amor fugaces? El amor romántico es sin duda provisional, el amor a y de los hijos está condicionado por el tipo de personalidades básicas y las vivencias, el amor a los animales es relativo, el amor a los amigos es real pero a lo mejor están lejos. 

Pero ¿Y qué hay de ese amor inesperado que a veces nos regala la vida? Siempre provisional o no, no lo sabemos, pero que nos llena el corazón y nos hace olvidar de nuestros entuertos cerebrales por una horas. ¿Qué hay de ese amor que detiene una realidad pesimista y la pone a un lado, para ocuparnos de los asombrosos descubrimientos de las lombrices de tierra, de los sinuosos caminos de las  hormigas y de las mortíferas peleas de los soldaditos de plomo (ahora son de plástico) peleando por unos centímetros de terreno. "El amor es personal, como un perfume: cada quien imprime su propio yo" Flavio Giani dixit. 

Ese amor curativo plagado de descubrimientos a través de los ojos de un niño debería ser cultivado más a menudo. Siempre que se pueda. Porque es AMOR, lo digo en serio. No puede ser otra cosa. 

domingo, 23 de mayo de 2021

EL PUZZLE.

 


Es una gloria bendita (por usar una expresión hispano-católica), cuando viene a casa, esta joven que una vez creció en mi útero, mi hija Cuyén, y obsequia risas y comentarios a mansalva, sin calcular que los demás no tenemos armaduras que no se derritan en su presencia. Sufrimos, en este momento, tres causas de dolor profundo: la muerte de Graciela por covid, la enfermedad de un buen joven, hijo de una gran amiga y la madre de mi único nieto Adrián, también hospitalizada. La angustia y la pena nos han caído encima como plomo fundido, dejándonos enn estado catatónico. Cuando viene Cuyén le cuento y nos lamentamos juntas... para estos hechos las palabras se agotan, se cansan, se van volando y quedan esos silencios grises, esas miradas perdidas y poco más. 

Luego comemos algo, tomamos té de jengibre y nos disponemos a entretenernos agregando piezas al puzzle, ahuyentando así lo inevitable. Un buen rato estamos abducidas por la concentración que necesitamos para encajar las endiabladas piecesitas en su lugar correspondiente, mientras vamos intercambiando comentarios cortos y aleatorios. 

Yo abro el móvil, buscando auxilio, y encuentro a una excepcional pianista surcoreana llamada SANGAH NOONA tocando "POR UNA CABEZA", que algún alma caritativa me mandó por WhatsApp. Excepcional interpretación. La música siempre transporta y acompaña, aunque ésta en particular a mí me manda en imaginario vuelo chárter sin escalas, a otros dorados y adorados paisajes y a mis queridos lejanos amores, allá, cruzando el Atlántico.  Como tengo la letra de ese delicioso tango en un viejo papelito arrugado y sucio en mi billetera siempre conmigo, siempre cerca... siempre cerca de mi cuore... lo saco y lo recito. Repito la grabación y esta vez lo canto, muy bajito para no asustar a la audiencia, o sea, mi hija, la única que es capaz de soportar ese tipo de tortura. No había nadie más, pero si hubiera habido, era su momento de huir al baño. No me importa y lo vuelvo a cantar, siempre muy suave. Tan mal no me sale. Lo que pasa es que yo me autocritico demasiado, soy una boluda (y otras veces me justifico demasiado, boludamente también). Pero a lo que íbamos: amo ese tango cuya letra describe dos pasiones en paralelo, que, como casi todas las pasiones, terminan en un despeñadero sin fondo. Y hablando de amores, llega lo inesperado. 

Cuyén se ríe sin despegar los ojos del puzzle. Entonces, como canta Serrat "de vez en cuando la vida nos besa en la boca y a colores se despliega como un atlas". Ella va desgranando hipnótica y lenta, de qué manera tan radical ha cambiado últimamente su vida con su pareja de 11 años, Carlos. El amor de ellos, encerrado entre cuatro paredes por una inesperada pandemia, estaba arrinconado y acojonado (perdón, otra expresión local). Las broncas, el hastío, la falta de guita, la rutina, el aislamiento obligado lo tenían al amor en un rincón oscuro. La pasión inicial hacía rato que había pasado. Día por medio, una discusión. En este punto y en otras circunstancias la separación estaba servida en bandeja de plata. Pero hete aquí que no podían por todo lo enumerado arriba: estaban condenados a aguantarse, por lo menos hasta que pasara la pandemia. 

