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martes, 29 de junio de 2021

HÉROES TRANQUILOS

 


A 55 años del golpe de Estado contra Arturo Illía

Por el PROFESOR CÉSAR ARREDONDO.

El 28 de junio del año 1.966, tuvo lugar en la Argentina un nuevo golpe de Estado, cuyo propósito fue derrocar al gobierno constitucional del Presidente Radical Arturo Illía. El pronunciamiento militar contó con el apoyo de los grupos económicos vinculados a los intereses extranjeros, (Petróleo y Medicamentos), y además, con la manifiesta complicidad de los sectores más retrógrados y anti republicanos de nuestro país.   


El Presidente Arturo Illía nació en al ciudad de Pergamino, y fue toda su vida un ejemplo de austeridad y compromiso con las causas que tenían  por objeto solucionar los problemas de los más débiles. Una vez que finalizó sus estudios universitarios, recibiéndose de médico, se trasladó a trabajar a la ciudad de Cruz del Eje, como medico de los obreros ferroviarios, al haber sido designado para esa tarea por el entonces Presidente de la Nación Hipólito Yrigoyen.


Será en el año 1.935, cuando Amadeo Sabatini ocupaba la  Gobernación de la Provincia de Córdoba, cuando el Dr. Arturo Illía ocupó el cargo de Senador Provincial, desde donde trabajó duramente, para lograr la aprobación de las leyes, para mejorar la situación del agro, entre ellas, las que posibilitaron comenzar a desarrollar un importante proceso de "Reforma Agraria". 


Arturo Illía, también ocupó en representación de la Unión Cívica Radical diversos cargos  electivos y partidarios, tanto en su provincia adoptiva (Córdoba), como a nivel nacional. Pero sin temor a equivocarme, creo que serán los ciudadanos de nuestro país quienes se encargarán de hacer justicia, al historiar sobre - Don Arturo Illía- y seguramente, serán ellos los deberán concluir, en que si bien es cierto, que a Arturo Illía le tocó gobernar en un momento muy difícil para el país, no dudó un momento de poner lo mejor de sí para superar los problemas del país, consustanciado de su formación austera, de su  probada honradez y su espíritu progresista. 


Como una forma de realizar una especie de balance de su gestión de su gobierno podemos destacar las siguientes acciones: la Ley de Medicamentos, la Anulación de los Contratos Petroleros, la Anulación de los Gastos Reservados, la Defensa de la Soberanía de Malvinas, la Garantía de las libertades Públicas, la Austeridad Republicana, la vigencia del Derecho de Huelga, el Salario Mínimo Vital y Móvil,  la Política Exterior Soberana, el pago de un tercio de la deuda externa y la solidaridad con los pueblos más frágiles del mundo, como así también, haber logrado implementar en la Republica Argentina, el mayor presupuesto (25 %), de toda nuestra historia constitucional, para atender la Educación. 


Los argentinos debemos tener memoria histórica. En este sentido, deberíamos tener en claro que en cada golpe de Estado que se llevó a cabo en nuestro país desde el año 1.930, los intereses que están detrás de estas violaciones al orden constitucional son los mismos, como así también, los argumentos que se esgrimen los golpistas para llevar adelante su cometido. 


El golpe del día 28 de junio de 1.966 fue una realidad, y su consecuencia constituyó un nuevo retroceso para nuestro país, ya que vulneró la soberanía popular, se abrió la economía en favor de los capitales extranjeros y se desarticulo el sistema universitario, provocando la salida del país de una gran parte de la intelectualidad argentina.


Hoy el presidente Arturo Illía, constituye unas de las referencias más claras en la necesaria tarea de modernización y adecuación de nuestra Unión Cívica Radical. Resulta más que necesario que el radicalismo del siglo XXI, recupere esta lección de integridad cívica que nos ha legado, el Illía, ya sea como político, como demócrata y como persona, al haber consagrado toda su vida al servicio de la salud de sus pacientes, al de su Patria Argentina y al de su partido, la Unión Cívica Radical.


Prof. César Arrondo

Para EVOLUCIÓN RADICAL 


martes, 29 de marzo de 2011

DR. ARTURO ILLIA: I DE INTEGRIDAD.



DR,USTED ESTÁ CATALOGADO COMO UN HOMBRE HONESTO
RESPONDIÓ EL DR ":MIRE AMIGO YO, NACÍ HONESTO ¿PARA QUE IBA A CAMBIAR?"

Illia en pijama
 
Fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores.
Tuvo el coraje de meter el bisturí
en los dos negocios que incluso
hoy más facturan en el planeta :
los medicamentos y el petróleo.
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Fue la ética sentada en
el sillón de Rivadavia
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Por
Alfredo Leuco Columnista político de
Radio Continental  en el programa
“ Bravo.Continental ” conduce
Fernando Bravo L a V de 13 a 17
Columna leída al aire el Lunes 15 de noviembre
             
