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domingo, 1 de agosto de 2021

OMNIPOTENCIA.

 ¿POR QUÉ A LOS POLÍTICOS NO LES DA EL "SÍNDROME DE BILES"?

                             Por Fernando Vallespín.


Es extraño, si, porque los políticos tienen muchas cosas en común con los deportistas de élite. Como ellos, llevan casi toda su vida preparándose para la competición- electoral, en este caso-, y deben estar siempre atentos a sus marcas -aquí los datos de encuesta-. Y aunque sus olimpíadas suelen ser las elecciones generales, donde se juegan todo, no tienen un momento de respiro, el enfrentamiento con otros es constante. Para aquéllos en el poder, la cosa es todavía peor, no paran de tomar decisiones difíciles. ¿Por qué que sepamos, nunca les entra una pájara, jamás aparentan sentir el vértigo de la responsabilidad? Podrán rendir más o menos, de eso somos bien conscientes, pero derrumbarse, decir "hasta aquí he llegado", no lo hemos oído nunca. 

Todos sabemos que es una de las más duras actividades humanas, casi insoportable: siempre ante la mirada pública, no cabe esconderse, escaquearse, refugiarse atrás de algún hombre de paja. Siempre dando la cara y, lo que es peor, teniendo que ocultar que están enfermos, que también son débiles y vulnerables. Aunque aquí es donde seguramente se encuentra la explicación del misterio: el poder es incompatible con cualquier muestra de debilidad o decaimiento. En eso también se parecen a los deportistas. En cuanto les tiemblan las piernas se convierten en presa fácil de sus competidores e incluso de los compañeros de su mismo equipo. 

Insisto, creo que solo el ciclismo de las grandes rondas tiene una dureza similar. Quizás por eso mismo disfrutaba tanto Rajoy contemplando las etapas del Tour, porque se proyectaba sobre sus esforzados protagonistas.

Y hay otra razón que no es menor: tienen su propia cultura terapéutica, sus propias estrategias de coaching psicológico. A diferencia de los deportistas, sus marcas no son objetivables, ni siquiera en estos momentos en los que todo, también la política, tiende a contemplarse a partir de datos estadísticos cuantificables. Siempre, hagan lo que hagan, les rodea un grupo de hooligans que les ríe todas las gracias, que casi bajo cualquier circunstancia está dispuesto a apoyar al líder, a afirmarles en la idea de que las críticas son injustas, que son los más grandes. Adaptan la realidad a la medida de su gloria. Todas sus acciones se racionalizan en positivo, por eso se quedan tan perplejos cuando pierden el puesto, ya sea por decisión ciudadana en las elecciones o por designio del jefe. Aquí es cuando se derrumban, cuando se gripan, cuando caen en la depresión. 

Como pueden ver, la clave está en el poder, en poseerlo o aspirar a él. Éste es el manto protector, su bálsamo de Fierabrás. 


                             FIERABRÁS

Mientras lo tengan no hay derrumbe posible. Pero, ojo, podrán no caer en el síndrome de Biles, pero si pueden hacerlo en otro aún más patológico, el síndrome de hybris, de desmesura o soberbia. Fue teorizado por un psiquiatra británico que también ejerció de político, David Owen. Lo asociaba a la tendencia de algunos políticos a intoxicarse con el poder, a autoglorificarse, a caer en el trastorno de personalidad narcisista, que en muchos casos les conduce a una euforia descontrolada y a confiar en exceso en sus propios atributos. Entre los nuestros pueden pensar en muchos que lo padecen. Owen mismo señalaba a Aznar; o sea, que no tiene cura. Aunque se pierda el poder. 

sábado, 6 de junio de 2020

ZAFARRANCHO de Manuel Vicent.

"Si el Partido Popular hubiera ejercido una oposición crítica, leal y constructiva, y no imbuida con un odio africano, una vez derrotada la pandemia también habría podido con toda razón adjudicarse la victoria, pero al parecer solo está interesado en aprovechar el virus para derribar al Gobierno y se comporta como un boxeador tosco, que por exceso de furia acaba por echar el bofe antes de acertar con el gancho definitivo de derecha.
En este sentido, el Gobierno lo tiene muy fácil.
Ante una oposición tan ciega y desmesurada, la moderación y la sensatez, como defensa, resultan demoledoras. En vista del fracaso, los ataques al presidente Sánchez se producen ahora en toda regla por aire, mar y tierra. En este zafarrancho de combate la fiel infantería de la derecha en su doble falange aznarista ataca por tierra; los independentistas catalanes, ajenos al hecho de que sus vanos sueños, de momento, han saltado por los aires, siguen lanzando torpedos bajo la línea de flotación del Estado, y a este despliegue ofensivo se ha sumado por el aire la escuadrilla judicial con un pelotón de paracaidistas rábulas, que ha caído sobre el Ministerio del Interior con toda clase de enredos y sospechas; por si fuera poco, el vicepresidente Iglesias, llevado por su instinto ideológico provoca, crispa e insulta para marcar territorio y de hecho le siega la hierba bajo los pies al propio Gobierno.
Este ataque desde todos los flancos lleva empotrados a comentaristas políticos, embarradores del terreno de juego, especialistas en acertar la quiniela los lunes. En mi caso, siendo por edad una persona vulnerable, la única forma de salvarme, si no del virus, al menos de la asfixia de tanta basura política, consiste en cerrar con llave esta caja de Pandora llena de serpientes y colocar en la tapa una bailarina de Degas, que dé vueltas mientras suena la Barcarola".
            MANUEL VICENT.

