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viernes, 5 de junio de 2026

VIAJE

Collage hecho por Adrián Hidalgo Glez.

Narración de Mónica Bardi

He emprendido un viaje imaginario. Si, porque el que yo quería hacer era carísimo. Así que ya que la ambición es mucha, viajemos a lo imposible. Con esa idea en la cabeza y un par de pastillas alucinógenas, me monté en la nave que ha llegado a lo más remoto que jamás ha llegado el hombre: los confines del Sistema Solar; 24 mil millones (24.000.000.000) de kilómetros desde mi casa en Chiclana, millón más, millón menos. Se llama Voyager I, partió en septiembre de 1977 de Cabo Cañaveral, mientras yo le daba el biberón a mi hijo que ya cumplió 47 años. Dejé todo y me fui con el Voyager, porque era ahora o nunca y siempre me he considerado una mujer resolutiva. Viajamos años pasando por la bella Venus, que como  gira al revés, el sol sale por el oeste y se pone por el este;  Marte, el planeta rojo; vimos de cerca la gran mancha roja de Júpiter que resultó ser una temperamental tormenta que ya dura más de 300 años. ¡Y nosotros que nos quejamos del viento del Sahara! Contamos las 274 lunas que tiene Saturno aparte de sus famosos anillos formados por trozos de hielo. Y cuando ya estábamos en lo mejor, saliendo del sistema solar y llegando al espacio interestelar, sentí mucho frio porque el sol había quedado muy lejos, asi que me dí media vuelta y volví a la Tierra. Me metí en un laboratorio calentito para mirar dentro del núcleo de un átomo con un microscopio, así me formaba una idea ajustada de lo más grande y de lo más pequeño. Cual no sería mi sorpresa cuando vi en directo las  cuerdas dentro de una partícula subatómica, aunque es sólo una teoría, pero yo las vi. Brevemente explicaré de qué se trata: son como cuerdecitas  vibratorias de un instrumento musical: todas son distintas y cada una tiene un sonido propio. Y ese “sonido” único es el que transmite la información para que se combinen de tal manera que al final constituyen la enorme variedad de átomos que forman nuestro universo. Igual que con siete notas podemos crear multitud de sinfonías esas cuerdecitas podrían, en teoría, darle forma a nuestros mundos, según como se unan. 

Por fin se me pasó el efecto del alucinógeno y me acerqué entusiasmada a mi agencia de viajes para hacer un viaje de verdad… ¡a mi infancia! 


viernes, 31 de enero de 2025

TESLA Y MARTE

 CUANDO EL FINAL SE TRANSFORMÓ EN EL PRINCIPIO

GUSTAVO JASSIN

Había una vez, un chico que no entendía lo que sucedía a su alrededor. Su abuelo, había sido un jerarca nazi y le costaba entender que significaba extender el brazo y adorar a una persona que era como Chaplin, pero, del otro lado, el de los malos. Su familia emigró a Canadá y con un cerebro que competía contra su incapacidad de empatizar con la sociedad, se obsesionó con hacer dinero y mas dinero para que un día, finalmente, pudiera viajar a un planeta como Marte y que ahí, no lo molestaran aquellos que su abuelo decía que eran molestos, como los pobres, los de piel oscura, los judíos, etc. Así fue como tras apostar para que los coches fueran eléctricos, con excusa de ser menos contaminantes, pero, sin advertir que las baterías vencidas, gasificaban y contaminaban mucho mas que la carburación fósil. El hombre había creado el coche eléctrico que ya podía circular por Marte y a la vez, permitía crear una lanzadera mediática.

Era extremadamente inteligente, al punto de poder doblegar al propio presidente de un país muy poderoso a quien puso a disposición toda su estructura mediática para que el mundo pudiera ser grande otra vez, como si alguna vez hubiera sido gigante y diáfano, pero la receta funcionó.

