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miércoles, 12 de marzo de 2025

LIZ Y RICHARD

 

Esta carta fue escrita y enviada por Richard Burton a Liz Taylor a los ocho meses de haberse casado con su última mujer, y una semana antes de morir a los 59 años. En ese último año no volvieron a verse. La carta la encontró Liz Taylor en su casa de California al regresar del entierro de Richard Burton en Suiza.

"Quiero saber cómo estás, odio mío, mi cara y mi cruz, sombra y luz, mi paloma y mi cuervo. Por aquí nada nuevo: el lago opaco, la tapia de lluvia, la ventana ciega por la que brilla el ágata del recuerdo de tus ojos violeta. Repta el domingo por la tarde, bebo... Déjame decirte que estoy triste como un perro viejo y que mi soledad es una casa enorme, vacía e inútil, como ésta. Mi gata amarilla maúlla... ojalá fuera a tu sombra, a tu silueta de diosa antigua... también la gata te añora y araña el molde de tu ausencia.Parece que le has dejado tus ojos puestos para que no pueda olvidarte. Si pudieras contestarme que aún no es demasiado tarde para el marinero borracho que desea volver a su muelle... aprieto el corazón contra la ventana y mi pulso y el reloj de la lluvia repiten tu nombre y el mío. Eres como la lluvia y la memoria, clara y oscura, el arma y la herida, falsa y hermosa, ardiente y fría...

Me da por pensar que te has quedado , que el tiempo no ha pasado y que esta no es la carta de un borracho, sino un poema desbaratado... siempre vuelve a mí ese tiempo que habitamos como huéspedes del éxito, con nuestra cama a la deriva por los remolinos del Tíber, con las caricias de los celos y los mordiscos del deseo, las seducciones del engaño y el beso de la culpa... no hay vida sin ti, eres el hueso y la vena, turbia y clara, el muro y la hiedra, la hierba que besará mi lápida: la vida y la nada. Ya no volverá el instante de tiniebla donde galopabas sobre la ola de mi orgasmo. Conmigo en ti te sueño. Ya termino como te digo, por aquí no hay nada nuevo, el lago opaco, los ladridos del viento, es domingo por la tarde... no, ya es de noche, y bebo...sigue lloviendo sobre esta casa nueva, ruinosa,que parece que no tiene techo, solo el suelo de tu ausencia. Llueve sobre mí, y sobre estas palabras borrosas, que te nombran mil veces. En el fondo nunca nos hemos separado. Y supongo que nunca lo haremos...”

( de la web)

miércoles, 15 de marzo de 2023

CAMUS Y CHAR

 



Albert Camus (1913 - 1960) fue un novelista, ensayista, dramaturgo, filósofo y periodista francés nacido en la Argelia francesa.

René Char (1907 - 1988) fue un poeta francés del siglo XX y miembro de la resistencia francesa a la ocupación nazi en el año 1940.

Las cartas entre ambos pensadores son más que un documento filológico: son el testimonio de dos intelectuales que se reconocieron en un tiempo de sinrazón y locura. 

Compartimos un extracto de una misiva de Camus a Char del año 1957 que muestra claramente el pensamiento de ambos y su concepción de la libertad y el amor:

"Cuanto mayor me hago, más comprendo que uno solamente puede vivir con los seres que no te mantienen atado a ellos; que te aman con un afecto tan ligero como para llevarlo cargando, pero tan fuerte como para seguir experimentándolo. La vida hoy es demasiado dura, demasiado amarga, demasiado agotadora, como para que además suframos un nuevo tipo de servidumbre proveniente de los seres que amamos".

Carta de Camus a a Char. Año 1957.

#CorrespondenciaCamusChar

#Año1957

#HistoriaXRedes

miércoles, 11 de enero de 2023

CARTA

 



Carta a María Teresa de JUAN GONZALO ROSE GROS

Para ti debo ser, pequeña hermana,

el hombre malo que hace llorar a mamá.

Yo me interrogo ahora

¿por qué no he amado sólo

las rosas repentinas,

las mareas de junio,

las lunas sobre el mar?

¿Por qué he debido amar

la rosa y la justicia

el mar y la justicia,

la justicia y la luz?

Fui un niño como todos.

También mi infancia

la atravezaba un río

y tenía una hora misteriosa

en la cual las palomas

a mi alma obedecían.

Pero me preguntaba

¿por qué en mi calle

la alegría es un viento

fugaz e inesperado?,

¿Por qué no siembran trigo

también sobre mi pecho,

si aquí en mi corazón,

todas las noches

se desbordan los ríos?

Por eso fue la noche

el rostro de mi madre,

astro de cera y llanto

en el cielo apagado de mi celda;

por eso me negaron

el Perú en mi desvelo,

y vanamente grito:

devolvedme mi patria,

devolvedme mi escuela de palomas,

mi casa frente al mar,

devolvedme su calle más pequeña;

su lámpara más rota,

su más ciego lugar.

A pesar de todo esto,

para ti debo ser, pequeña hermana,

el fantasma que vuelca

la sal sobre la mesa,

el mal hado que rompe

las puntas de los días:

y es que a ti te hace daño

ver llorar a mamá.

Mas una tarde, hermana,

te han de herir en la calle

los juguetes ajenos;

la risa de los pobres

ceñirá tu cintura

y andando de puntillas

llegará tu perdón.

Cuando esa hora suene

es que amarás las rosas,

las mareas de junio,

el jardín de diciembre

donde los niños van;

es que amarás mis sueños

y mis cosas,

¡Sabrás por qué se rompe

fácilmente

por la mitad el pan!

Cuando esa hora suene

y se empadrine en mi padre mi orfandad,

iremos de la mano

por las calles de Lima,

en trinidad de gozo:

la risa de mamá.