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viernes, 18 de octubre de 2024

TITO

 

Relato breve de Mónica Bardi

Mi pareja y yo tenemos algunos cortocircuitos en nuestra comunicación, como el resto del mundo. Antes de seguir con la narración me parece oportuno aclarar que mi pareja es mi gato Tito y, a pesar de nuestra enorme diferencia (de especie) de edad, hay que tener en cuenta que los gatos viven mucho menos que los sapiens, así que, año más, año menos, nos vamos a morir alrededor de la misma época, si antes no sobrevienen accidentes o enfermedades inesperadas. 

Yo creía que mi gato Tito me traía ofrendas como habitualmente se le llevan a una diosa. Mirlos, ratones o lagartijas, muertos o casi, tipo sacrificio humano azteca, para así tenerme contenta, pero últimamente me está entrando la duda. 

Ahora más que ofrendas, obsequios o regalos, parecen como castigos o reproches porque siempre ocurre cuando me ausento más de lo habitual. Esta hipótesis está abonada por la base científica de CAUSA-EFECTO.

Voy a dar un ejemplo: me voy a un congreso y duermo 2 noches fuera de mi casa. Al volver, Tito no está. Pero tiene suficiente comida y agua que le ha dado mi hija. Lo llamo, pero nada. Sacudo su cuenco de pienso porque con ese ruidito vuelve siempre. Pero nada. Le mando un WhatsApp y nada. 

Por fin, llego a la misma conclusión que con todas mis anteriores parejas: "que vuelva cuando quiera y sino, que no vuelva".

Al rato largo entra maullando repetidamente. Yo lo recibo con grandes manifestaciones de alegría y arrumacos y el me agarra una pierna con sus dos patitas y me da mordisquitos que, a veces, pasan de castaño oscuro. ¡Qué bien!, pienso. Ya pasó la bronca. Y nos vamos a dormir muy juntitos.

Pero sistemáticamente, al día siguiente hay un cadáver en las inmediaciones de mi dormitorio y plumas por todo el pasillo. ¡Eso no puede ser un indicio de alegría por mi vuelta, como quien lleva un ramo de flores! Es inútil, no hablamos el mismo idioma. Igualito, igualito que con los Sapiens. 

Además, Tito es enteramente negro. Y ya se sabe: son todos iguales. Eso de que en la noche todos los gatos son pardos es mentira: de noche y de día todos los gatos negros son negros. Así que si veo otro negro flaco por el barrio, no se si es Tito o no. 

Visto y comprobado: si no falto de casa, no hay sacrificios, pero si me da por hacerme la independiente, alguien tiene que pagar el pato. 

Y hablando de patos, Cuaco, mi ganso ampurdanés, fue abandonado miserablemente por su pareja, la Cuaca, que salió volando y no volvió más. Menos mal que no tuvieron cuaquitos. A mi me parece que tenían una pareja complicada: siempre juntos pero muchas veces peleando salvajemente. No sé bien de que lado ponerme, pero ahora que lo pienso, mi cariño incondicional es para el Cuaco. 

En esta casa las emociones se desbordan con facilidad. 

¿Qué pasaría si los árboles pudieran caminar, como en el cuento de Chesterton? ¿Se quedarían, se irían? Qué se yo. La vida es un continuo peregrinar...


 

martes, 3 de mayo de 2022

HAMBRE

Extraído de la página de PLANETA TIERRA


La historia de Vaska, el gato que cazaba para su familia de humanos durante la guerra. 

"Mi abuela siempre decía que ella, mi madre y yo, su hija, sobrevivimos al duro bloqueo de Leningrado y al hambre sólo gracias a nuestro gato Vaska. Si no fuera por este animal pelirrojo, mi hija y yo habríamos muerto de hambre como muchos otros.

Todos los días Vaska salía a cazar y mi abuela preparaba un guiso con lo que traía.

Al mismo tiempo, el gato siempre se sentaba cerca y esperaba la comida, y por la noche los tres nos tumbábamos bajo una manta y él nos calentaba. Sintió el bombardeo mucho antes de que se anunciara el ataque aéreo, empezó a dar vueltas y a maullar lastimosamente, mi abuela consiguió recoger las cosas y salir corriendo de la casa. Cuando huyeron al refugio, como un miembro más de la familia, lo arrastraron con ellos y vigilaron que no se lo llevaran y se lo comieran.

