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domingo, 31 de octubre de 2021

TIRAR LA TOALLA

 


El periodista y académico uruguayo Leonardo Haberkorn renunció a seguir dando clases en la carrera de  Comunicación en la Universidad ORT de Montevideo, mediante esta carta que ha conmovido al mundo de la Educación:

"Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies.

"Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más. Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos -aunque solo fuera para no ser maleducados- todavía tenía algún efecto.

Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal.

"Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado."

"Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante entre 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía.

Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿No era el canciller? "Así con todo. ¿Qué es lo que pasa en Siria? Silencio.

"¿Qué partido es más liberal, o está más a la "izquierda" en Estados Unidos, los demócratas o los republicanos? Silencio. "¿Saben quién es Vargas Llosa?

¡Sí! "¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. "Lamento que los jóvenes no pueden dejar el celular, ni aún en clase. Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado.

Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. "En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con la noticia de que todavía se venden diarios y revistas en las calles..

"Llega un momento en que ser periodista te juega en contra. Porque uno está entrenado en ponerse en los zapatos del otro, cultiva la empatía como herramienta básica de trabajo.

Y entonces ve que a estos muchachos -que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre- los estafaron, que la culpa no es solo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos.

Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.

"Entonces, cuando uno comprende> que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia.

"Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante. No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.

"Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Y no soporto el desinterés ante cada pregunta que hago y se contesta con el silencio. Silencio. Silencio. Silencio". "Ellos querían que terminara la clase.

"Yo también".

viernes, 29 de diciembre de 2017

FRONTERA


Bueno-se dijo- esto no es ninguna tragedia. Y se acarició la cabeza, alisándose el pelo, como si su propia mano le sirviera de consuelo. Y no era ninguna tragedia, efectivamente, sólo era una sucesión aparentemente interminable de inconvenientes y obstáculos en su vida...pequeños incidentes irritantes, que, una y otra vez se plantaban con la oscura intención- se daba manija él- de arruinarle otro día más. Pequeñas putadas.
Si no era otra vez ese compañero de trabajo que le contestaba de mala manera, era ese hijo que se había vuelto un desconocido. La ex mujer que sólo lo llamaba para pedirle más dinero, toda esa gente haciéndose la dormida en el metro para no darle el asiento a la embarazada, el niño maleducado que tironeaba chillando la falda de su madre en la cola del banco, esos teléfonos móviles omnipresentes, la empleada del ayuntamiento que desconocía su trabajo y sólo complicaba un trámite en esencia, simple. Algunos amigos había y vecinos, también. Pero nunca tenían tiempo.
Encontraba su entorno familiar y social tan mediocre, tan áspero, tan carente y rutinariamente inepto que le rompía los nervios.
Bueno-se dijo- esto no es ninguna tragedia, pero me voy.
Unos días, un barco, otro entorno, otros idiomas, otros colores...ya está. Hacía mucho que no iba para allá.
La sola visión deslumbradora del cielo uniéndose con el mar, sin interferencias visuales de edificios o árboles, le sorprendió. Había olvidado ese detalle. Las gigantescas nubes lamiendo las olas. Todo era verdiazul. Le hizo un efecto hipnótico y sedante. Y hablando de hipnosis, se quedó un buen rato semi-dormido en unos cómodos butacones, acunado por el balanceo de la navegación. Había olvidado ese detalle.
Al llegar a la pequeña ciudad, se fue perdiendo por esas callejuelas que le evocaban su propio país muchos años atrás, con tiendas minoristas y locales que no habían variado su estética.¡La vieja farmacia igualita!Todo tenía esa atmósfera mezclada que sólo da la multiculturalidad. Los judíos, los musulmanes y los cristianos charlan juntos de sus cosas, porque se conocen desde muy chicos.
Estaba hasta los huevos de la modernidad, hablando en plata, y de la post-modernidad mejor no hablar.
Le gustaría tomarse un té en ese pequeño lugar azulejado, pero no había mesa. Alguien lo vió, estaba comiendo y por señas lo invitó a sentarse. Y hasta limpió la pequeña mesa de migas de pan.
Gracias- dijo bastante sorprendido. Y se sentó. No hablaron. Daba la impresión de que no hacía falta.
Al cruzar las calles había que tener cuidado, porque el respeto a los pasos de cebra era RELATIVO.
En fin, que tampoco le iba a cambiar la vida por haber cruzado ese pequeño mar. "Hay gente buena y mala en todas partes ", resonó el tópico en sus oídos. La amargura empezó a acercarse peligrosamente otra vez. "El hombre es esencialmente un bicho malo, o peor, maleducado".
Pasó por una lavandería antiquísima. Estaba igual que hace milenios. En la puerta un hombre le sonrió y le pareció feo no pararse un minuto a decir cuatro cosas. El susodicho le empezó a contar la historia de la lavandería, que regentaba con sus hermanos de toda la vida. Parecía buena persona. "Los negocios con la familia siempre salen mal", pensó. Lo había visto tantas veces...pero bueno, excepciones habrá. "¿Este tipo tiene tiempo de sobra?" se preguntó. Charlaron una hora larga que se le hizo corta.
Decidió tomar un autobús sin destino prefijado. Esas cosas siempre le habían gustado. Se acercó a la parada. Había una mujer muy mayor cuidadosamente maquillada y un joven que parecía ser su hijo. Ella sentada y él de pie, con aroma de cortesía.
Preguntó algo sobre los horarios. El joven contestó con mucho detalle y mucha sonrisa.
La mujer agregó más detalles y más sonrisas. Como el autobús tardaba siguieron charlando, cuando se saca charla de la NADA. Con interés por el otro...con amabilidad.
Y entonces se acordó de algo que había leído en un diario: un anciano sueco le había dejado en herencia su pequeña fortuna a una cajera de un mercadito al que iba siempre, aunque no le hiciera falta nada. Compraba cualquier cosa porque lo trataba con dulzura y amabilidad. En su testamento aclaró que sus hijos no necesitaban ese dinero y ella era el momento agradable de cada día.
OTRO MUNDO ES POSIBLE.