Habían pasado unos años y sus cohetes de carga, permitieron que toda la gente que admiraba al personaje y con sus fortunas que solo apuntaban al materialismo como finitud, encontraron por fin la nueva sociedad marciana, al fin marginada de chusma, pobreza y mediocridad. Convenció a la nueva sociedad para que el planeta se llamara el Planeta Rubio. Al principio, todos estaban excitados , tal si navegaran en un super crucero con mil atracciones, pero, comenzaron las tormentas marcianas y ya no podían salir de los refugios. Ni siquiera podían sacar a pasear sus coches eléctricos  porque serían devorados por repentinos huracanes. Muy rápidamente, percibieron que el encierro los envejecía prematuramente, se les deformaban los rostros que se iban poblando de arrugas. Los huesos no soportaban el propio peso.

Así fue como todos comenzaron a reclamarle al mentor y propietario del planeta Rubio. A cada protesta, el hombre sonreía sardónicamente , bailaba, extendía el brazo como su abuelo nazi y sus carcajadas no se detenían para dar alguna propuesta. Los que creían ser privilegiados, veían a traves de las pantallas y bajo encierro, como en realidad, habían caído en el pozo mas profundo de la locura.

Querían desesperadamente volver a la Tierra. Pero el hombre que no cesaba en sus carcajadas solo se limitaba a decir que era un viaje sin retorno.

Los hielos de los polos habían vuelto a sus magnitudes. Las estaciones , tal si fuera la obra de Vivaldi, volvieron a su armonía. Hacía tiempo que las noticias no hablaban de guerras y catástrofes. Por el contrario, la tendencia de los telediarios era competir en las buenas noticias.

Habían pasado decenas de años desde la oscuridad. Había algo mas, del otro lado del horizonte...la ideología de geometría cartesiana, creada para dividir a la humanidad, se había derretido en su propia ignorancia. La gente se movía, tanto a pie, como en toda clase de vehículos, principalmente con la tecnología magnética y la que reciclaba el vapor. Paradójicamente, su inventor, había sido un hombre llamado Tesla.

sábado, 2 de julio de 2022

LA FIRMA PATERNA

CUENTO CORTO DE MÓNICA BARDI.

La llamó por teléfono la linda madrileña desde el ministerio de educación español y le dió la noticia que sonó como un repiqueteo de castañuelas: "¡¡Ya tienes homologado el título, guapa!!" Así que ahora había que decidirse: emigrar o no emigrar, ésa es la cuestión. Y recordó el viejo adagio: "Dios le da pan al que no tiene dientes". ¿Tendría ella el valor de cambiar de mundo a los 40 años? ¿Tendría ella dientes? A veces los dichos tienen el poder de dar un pequeño empujoncito en el momento justo. 

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Esto si que iba a ser difícil. Un verdadero galimatías. Tenía que lograr que su ex marido firmara los poderes para volar al viejo continente con sus hijos menores de edad. En vista de lo poco y nada que ese hombre había contribuído al sostén familiar y sus fallos reiterados al régimen de visitas, en principio no parecía haber problemas. Un pasota con mayúsculas era el buen hombre. Teóricamente, no pondría obstáculos porque las vidas de su familia no eran asunto suyo. Vibraba en otra onda: ya tenía bastante con ocuparse de sí mismo. Desde muy chico su vida había sido complicada. "Pero acá no estamos para comprender el triste discurrir de su existencia sino para obtener una firma" pensó ella con determinación, fiel a su falta de escrúpulos legendaria, cuando de obtener algo se trataba. Iba reflexionando sobre cada paso que daría, para no tropezar. Sobre él tenía dos certezas: le gustaba el vino (era escabiador, en lunfardo),  y su primer impulso era generoso. Conclusión: con un par de copas vamos bien...pero no más. Y con respecto a lo segundo, había que aprovechar ese "pronto" y no darle tiempo a pensar. O sea, el factor clave era el manejo de los tiempos. Barajando estas posibilidades, elaboró un borrador: 

1°) hablar con un escribano (notario) y tener preparados los poderes.

2°) reservar mesa en el restaurante más cercano a la notaría y que tengan buenos tintos.

3°) tener claras las ideas sobre qué decir y qué no y en qué momentos.

4°) llevar rublos, pasta, plata, guita, cobre, o sea, dinero bastante para pagar todo eso y algún regalito... un libro de poesía, por ejemplo, que a él tanto le gustaban.