El sábado, en su glorioso recital, Jairo contó una vivencia estremecedora de su Cruz del Eje natal.
Una madrugada su hermanita no paraba de temblar mientras se iba poniendo morada. Sus padres estaban desesperados. No sabían que hacer. Temían que se les muriera y fueron a golpear la puerta de la casa del médico del pueblo.
El doctor Arturo Illia se puso un sobretodo sobre el pijama, se trepó a su bicicleta y pedaleó hasta la casa de los González. Apenas vio a la nenita dijo: “Hipotermia”.
“No se si mi padre entendió lo que esa palabra rara quería decir”, contó Jairo.
La sabiduría del médico ordenó algo muy simple y profundo. Que el padre se sacara la camisa, el abrigo y que con su torso desnudo abrazara fuertemente a la chiquita a la que cubrieron con un par de mantas.
“¿No le va a dar un remedio, doctor?”, preguntó ansiosa la madre.
Y Arturo Illia le dijo que para esos temblores no había mejor medicamento que el calor del cuerpo de su padre.
A la hora la chiquita empezó a recuperar los colores.
Y a las 5 de la mañana, cuando ya estaba totalmente repuesta, don Arturo se puso otra vez su gastado sobretodo, se subió a la bicicleta y se perdió en la noche.
Jairo dijo que lo contó por primera vez en su vida.
Tal vez esa sabiduría popular, esa actitud solidaria, esa austeridad franciscana lo marcó para siempre. El teatro se llenó de lágrimas.
Los aplausos en la sala denotaron que gran parte de la gente sabía quien había sido ese médico rural que llegó a ser presidente de la Nación.
Pero afuera me di cuenta que muchos jóvenes desconocían la dimensión ética de aquél hombre sencillo y patriota. Y les prometí que hoy, en esta columna les iba a contar algo de lo que fue esa leyenda republicana.

Llegó a la presidencia en 1963, el mismo año en que el mundo se conmovía por el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y lloraba la muerte del Papa Bueno, Juan XXIII.

Tal vez no fue una casualidad. El mismo día que murió Juan XXIII nació Illia como un presidente bueno. Hoy todos los colocan en el altar de los próceres de la democracia.

Le doy apenas alguna cifras para tomar dimensión de lo que fue su gobierno.
El Producto Bruto Interno (PBI) en 1964 creció el 10,3% y en 1965 el 9,1%. “Tasas chinas”, diríamos ahora.
En los dos años anteriores, el país no había crecido, había tenido números negativos.
Ese año la desocupación era del 6,1%.
Asumió con 23 millones de dólares de reservas en el Banco Central y cuando se fue había 363.
Parece de otro planeta. Pero quiero ser lo mas riguroso posible con la historia. Argentina tampoco era un paraíso.
El gobierno tenía una gran debilidad de origen.
Había asumido aquel 12 de octubre de 1963 solamente con el 25,2% de los votos y en elecciones donde el peronismo estuvo proscripto.
Le doy un dato mas: el voto en blanco rozó el 20% y por lo tanto el radicalismo no tuvo mayoría en el Congreso.
Tampoco hay que olvidar el encarnizado plan del lucha que el Lobo Vandor y el sindicalismo peronista le hizo para debilitarlo sin piedad. Por supuesto que el gobierno también tenía errores como todos los gobiernos.
Pero la gran verdad es que Illia fue derrocado por sus aciertos y no por sus errores.
Por su histórica honradez, por la autonomía frente a los poderosos de adentro y de afuera.
Tuvo el coraje de meter el bisturí en los dos negocios que incluso hoy mas facturan en el planeta: los medicamentos y el petróleo. Nunca le perdonaron tanta independencia. Por eso le hicieron la cruz y le apuntaron los cañones. Por eso digo que a Illia lo voltearon los militares fascistas como Onganía que defendían los intereses económicos de los monopolios extranjeros. El lo dijo con toda claridad: a mi me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno.

Nunca más un presidente en nuestro país volvió a viajar en subte o a tomar café en los bolichones. Nunca mas un presidente hizo lo que el hizo con los fondos reservados: no los tocó.
Nació en Pergamino pero se encariñó con Cruz del Eje donde ejerció su vocación de arte de curar personas con la medicina y de curar sociedades con la política.
Allí conoció a don González el padre de Marito, es decir de Jairo.
Atendió a los humildes y peleó por la libertad y la justicia para todos.

A Don Arturo Humberto Illia lo vamos a extrañar por el resto de nuestros días. Porque hacía sin robar. Porque se fue del gobierno mucho mas pobre de lo que entró y eso que entró pobre. Su modesta casa y el consultorio fueron donaciones de los vecinos y en los últimos días de su vida atendía en la panadería de un amigo. Fue la ética sentada en el sillón de Rivadavia.
Yo tenía 11 años cuando los golpistas lo arrancaron de la casa de gobierno. Mi padre que lo había votado y lo admiraba profundamente se agarró la cabeza y me dijo:-" Pobres de nosotros los argentinos. Todavía no sabemos los dramas que nos esperan."

Y mi viejo tuvo razón. Mucha tragedia le esperaba a este bendito país. Yo tenía 11 años pero todavía recuerdo su cabeza blanca, su frente alta y su conciencia limpia.
Y yo, Mónica Bardi, emigrada a España por no poder aguantar más los dramas que nos llegaron (como dijo el padre del relator, Y EL MÍO).Por intentar un futuro mejor para mí y mis hijos. Por ser cobarde por no quedarme y modificar, aunque sea con un granito de arena la mala situación decadente que veía ante mis ojos. (Claro que en lugar de un grano de arena hubiera necesitado un meteorito). Sea como sea, nunca, NUNCA, olvidé a ese gran hombre y no sé si esos grandes hombres saben lo que constituyen para nosotros, los que éramos jóvenes,( ahora que ya no lo somos) y podemos ver la historia en perspectiva.
¿Cuántos piensan como yo? Sería un buen termómetro para calibrar la atmósfera moral de nuestro querido y desgraciado país. Díganme, ¿Cuántos piensan como yo?