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martes, 26 de agosto de 2025

OPINIONES

 


OPINAR por Marcos Ayciriex

No deberíamos incentivar tan vehememente en nuestros hijos el derecho indiscutible de opinar sino, mas bien, la obligación moral de pensar, de dudar, de generar un sentido crítico aún si éste contradice nuestras ideas.

Familias de peronchos, familias de gorilas, familias de médicos, de escribanos, qué bueno cuando alguien se atreve al riesgo de plantarse y anunciar: no moriré haciendo endodoncias, quiero tocar la trompeta.

La opinion sin reflexión reduce y nos encasilla. 

Los periodistas salen a la calle a preguntar: ¿qué opina? No se nos fomenta el pensamiento sino la mecánica superficial y básica que requiere el opinar. 

El mundo está construido sobre opiniones y no sobre reflexiones. 

Sobre una acusación, sobre un juicio, sobre una sentencia, sobre una persona que desconocemos, todos opinamos sin habernos interesado en saber a fondo de qué se trata. No toda opinión es respetable. En una mujer que quiere saber a quien han regalado su nieto o donde han tirado el cuerpo de su hijo no cabe el insulto ni el desprecio. No respeto todas las opiniones ni tampoco a todas las personas, hay cierta calidad de respeto que debe ganarse.  

No es de pecho frio no opinar, sino de insensatos el hablar sin saber nada. Es de valientes decir: no sé, aún no tengo nada que decir, voy a interiorizarme y después te cuento...

Pero no nos interesa llegar al interior de nada y este sistema que nos necesita marmotas lo sabe muy bien. No hay que repetir lo que se dice sino aprender a escuchar lo que se calla, lo que se tapa, lo que pulsa debajo del ornamento con que se cubren las realidades. Cada vez estamos más informados pero cada vez sabemos menos. 

Marcos Ayciriex

jueves, 17 de noviembre de 2022

GAUCHO

 


"Muchas cosas pierde el hombre que a veces las vuelve a hallar; 

pero les debo enseñar, 

y es bueno que lo recuerden: 

Si la vergüenza se pierde, 

jamás se vuelve a encontrar".

José Hernandez creó su obra magna, el Martin Fierro, tomando aspectos de la vida del General Angel Vicente Peñaloza Riberos (1799-1863) "El Chacho" en reivindicación de la figura del gaucho federal argentino, el dilema de civilización o barbarie no es sino la expresión de esos “dos países” que caracterizará Juan Bautista Alberdi en “Pequeños y Grandes Hombres del Plata”, que retrasará crudamente José Hernández en “Vida del Chacho”, y que el mismo autor inmortalizara y universalizara, en términos poéticos, a través del “Martín Fierro”.

¿Civilización, o barbarie? Terminado de firmar el tratado de Las Banderitas –relata Hernández, mostrando y demostrando el verdadero carácter e intención de los “bárbaros” y de los “civilizados”-, el general Peñaloza, dirigiéndose a los coroneles de Mitre -Sandes, Arredondo y Rivas-, les dice:

– “Es natural que habiendo terminado la lucha por el convenio que acaba de firmarse, nos devolvamos recíprocamente los prisioneros tomados en los diferentes encuentros que hemos tenido; por mi parte yo voy a llenar inmediatamente este deber”.

La propuesta de Peñaloza obtuvo por respuesta de los civilizadores un sepulcral silencio.

Después de entregar sano y salvos los prisioneros que estaban a su cargo, Peñaloza insistió:

– “Y bien, ¿dónde están los míos?… ¿Será verdad que todos han sido fusilados?… ¿Cómo es, entonces, que yo soy el bandido, el salteador, y ustedes los hombres de orden y de principios?”.

Otro tanto denunciaba Hernández en 1872 en el “Martín Fierro”, ya en plena presidencia de Sarmiento, a quien había apoyado en su carrera hacia la Presidencia contra el candidato del mitrismo, (paradojas de la vida política Argentina) Aunque insuficientes para ocultar el fondo de la cuestión, que seguía estando en juego entre dos modelos de país representado por porteños y provincianos, y no por la falsa dicotomía entre “civilización o barbarie”. Así denunciaba Hernández, con versos inmortales en la antítesis del libro paradigmático que denigra al gaucho, lo mismo que antes había cuestionado en prosa en sus artículos periodísticos, y que sostendría como político y en otras patriadas, provisto de la crítica de las armas:

“Estaba el gaucho en su pago / con toda seguridá, / pero aura… ¡barbaridad!, / la cosa anda tan fruncida, / que gasta el pobre la vida / en juir de la autoridad”… “El gaucho que llaman vago / no puede tener querencia, / y ansí de estrago en estrago / vive llorando ausencia”… “Él anda siempre juyendo, / siempre pobre y perseguido, / no tiene cueva ni nido, / como si juera maldito; / porque el ser gaucho… ¡barajo! / el ser gaucho es un delito”.

Feliz día de la Tradición 🇦🇷

domingo, 1 de marzo de 2020

SIN LLAVES Y A OSCURAS.

           FABIÁN CASAS


Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo
para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro, una puerta cerrada
con la llave adentro,
la basura en la mano.
                Fabián Casas.

Nota aclaratoria: en el dibujo, la ilustradora (yo), no pudo soportar la angustia de tal situación e, involuntariamente, le pintó las llaves en la mano derecha.