El hambre era terrible. Vaska estaba hambriento como todos los demás y flaco. Durante todo el invierno y hasta la primavera, mi abuela recogía migas para los pájaros, y a partir de la primavera se iban de caza con el gato. La abuela echaba migas y se sentaba con Vaska en la emboscada, su salto era siempre sorprendentemente preciso y rápido.

Vaska estaba hambriento con nosotros y no tenía suficiente fuerza para quedarse con el pájaro. Cogió un pájaro y la abuela salió corriendo de los arbustos y le ayudó. Así, desde la primavera hasta el otoño, también comían pájaros.

Cuando se levantó el bloqueo y apareció más comida, e incluso después de la guerra, mi abuela siempre le daba al gato el mejor trozo. Lo acariciaba cariñosamente, diciéndole: eres nuestro sostén.

Vaska murió en 1949, mi abuela lo enterró en el cementerio y, para que la tumba no fuera pisoteada, puso una cruz y escribió Vasily Bugrov. Luego mi madre puso a mi abuela al lado del gato, y después enterré a mi madre también allí. Así que los tres yacen detrás de la misma valla, como en la guerra, bajo una misma manta".


Créditos a su autor.

martes, 31 de agosto de 2021

UN GATO



Autor: CARLES TÀVEC

Somos legión los que experimentamos sensibilidad extrema en esta época. En mi juventud decíamos: «saltó como leche hervida» y la cosa quedaba ahí, pero en tiempo de redes sociales el escarnio está a flor de piel. Fue así que me dediqué a investigar y recopilar las acepciones de «gato», vocablo que causa escozor, controversias y discusiones, sobre todo en la Argentina, país en el que hasta se utilizó para caracterizar a un primer mandatario. Siguen a este párrafo las fuentes utilizadas en la investigación. Después aparece una lista de acepciones y al final planteo algunos ejemplos o curiosidades y mi propuesta:

 

• Diccionario integral del español de la Argentina, Voz activa, 2008, Bs. As.; 

• Diccionario etimológico del lunfardo, Oscar Conde, Libros Perfil S.A., 1998, Buenos Aires;

• Diccionario de la Real Academia Española en línea.


Gato: 1) mamífero felino doméstico; 2) persona nacida en Madrid; 3) en Costa Rica y Nicaragua: persona que tiene los ojos azules o verdes; 4) en El Salvador y México: criado o sirviente; 5) herramienta; 6) composición musical y danza que se baila a su compás; 7) bolso o talego que se utilizaba para guardar dinero y el dinero que se guardaba en él; "8") trampa para cazar ratones; 9) ladrón; 10) Hombre sagaz, astuto; 11) en la Argentina: persona que paga a otra una suma de dinero para intimar con ella; 12) En la Argentina: persona que para intimar con otra cobra una suma de dinero; 13) peluquín; 14) individuo sin bienes ni dinero.

   

Esta polisemia induce a confusiones. Por ejemplo, no es lo mismo «gato de Ushuaia» que «gato de Ursaria», y tampoco «gato de Angola» que «gato de Angora». Y vamos a dejar de lado por ahora al gato de Cheshire, al gato con botas y al gato Barbieri pues son gatos artísticos. «Alcanzame el gato» es otra frase que merece aclaración. ¿A qué gato se refiere el hablante? ¿Al animal, al peluquín, a la herramienta, a la trampa…? En otros casos depende del país. Si alguien en la Argentina dijera: «Hay mucho gato acá» y no se divisara ningún animal de cuatro patas, ¿cuál sería la acepción de la palabra «gato»? ¿Habrá muchos ladrones, mucha gente sin bienes ni dinero, muchas personas sagaces y astutas…? Por todo ello, propongo a las academias de la lengua que para denominar al mamífero felino doméstico no se use más la palabra «gato» sino «micifuz» acompañado de los sinónimos que en cada país determinen los usos y costumbres. Así, la frase polisémica: «me encontré con un gato en la calle» se convertiría en otra mucho más precisa: «me encontré con un micifuz en la calle». No seré Andrés Bello ni Domingo Faustino Sarmiento, pero ideas no me faltan.



jueves, 29 de abril de 2021

Animales queridos.