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En un primer viaje exploratorio sola a la madre patria iba ella levitando por la Gran Vía de Madrid en estado de gracia. Después de un largo viaje desde Buenos Aires, sus acompañantes optaron por ir al hotel a descansar. Ellos eran un colega de profesión y un "traficante" de psicólogos, (ya que había convenio entre ambos países); que era español de nacimiento y sabía moverse en los ministerios. Ella, en cambio, como ya tenía homologado el título, no tenía esa preocupación así que se zambulló en el Museo del Prado a darse un baño de Goya y Velázquez y luego dió una enorme vuelta en un autobús turístico. ¡Ya habría tiempo de dormir! La acompañaba su sed de una nueva vida, con prometedores proyectos y esperanzas. Ante sí se desplegaba un magnífico abanico auténticamente  hispánico. Las voces a su alrededor estaban llenas de familiaridades, con expresiones diferentes pero comprensibles. El idioma las unía aunque algunos códigos las separaban. El viejo mundo era totalmente nuevo para ella y había que descubrirlo y conquistarlo. Como Colón, pero en sentido contrario y algo más confortable, todo hay que decirlo. Por eso, entre tanta euforia intentaba ignorar esa sorda  preocupación que latía en el fondo: sus hijos ¿cómo se adaptarían a un nuevo país? Y su ex, ¿firmaría para dejarlos viajar? Pero vayamos por partes, acostumbraba decir el descuartizador. "No voy a empañar este momento con esos nubarrones", pensó mientras disfrutaba del frescor de la inmensa fuente de la plaza Colón. 

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Todo iba bien, según lo planeado. Comieron bien y bebieron mejor. La cosa se empezó a torcer cuando el vino pasó de tres copas. El hombre se puso mimoso y le acarició delicadamente una mano, mientras ella, con la otra, vaciaba disimuladamente el resto de la botella en una maceta a sus espaldas. "Oh, oh" pensó, "esto está tomando un rumbo inadecuado". Así que se puso de pie y dijo suavemente "¿vamos?"

El malinterpretó esa palabrita pensando que ya tenía a la paloma en el nido. Pero cuando llegaron a la puerta de la notaría, ella entró muy decidida y él se dejó arrastrar. "¿Dónde estamos?" preguntó extrañado. "Para firmar", susurró ella por toda respuesta. Mientras el notario  leía el poder, el que tenía que firmar  dormitaba, hasta que aquéllo resultó inadmisible y la llamó aparte. "Este tipo está borracho... así no podemos seguir". Se hizo un silencio espeso, hasta que la clienta miró fijamente al notario y dijo por lo bajo: "¿Quién te paga?".

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Napoleón escribió de puño y letra en el libro "EL PRÍNCIPE" de Maquiavelo la siguiente frase: "El fin justifica los medios". Yo creo que habría que matizar, pero en fin...

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Muchos años más tarde se desarrolla la siguiente conversación entre ella y sus hijos:

"Vamos a traer a papá a España... seguro que ha cambiado; hablé con él y está muy entusiasmado. Es una segunda oportunidad para que estemos todos otra vez juntos" dijo uno de los hijos. 

Ella se tapó los ojos y se agarró la cara como ante algo irremediable, algo así como la caída de un meteorito. Se quedó muda. "La gente no cambia, solo descansa", pensó en esa frase leída en alguna página de psicología, pero no dijo nada. Sabía la avalancha que se venía encima: problemas y más problemas. Intentó hacerles entender que aquéllo era inviable desde todo punto de vista, sin éxito: los hijos estaban decididos. Y ella, en lo más profundo de su ser, tenía una lucecita trémula de esperanza de que los chicos tuvieran razón, aunque en seguida aclaró: "En mi casa no". "¡¡Nooooo, claro que no!!" casi gritaron ellos al unísono. "Ya le buscaremos algo". 

Pero ¿qué podía hacer? Y recordó el viejo adagio: "Si no puedes vencer a tu enemigo, alíate con él". "Bueno" contestó al cabo "si no hay más remedio, entre todos contribuiremos". Sus hijos sonrieron ilusionados. Poco después llegó él, bajando del avión contento y exultante. Su incuestionable encanto personal siempre creaba un primer efecto cautivador, como le había pasado a ella que, a poco de tratarlo, se enamoró. Era un seductor y, como todos los seductores, peligroso. 

