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martes, 26 de agosto de 2025

OPINIONES

 


OPINAR por Marcos Ayciriex

No deberíamos incentivar tan vehememente en nuestros hijos el derecho indiscutible de opinar sino, mas bien, la obligación moral de pensar, de dudar, de generar un sentido crítico aún si éste contradice nuestras ideas.

Familias de peronchos, familias de gorilas, familias de médicos, de escribanos, qué bueno cuando alguien se atreve al riesgo de plantarse y anunciar: no moriré haciendo endodoncias, quiero tocar la trompeta.

La opinion sin reflexión reduce y nos encasilla. 

Los periodistas salen a la calle a preguntar: ¿qué opina? No se nos fomenta el pensamiento sino la mecánica superficial y básica que requiere el opinar. 

El mundo está construido sobre opiniones y no sobre reflexiones. 

Sobre una acusación, sobre un juicio, sobre una sentencia, sobre una persona que desconocemos, todos opinamos sin habernos interesado en saber a fondo de qué se trata. No toda opinión es respetable. En una mujer que quiere saber a quien han regalado su nieto o donde han tirado el cuerpo de su hijo no cabe el insulto ni el desprecio. No respeto todas las opiniones ni tampoco a todas las personas, hay cierta calidad de respeto que debe ganarse.  

No es de pecho frio no opinar, sino de insensatos el hablar sin saber nada. Es de valientes decir: no sé, aún no tengo nada que decir, voy a interiorizarme y después te cuento...

Pero no nos interesa llegar al interior de nada y este sistema que nos necesita marmotas lo sabe muy bien. No hay que repetir lo que se dice sino aprender a escuchar lo que se calla, lo que se tapa, lo que pulsa debajo del ornamento con que se cubren las realidades. Cada vez estamos más informados pero cada vez sabemos menos. 

Marcos Ayciriex

domingo, 20 de abril de 2025

TENER FE ES DE VALIENTES

 


MILAGRO DE PASCUA por Marcos Aycierex 

Llegué a creer que la fe era algo con lo que uno nace o no nace.

Pero yo encontré hace poco un camino a la fe.  No vino por herencia, no fue una revelación ni por cumplir una promesa o una peregrinación, la fui descubriendo, fue como ir caminando por la playa juntando piedritas. Encontrarnos me ha llevado más de medio siglo de espantos y asombros, mi fe tiene más de naturaleza que de teología, más que ver con la experiencia que con la doctrina, más con la gente que con los santos, más con la creación y la libertad que con los dogmas y los templos, e incluye, debo decirlo,  más la duda que las certezas.

Tener fe no es confiar en que las cosas sucederán como queremos, el biribiri de pedir y agradecer, eso es hacer negocios.

No es sentarse a esperar el milagro, es sentirse parte de él.

Tengo fe en ese "algo" que danza, esa fuerza inexplicable que da forma la materia, mantiene erguido el esqueleto y nos habla en ciertos crepúsculos. Mi fe no mueve montañas, de hecho, es bastante frágil, a la medida de mi minúscula presencia en un universo que me excede, pero también me contiene. 

No me siento “espiritual”, soy materia y vacío, hago sombra, soy todo lo que se ve y tambien lo que está más allá de mi cuerpo, soy ese cascarudo bajo la luna y soy el niño de Ga2a que nos mira desde una foto. Si no me siento parte del mundo, ¿cómo voy a hacer algo por él?

No puedo decir mucho más, lo sagrado habla en silencio, la mirada de los caballos, el color granate, la risa de un hijo, no todo lo que existe entra en las palabras. En tiempos de producción y tecnologías, tener fe es de valientes. Darnos cuenta de que un misterio nos contiene nos ayuda a dejar de rumiar laberintos. Pensar en lo que trasciende es una cualidad de nuestra especie, reconozcámonos en ella, volvamos a lo humano.

En cuanto a este hombre que hoy ha sido crucificado y tal vez regrese el domingo de Pascua sepamos que su enseñanza muere en cada golpe que damos a otro y en cada acto de amor resucita, cada uno sabrá...pero es necesario decidir de qué lado queremos estar, después de todo, vos y yo, y  todos,  somos ese amor que damos. Seamos milagro, ahora, siempre.

Marcos Ayciriex