domingo, 13 de febrero de 2011

ASÍ ESTÁ LA EDUCACIÓN EN ESPAÑA

La mayor parte de las denuncias de los padres contra profesores en Andalucía tiene que ver con política y religión, pero apenas las hay por la calidad de la enseñanza. Ejemplo: un profesor de geografía (José Reyes) ha sido denunciado por el padre de un alumno musulmán por hablar de los jamones de Trevélez. Esto, dice el artículo del periodista Pedro Ingelmo, más que como hecho pesa como síntoma. Luego el niño mintió que el profesor le dijo"vete a tu país", lo cual negaron los demás alumnos.
El padre de la "criatura", cual fiera, se convirtió automáticamente en su abogado defensor. (Es muy común la reacción desaforada de padres por asuntos abiertamente nimios). Fin del cuento: avaló la mentira de su hijo con lo cual le enseñó que para salir indemne todo vale. FENÓMENO, SIGAMOS ASÍ QUE YA SABEMOS DONDE VAMOS A LLEGAR.
Ya hay dos casos más (y un montón desestimados) de falsas denuncias. Ejemplo:  un niño (víctima de la mentira de su madre, en realidad) cuya progenitora, muy airada ella, con muchos ovarios, hizo lo siguiente: el niño se hizo caca encima en clase y le dió vergüenza avisar, así que cuando llegó a su casa con el "regalito" la mdre denunció a la profe por no "adivinar" que su hijo se había c.....do encima. Ocurrió aquí mismo, en Cádiz. Hay madres que deberían hacerse la histerectomía antes de ser madres.
En el otro caso una niña de 4 (CUATRO) años es entrenada para decir que es encerrada en un cuarto oscuro y golpeada por la maestra. Todo mentira, claro. Llega a los tribunales y allí se encuentran 3 denuncias más, todas falsas...o sea, padres expertos en denuncias utilizando a la niña, buscando indemnizaciones.
Es necesario recordar que cuando éramos niños  mentíamos como bellacos para salir del paso, para solucionar un problema inmediato y salvarnos del castigo. Eso nos pasó a todos, con honrosísimas excepciones entre las cuales NO me cuento. Si, yo también lo hice y lo recuerdo perfectamente. Y mis hijos. Pero es que la educación se supone que está para algo, para ir moldeándonos, para crearnos principios (qué era eso),  para ir aprendiendo que no todo vale;  aunque si nuestros propios padres no nos corrigen con energía...pues, el árbol crece torcido ¿no? Y si nuestros propios padres no permiten que nuestros profesores nos enderecen, ya que ellos está muy ocupados, entonces, apaga y vámonos. ¿Quién lo va a hacer? Pues las fuerzas fácticas cuando lleguemos a adultos: la policía, los jueces, etc. Porque no se desarrolló el súperyo, diría Freud, el Pepito Grillo, para entendernos.
Hay TANTO para criticar en la educación, es tan mediocre, de verdad, que gastar energías en defenderse de los padres (en temas de religión y política que se pudieran hablar en clase, además) parece IDIOTA.
Hemos interpretado lo de políticamente correcto mal, muy mal. Lo hemos llevado hasta tal estúpido extremo que ya no se puede matizar ningún pensamiento sin que aparezca algún boludo denunciando una banalidad  o con otros oscuros propósitos, claro. Bueno, quizás con el afán de condensar mi pensamiento he mezclado cosas, perdónenme, pero creo que está bastante claro lo que quiero expresar.
Un recuerdo para el joven guipuzcoano JOKIN, que se suicidó para escapar del acoso de algunos compañeros. Espero que el pensamiento (y la culpa) de lo que han hecho acompañe toda la vida a esos desgraciados y que Dios, si existe, los perdone. COMO SIEMPRE: EL ÁRBOL NOS IMPIDE VER EL BOSQUE.