"Para celebrar nuestro reencuentro vamos a tomar algo" dijo el padre y la madre pensó: "ya empezamos, saquemos la billetera". El eterno retorno. Pero ésa es otra historia. 

martes, 26 de enero de 2021

ORGULLO NACIONAL

 Roberto Luciano Valero y Daniel Ojunian son los irresponsables de haber puesto en palabras las aspiraciones de más de media humanidad quilmeña: tener agua potable, luz eléctrica y otras banalidades. El momento ha llegado y he aquí el informe completo. Disfrútenlo porque no habrá otra. 

Nuestro héroe en imágenes irrepetibles. 

EL PRIMER HOMBRE EN MARTE SERÁ UN QUILMEÑO

La NASA dio a conocer hoy el resultado del arduo proceso de selección para llevar vida humana a Marte, tras evaluar a miles de candidaturas para esa misión. El elegido resultó ser Roberto Luciano Valero, un quilmeño que superó en todas las pruebas de aptitud de supervivencia a otros candidatos de Rusia, Alemania y Estados Unidos. Las pruebas se realizaron en el simulador espacial que tiene la NASA en Arizona, EEUU. "Es extraordinario", señaló Roger Moore, Jefe de Selección de Astronautas de la NASA. " El Rober como le dicimos acá, puede vivir sin agua durante semanas, y reaprovecha cada gota disponible, fue expuesto a temperaturas de calor extremas, propias del suelo marciano y no le afectaron, le cortamos el suministro eléctrico en el simulador, y al mismo tiempo le sacamos el agua. Ni se inmutó. ¡es increible!"

El Rober es un profesional, aún está emocionado por lo sucedido. "Siempre me gustó el espacio", explica. "Cuando era chico vivia sin agua y muchas veces sin luz en el conurba, miraba el cielo por la noche y pensaba... debe haber otros mundos con agua fuera de este; ahí empecé a soñar con ser astronauta. El verano quilmeño y también de Berazategui" (ciudad que lo acunó y lo fue preparando, recuerda con nostalgia), "me templó para ser el hombre que soy; agradezco a mi familia y a los gobiernos que permitieron que lograra sacar lo mejor de mí". 

Según algunos trascendidos,  funcionarios de alto rango de Edesur y Aysa estarían haciendo gestiones ante la NASA para que el logo de la empresa sea colocado en la parte lateral del cohete Saturno VIII que transportará al Rober en la primera misión tripulada a Marte. Según consignaron desde Aysa y Edesur, la noticia los enorgullece. "Cuando le negábamos el agua a los del conurbano nos insultaban. El Rober da testimonio de que valió la pena no brindar ese servicio durante tantos años. ¿Qué es más importante, lavar los platos, ducharse, usar el inodoro o ir a Marte?".

El Rober está feliz. Viajará a Marte,  vivirá sin agua, quizá sin luz, con temperaturas de calor extremas, casi como en su ciudad natal. Su sueño es dar el puntapié inicial para fundar la primera colonia marciana, que se llamaría NUEVO CONURBANO. "Eso sí", remata el Rober entre risas, si fuera por mí le pongo "Quilmes Atlético Club".

martes, 29 de diciembre de 2015

HISTORIA DE NAVIDAD I (HISTORIAS REALES)