Esta conversación me recordó a un río, que fluye a la par del tiempo. Corre viboresco entre piedras y raíces y, de pronto, desaparece de la superficie y se hunde buscando quién sabe qué. Se hace subterráneo, corre enceguecido. Metros, a veces, kilómetros; van sus heladas aguas cayendo por sus cauces, hasta que, cuando le da la gana, emerge de nuevo al sol y a la luna, a la lluvia, a la rosa de Borges, a las ranas, a lo contingente... buscando quién sabe qué. Pero ya son otras epicúreas aguas, con otro color, con otro olor y desde otro lugar. 

De repente emergió el amor de Carlos y Cuyén,  pero era distinto, igual que el río y salió del rincón,  fructificado y transformado en un adulto. Lejos del efímero enamoramiento de adolescente; listo para el cariño, la compañía, el apoyo, la inteligente evitación de conflictos, la paciencia y otras yerbas parecidas que se adquieren con el rodaje. ¡Qué suerte que le dieron tiempo y no lo mataron antes! 

Mi niña chiquita, Cuyén, me contaba todo esto como si de una mágica metamorfosis se tratase, sin despegar los ojos del puzzle, siendo la primera sorprendida por este regalo inesperado. 

Entonces me di cuenta que estábamos viviendo esos momentos únicos en los que el dolor, el pesar, por todo lo que está pasando, corre su oscura y ominosa cortina y flanquea el paso a la felicidad. Dominante, poderosa y con un pincel llena todo de cálidos, de luces, de sonrisas, de placer... brevemente se presenta. 

(...) "Y quien diga que no ha llegado el tiempo de filosofar o que ha pasado ya, es semejante al que dice que no ha llegado el tiempo para la felicidad o que ya ha pasado". EPICURO.

Un instante de maravilla en medio del pesar. ¡Agárralo que se vuela!...Ya se voló, Epicuro. No importa: igual estamos agradecidas y con regusto a dulce de leche en la boca. 


jueves, 11 de febrero de 2021

MAINA

 


DECÁLOGO PARA ENTENDER A LA MAINA

(Esto lo escribió mi hija Cuyén. Para quien no lo sabe, mi sobrenombre familiar es, desde hace muchos años, Maina) 5/12/20.

Te la ganas de por vida si la llevas al teatro o a dar un paseo. 

Si la vas a desafiar, piensa bien lo que dirás porque si no, podrías despertar al monstruo.

De buenas formas conseguirás que escale el Everest por ti, pero si la subestimas, para siempre te perderá el respeto. 

Si la ves llorar, siéntate a su lado y acaríciale la espalda. Escúchala, ofrécele un mate y algo con dulce de leche. Empezará a sonreír en menos de lo que canta un gallo. 

Valora tremendamente su libertad. Escucha lo que necesita y no lo que crees tú que ella necesita. Se siente ofendida si le das consejos tontos. 

Nunca le hagas promesas que no puedas cumplir porque la alejarás de ti y ya no volverá a verte de la misma manera. 

Ella es muy "intelectual", si puedes compartir temas interesantes te acompañará hasta el amanecer y si escuchas sus maravillas sentirás cosas grandes...sólo déjate llevar. 

No toques a los suyos o te enseñará los dientes y sacará las uñas. 

Si piensas llevar las riendas de su vida tú solo, sin contar con ella es que no sabes compartir y te pierdes lo mejor: su punto de vista es atinado. 

A veces se distrae con facilidad (está en su mundo), así que si le hablas  y parece que no te oye...es que de verdad NO TE OYE. 


martes, 26 de noviembre de 2019

SIN VUELTA ATRÁS

MARTES 13 DE SEPTIEMBRE DE 1988
Relato extraído de la vida real.
Mónica Bardi.

¡Soy Alejo y hoy es un día muy especial!
Valijas, bolsos y pasaportes.
Buenos Aires-Madrid. Martes 13: temo que se caiga el avión.
"¡Supersticiones!" vocifera mamá, que no perdía la oportunidad de pelearse con lo esotérico.
Mi hermano Camilo y yo rebosamos entusiasmo y expectación pero mi hermana Cuyén llora desesperadamente por tener que alejarse de su noviecito, su primer amor. ¡Como si fuera para tanto!
El barrio, revolucionado. ¡Se van donde hay rey, como en los libros de historia!
Yo me pondría la camiseta de Boca Juniors, pero mi mamá, más loca que nunca (por la inflación, dice) sugirió que ya me podía ir cambiando al Barça. Eso yo nunca lo haría.
Al despedirme de mis amiguitos, con la puerta del coche abierta, me vuelvo y, riéndome, pregunto: "A propósito, ¿cuándo volvemos?"
Mamá me miró fijamente, muy seria y soltó  aquéllas inolvidables palabras: "NO VOLVEMOS".