viernes, 24 de diciembre de 2010

DIENTES LIMPITOS


No debemos olvidar que, al fin y al cabo, éste es un blog de una odontóloga...dentista, para los íntimos, Flower Power para los muy íntimos.
Porque mis conclusiones, después de MILES de años de profesión es la siguiente: a la pregunta de cuál es el principal papel de un odontólogo en la sociedad la respuesta no es, desde luego, hacer una revolución proletaria, ni combatir el consumismo, ni influir en la política educativa. NO, todo eso está muy bien pero nos queda grande...es algo nada heroico, muy cotidiano, muy de andar por casa, pero que es más difícil de lograr que cambiar de religión...es ¡adivina, adivinador!: APRENDER A CEPILLARSE LOS DIENTES, ES DECIR, ENSEÑAR A NUESTROS PACIENTES, EN LA PRÁCTICA, A CEPILLARSE BIEN LOS DIENTES.
Y, sorpréndanse, casi nadie lo hace. Cuidado, colegas, que lo tengo comprobado. Porque se sobreentiende que ya lo saben. Con tanta publicidad y campañas en los colegios cómo no lo van a saber.
PUES NO. Casi nadie, ni niño, ni adulto, lo hacen bien. Y eso de masajearse las encías, quizás los marcianos lo hagan, pero por estos lares, nobody, ever, never.
Y, es más, si uno insiste mucho en el tema o lo hace paciente en mano con espejo delante, más de una madre se mosquea. SSSSSIIIII, de verdad. En vez de agradecerlo, se ofenden como si fuera un tema personal, como si dejaran de ser las madres perfectas, como si fuera algo profundamente vergonzante.
Algunos colegas y enfermeras que ven mi ahínco en el tema me han dicho que la corte, que es muy fuerte, que algunos pacientes no vuelven más. ASÍ ESTÁ EL PATIO, SEÑORES.
Igual que cuando desautorizan a los profesores que regaña a su NIÑITO, que a lo mejor es un pequeño salvaje al cual le viene de perlas ponerle límites o mostrarle ciertos principios (¿Qué era eso?)
Déjense ayudar, mami y papi, que lo hacemos por el bien de todos, empezando por los niños, pero siguiendo con ustedes mismos, los padres que verán fortalecida la autoridad (¿qué era eso?) y terminando en la sociedad, porque este granito de arena de desarrollar un buen hábito no es tan pequeño. Es un pasito más dentro de tantas y tantas premisas educativas. BUENO, BASTA YA DE SERMONES ¿NO? Y A VER SI HE CONTRIBUIDO EN ALGO. Con cariño, la Doc.