domingo, 26 de mayo de 2019

LOS FILÓSOFOS Y LA POLÍTICA

"Acostumbrados como estamos a los políticos profesionales que no han tenido ningún oficio con anterioridad o a quienes utilizan la política como trampolín para lanzar o recrear sus carreras profesionales, hay que celebrar sobremanera la designación de Manuel Cruz como presidente del Senado.
Ese itinerario es el que mejor se compadece con un espíritu de servicio público: alguien que abandona su quehacer habitual, donde por otra parte ha descollado y se siente a gusto, por un compromiso político que le hace dedicar unos años a la primera línea política, como serían también los casos de Manuela Carmena y Ángel Gabilondo. Como decía Weber, conviene distinguir el vivir de la política del vivir para la política.
Platón entendió que la política era una cosa demasiado importante para dejarla en manos de cualquiera y por eso creyó que los filósofos deberían gobernar o los gobernantes filosofar.
El nuevo presidente del Senado ejemplifica lo que Kant denominó político moral, que no debe ser confundido con el moralismo político. El primero declinará su responsabilidad política con sus convicciones y el segundo solo adaptará estas a su conveniencia instrumentalizando la ética como un mero barniz para camuflar sus tropelías".
                         ROBERTO RODRÍGUEZ ARAMAYO, MADRID.

jueves, 26 de enero de 2012

¿EXISTIRÁ ALGUNA MANERA DE CAMBIAR ESTO?

Lo puse dos veces a propósito, no como otras veces que me equivoco. Repito: ¿habrá alguna manera de cambiar esto? ¿Habrá derramamientos de sangre cuando la gente esté hasta el moño de esta situación de inequidad? ¿No se dan cuenta los que están en la parte superior del carro que esto es insostenible a la larga?¿No se dan cuenta que en algún país o en algunos sectores muchos no se van a conformar? ¿Quién se conforma con la injusticia cuando tienes plena constancia de ella? Es que no hace falta ni CENSURA: todo está a la vista.

sábado, 9 de abril de 2011

POWER TO THE PEOPLE

En este blog, varios artículos más abajo, puse un post sobre cómo Islandia encaró la crisis económica y política,que la sacudió igual que a medio mundo. No hace falta agregar demasiado, aunque siempre hay algo nuevo e interesante para leer y aprender. Dice la parlamentaria  francesa Eva Joly (encargada de la investigación a la banca):"lo más llamativo de este país es que se consideraba a sí mismo como una especie de milagro neo-liberal, y donde se había perdido gradualmente todo interés por la política, después del desastre la gente ha decidido tener el destino en sus manos y la fé en los políticos y los banqueros tardará mucho tiempo en volver." La gente no acepta que tenga que pagar toda la factura por las locuras de los bancos. como ha ocurrido con otras nacionalizaciones(por la puerta de atrás)en otros lugares.
Dice el presidente de Islandia, Ragnar Grímsson: "todo esto sucedió demasiado rápido y no supimos ver los riesgos: tampoco supieron verlos las agencias de calificación ni las autoridades europeas. Hubo voces críticas y no supe escucharlas. Pero hay que aprender de todo esto" (Bueno, sinceridad no le falta al chico).
Dice la editorial de El País económico del 3 de abril del 2011: "ya quisiéramos en las economías más dañadas asimilar el escarmiento tan bien como lo está haciend Islandia. La más directa de las lecciones es que en un sector tan sensible y susceptible de contaminar a la economía real. más impotante que regular mucho es una férrea supervisión del comportamiento bancario, incluída la centrada en la composición relativa de los activos en que invierten".

sábado, 19 de febrero de 2011

QUE LOS POLÍTICOS NOS HAGAN SONREÍR UN POCO, AL MENOS

Este alumno merece un sobresaliente. Veamos la situación:
Profesor de química: Dígame, Jaimito, ¿Cuál es la diferencia entre una disolución y una solución?
Jaimito: muy sencillo, profesor. Si metemos a dos de nuestros políticos en un tanque de ácido de ácido se disuelven. Esto es una disolución. Pero si los metemos a todos ¡¡esto es una solución!!