domingo, 29 de octubre de 2017

LOS PROFES ME TIENEN MANÍA

Bueno, querido blog, por fin te dejaste en "nueva entrada". No sé por qué no me reconocías en estos días. ¿Será que he cambiado mucho? Más vieja estoy, desde luego...pero soy la misma. ¿Soy la misma?
BUENA PREGUNTA. El secreto de mantenerse joven es, como todo el mundo sabe, hacer SIEMPRE LO QUE TE DA LA GANA. Pero claro, a veces se puede y a veces no.
Armadas con esa filosofía de vida, andábamos mi hija Cuyén y yo trasteando por el barrio, cuando a ella se le ocurió que sería una buena idea entrar en la ESCUELA DE ARTE de Cádiz, por hacer algo creativo y relacionado con la estética. Y yo, como me apunto a un bombardeo, dije, con absoluta ingenuidad: "ayyyy, qué lindo". Como digo siempre que estoy al borde del abismo. Cómo quien se hace un selfie y luego cae al vacío. Elegimos CERÁMICA ARTÍSTICA. Ninguna de las dos pensó de qué manera esto nos iba a cambiar la vida.
Recién llegadas el cuerpo de profesores nos dió la primera bofetada de realidad, proclamando al unísono, por todo lo alto: "señores, esto no es terapia ocupacional, aquí se viene a estudiar y aprender EN SERIO". (Mejor, pensé yo, peor que el alemán en la escuela de idioma no va a ser...naturalmente, me equivocaba).Y así empezamos.
El bestial stress de las primeras semanas, después de años de no estudiar, adaptarnos a los horarios, subir corriendo las escaleras de aula en aula, aprender lo que los profes dan por requetesabido (pooooobressss) a velocidades supersónicas, conseguir y conocer los materiales y las herramientas, etc......nos dejaba para el arrastre. Pero no íbamos a tirar la toalla...¡no, no, no!, (como diría Emy Winehouse, pero refiriéndose a otros temas todavía más peliagudos).
Así nos iniciamos con las asignaturas de VOLUMEN, con un profe (ANTONIO, Antoine, le digo yo, porque es como afrancesado), que adora el arte y soporta nuestras espantosas "obras" con estoicismo,. Muy serio y exigente, pero que nos ayuda mucho y valora la creatividad. (Eso sí, no se nos ocurra sacar el móvil, porque automáticamente te deja sin cobertura, pero en la asignatura).
Los Talleres de CERÁMICA Y ESMALTES, con un profe (Pepe), al que le vamos a gastar el nombre de tanto llamarlo; tiene gran dominio de la técnica, valora los esfuerzos de las lerdas (esforzadas), aunque no te lo deja saber, porque sólo sonríe en las fotos.
Ya entendió que somos como un gallinero: mientras trabajamos, NO PARAMOS DE HABLAR y todas a la vez. Se defiende poniendo música horrorosa en la radio....cada uno se protege como puede, no?.
Y una profe joven y cercana (Raquel), tan hiperactiva que nos rompe los nervios, pero con la cual aprendemos muchísimo, y que seguramente nos mandará a todas al hospital con el bicromato de potasio y otros menjunjes hipertóxicos, para los cuales ella desarrolló anticuerpos pero nosotras no. Luego tenemos HISTORIA DE LA CREÁMICA (Gabriel), con un profe culto, refinado y elegante, que tolera comprensivamente nuestros abismos de ignorancia con una sonrisa, pero que a buen seguro poblaremos sus sueños con nuestras dudas neandertálicas.
Luego los dos de dibujo. Uno ARTÍSTICO y otro TÉCNICO. El primero (Mario), nos machaca bien, pero disimuladamente entre muchas risas. Así uno sale con la convicción de que lo ha hecho genial, pero luego vienen las notas y te cae un cubo de agua fría. (Como decíamos en Argentina:"el alumno se va jodido pero contento"). Así nos destruye psicológicamente.
 Y dejo para lo último el dibujo técnico porque es el que NADIE entiende (¿quién se acuerda de la geometría?), y que nuestro profe (San)Vicente, intenta en vano meternos las bisectrices por la tangente, sin tener en cuenta el diámetro de la circunferencia (lo que quiero decir en buen cristiano, tendrán que imaginarlo), con una paciencia de Job, inasequible al desánimo. ¡El pobre! (¡Cómo nos va a suspender, joderrrrr!).
Y en ese trance estamos mi hija Cuyén y esta septuagenaria...reinventándonos a cada paso.
Creo que ése es el legado que les dejaré a mis hijos: el constante descubrimiento de cosas y personas que ENTUSIASMEN, porque guita (pasta, rublos, pesos) no les va a quedar NADA, por mucho que reclamen. BESOS PARA TODOS.

jueves, 30 de diciembre de 2010