NAVIDAD DEL 2015

En navidad la gente se reúne con familia, con amigos. Hay risas, abrazos, broncas, borracheras, besos.....de todo. Ya lo sabemos y estamos hartos de leer y oír al respecto más de lo mismo.
Para mí, por el contrario, es una gran ocasión para escuchar historias. Historias comunes de gente común. O sea, extraordinarias, si uno las mira con otros ojos y les agrega algo de sal y pimienta porque como dijo la madre de Gabriel García Márquez: "Yo no sé por qué a mi hijo le dan el premio Nobel de Literatura por contar la vida de los vecinos". Bueno, a mí no me van a dar ningún premio pero igual me gusta contar historias de mis conocidos y amigos, porque los vecinos no me dan pelota
Y aquí va uno que oí hace poco.
Había una vez un hombre de mediana edad que vivía hacía varios años con una mujer y el hijo de ella, fruto de una anterior relación. Las cosas no marchaban demasiado bien porque la mujer sobreprotegía al hijo de manera compulsiva y el hombre sufría por ello. Pero como no podía hacer nada, hizo lo que muchos hacemos en estos casos: SE ENFERMÓ. Y fué una clara somatización por el tipo de dolencia: crónica con períodos de reagudización. Eso lo tuvo en el hospital entrando y saliendo durante un año. Su vida se deterioraba y no sabía que hacer. Entonces decidió hacer un viaje solo. Se fué a otro país, del que ni siquiera conocía la lengua pero que era famoso por sus playas y su clima.
Él sabía que huía del dolor y la enfermedad pero no sabía con lo que se iba a encontrar. En su largo recorrido por esas tierras conoce por una increíble casualidad a una mujer con una gran personalidad, viajera e independiente, aunque no especialmente hermosa.
Ese hombre sufrido y hermético se enamora como un loco. SÍ, COMO UN LOCO. Flechazo en toda regla. Como nunca pensó que alguien podía enamorarse. En sólo 24 horas. Otras 24 horas le tomó volver a su país y comunicarle a su mujer que lo dejaba TODO: su país, sus negocios, su pareja para irse a vivir un gran amor. Y así lo hizo. Por suerte, fué correspondido. La enfermedad NUNCA VOLVIÓ, a pesar de los peores pronósticos. El amor echó a la enfermedad a los guantazos, por lo visto. ESTA ES UNA HISTORIA REAL y con final feliz.


domingo, 14 de diciembre de 2014

PARA LUCA, EL NIETO DE SUSANA COSCARELLI.

LUCA, EL NAVEGANTE
Había una vez un niño llamado Luca que quería hacerse amigo de un pingüino pero no encontraba ninguno por los alrededores. Por todos lados veía perros, gatos, tortugas y gallinas pero ningún pingüino. 
Así que decidió tomar un barco de velas para ir más al sur donde él sabía que había muchos. 

Se preparó con ropa de abrigo, botas de goma, mucha comida, leche y chocolate. No olvidó llevar su música favorita, (la que toca su papá) y zarpó con viento fresco en dirección a Tierra del Fuego, que, aunque así se llame no tiene nada de fogosa ni de ardiente. Allí hace mucho frío, cae nieve y granizo y hay vientos huracanados.....pero hay PINGÜINOS.

Luca lo sabe porque se lo dijo su abuelo Enrique, que hace años hizo ese mismo viaje y le gustó mucho. 
Además, Luca sospecha que su abuelo guarda un secreto secretísimo: ¡de joven fué pirata!...sí, PIRATA, de los del parche en el ojo, pero sin parche. Lo que pasa es que después decidió estudiar medicina porque se cansó de tanta agua. La vida de pirata es bastante sacrificada, la verdad, siempre saltando de barco en barco.
Por fin, como ya dijimos, zarpó Luca con viento fresco a su aventura marítima.
Al segundo día de navegación lo sorprendió una alocada tormenta con rayos y truenos. ¡El tiempo estaba furioso! Hasta los albatros y cormoranes protestaban y buscaban refugio.
 