 


A un gato. 

Jorge Luis Borges


No son más silenciosos los espejos

ni más furtiva el alba aventurera;

eres, bajo la luna, esa pantera

que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto

divino, te buscamos vanamente;

más remoto que el Ganges y el poniente,

tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa

caricia de mi mano. Has admitido,

desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.

En otro tiempo estás. Eres el dueño

de un ámbito cerrado como un sueño.

miércoles, 24 de junio de 2020

Libro de instrucciones para medicar a un gato

COMO DARLE UNA PASTILLA A UN GATO.

FERNANDO BELOSO.

PASO1
Extraiga el comprimido de su envoltorio, sujete al gato, ábrale la boca e introduzca el comprimido.

PASO 2
Recoja el comprimido del suelo, saque al gato de debajo del sofá, ábrale la boca e introduzca de nuevo el comprimido. Ciérrele la boca y sóplele la nariz.

PASO 3
Cúrese el rasguño de la mejilla con agua oxigenada, recoja el comprimido semi-disuelto y ensalivado del suelo, baje al gato de las cortinas, envuélvalo en una toalla con la cabeza fuera, ábrale la boca, introduzca el comprimido y cierre con fuerza la boca del gato.

PASO 4
Solicite un presupuesto para unas cortinas nuevas, atiéndase el mordisco del dedo, extraiga un nuevo comprimido y busque al gato. Seguro que está detrás de la nevera.

PASO 5
Pida ayuda a alguien de su casa. Disuelva el comprimido en un poco de agua e introdúzcalo en una jeringuilla. Envuelva nuevamente al gato en una toalla y que alguien lo sujete. Ábrale la boca, póngale la jeringa dentro e introduzca el líquido.

PASO 6
Enjuáguese cara y ojos con un poco de agua limpia. Busque al gato sabe Dios dónde. Extraiga u nuevo comprimido. Dígale al gato que no sabe con quién se está metiendo y que para chulo, chulo, su pirulo. Sujete firmemente al felino por el cuerito del cuello, mientras le presiona contra la cama o algo suave. Dele una suave nalgadita para que sepa que usted manda y haga que su ayudante le abra la boca e introduzca el comprimido hasta la garganta sin que le muerda.

PASO 7
Escupa usted el comprimido y llame inmediatamente al instituto de toxicología preguntando por los riesgos de ingerir un medicamento para gatos. Busquen al gato.

PASO 8
Corran porque el gato ya les ha visto y viene tras de ustedes hecho una fiera con sus garritas bien afiladas.

PASO 9
Enciérrenle en una habitación mientras se tranquilice y háblenle cariñosamente.

PASO 10
Llamen al veterinario y concerten una cita.

martes, 29 de marzo de 2011

EMILIO

Este es mi gato cuya postura obedece a la cercanía de una estufa, cuyas ondas calóricas ejerzen un efecto hipnótico y relajante sobre la criatura que ya quisieran para sí muchos medicados con Vallium. El  problema aparece cuando quiero ocupar el lugar que, legítimamente, me corresponde en la cama. Para ello tengo una camilla especial, también calentita, para que no haya bruscos cambios de temperatura y, entonces, con la mayor suavidad lo traslado a los pies de la cama. Y todas las noches la misma historia...bueno, menos cuando no viene a dormir el muy golfo.¿Podremos los humanos aprender a relajarnos así, de una manera tan profunda, tan sedante?¿Podremos los humanos despreocuparnos del entorno de una manera tan sana?  Hay algo que me ha quedado claro:¡¡¡¡YO QUIERO SER GATO!!!! Y ahora me voy a dormir, si no les importa, a soñar que me deslizo sin stress por las azoteas de los vecinos a mirar las estrellas, que es el paisaje más misterioso , profundo e inconmensurable que hemos los humanos visto nunca  Es el que me atrae más, como si me llamara. Con abrigo propio y sin recuerdos, ni malos ni buenos. Sólo en conexión con el todo, en perfecta armonía, viviendo el momento con toda la intensidad de que somos capaces ¡¡¡YO QUIERO SER GATO!!!