Tuvo que timonear con todas sus fuerzas y estar atento muchas horas hasta que por fin el temporal se calmó, unos tímidos rayos de sol se asomaron entre las nubes y fué entonces cuando vió un trozo de tierra con un tupido bosque muy verde. Decidió Luca bajar en ese lugar que se llamaba Puerto Abrigado. Acá todos los lugares se llamaban lo que no eran: "fuego", cuando no había ninguno. "Abrigado", cuando hacía un frío que pelaba.
Aunque todo eso no importaba nada si por fin Luca encontraba a su deseado pingüino.
Bajó y caminó unos pasos cuando de golpe...¡plash! se hundió en el barro. ¡Había caído en un pantano!¡Ycada vez que se movía, se hundía más! ¿Cómo saldría de él?
Y entonces ocurrió lo inimaginable: aparecieron como por arte de magia Trfass Y Flux, los dos amiguitos que Luca había conocido en su viaje a Marte como astronauta ¿De dónde habían salido? ¿Cómo pudieron llegar acá? 
Pero no era momento para tantas preguntas y lo que importaba era sacar a Luca del fango. Por fin lo lograron y los tres amigos se abrazaron locos de contentos. Luego Trfass y Flux le contaron que tenían muchas ganas de volver a verlo y que por eso habían venido desde su planeta a buscarlo. ¡Qué oportuna su llegada! Estaban todos tan alegres que hasta las gaviotas aplaudían. Decidieron descansar y tomar la leche en la carpa calentita que armaron, donde se pusieron al día de las novedades en la vida de cada uno, hasta que se durmieron con una sonrisa en los labios. No todos los días se veía Luca con sus amiguitos de Marte, el planeta rojo. 
Al día siguiente reanudaron la búsqueda pero el viento arreciaba y decidieron ponerse de cola como las vacas. Aún así siguieron caminando con muchas dificultades cuando de golpe.....de golpe apareció lo tan deseado: ¡una pareja de pingüinos!
Corrió Luca hacia ellos entusiasmado y les preguntó si querían ser sus amigos y venirse a vivir a su casa. Ellos, en su idioma, le contestaron que eso no lo podían decidir a la ligera y que había que hacer una asamblea con los demás animales a ver que opinaban. 
Así que se juntaron al pie del faro del fin del mundo los patos vapor, las avutardas, los patos crestones, los gansos, las cabras, dos lobos marinos y un enorme ciervo rojo. Luca, Trfass y Flux miraban expectantes lo que allí ocurría.




El ciervo rojo tomó la palabra y dijo: "Luca, ¿en tu casa hay hielo y nieve?" -"No", contestó. 
-"¿Y a veces hace mucho calor?", preguntó un lobo marino
-"Sí, claro".
-"¿Y van por las calles muchos autos?", interrogó una cabra.
-"Si, bastantes"- contestó sorprendido Luca por tantas preguntas. 
-"Ahora debemos decidir"- dijo el ciervo rojo mirando a todos  
los animales reunidos en la asamblea.
-"¡¡Que levanten la mano los que estén a favor de que los pingüinos se vayan con Luca!!"solicitó solemnemente el ciervo rojo. 
 Ninguno, pero ni uno solo de todos esos animalitos levantó la mano, ni la pezuña, ni la patita, ni siquiera un ala o aleta. Nadie estaba de acuerdo en que los pingüinos se fueran de su precioso y gélido ambiente azul. 
Por fin hablaron ellos, los pingüinos: -  "Lo que pasa, Luca, es que nosotros no podemos vivir allá...¿entiendes? Podemos ser amigos igual y vernos de vez en cuando, pero vivir no, porque no tendríamos todo el hielo que necesitamos"
Entonces intervinieron Trfass y Flux y le dijeron "querido Luca, no te preocupes, que esto está más cerca que Marte y así como nosotros nos vemos, también podrás verlos a ellos, ahora que sabes donde viven. Cada uno debe vivir con su familia, ¿no es así?". 
Por suerte Luca lo comprendió y con una sonrisa se despidió cariñosamente de los pingüinos, que se quedaron en su glaciar y además se despidió de los marcianitos que se volvieron a su planeta rojo. 
Cuando Luca llegó al puerto estaban esperándolo Bruno y Camila y los abuelos Susana y Enrique, que lo abrazaron y lo besaron. ¡Y lo llenaron de preguntas! Durante el regreso fué contando Luca las increíbles aventuras que había vivido y todo lo que había aprendido de la vida de los animales del FRÍO. 
Y allí decidió que también tenía que hacer un viaje a donde viven los animales del CALOR, porque le gustaría hacerse amigo de un elefantito. Ése sería su próximo viaje. 

En el camino de vuelta le susurró al oído a Enrique: "Abuelo, ¿es verdad que vos antes eras un pirata?". 
No hemos podido oír que contestó el abuelo porque en ese momento pasó un colectivo muy ruidoso. Pero Luca lo sabe.

  







miércoles, 14 de marzo de 2012

VIAJAR ACOMPAÑADA

Como yo paso muchas horas en la carretera por mi trabajo y no tengo que manejar porque lo hace mi hija (no sea que, con la edad acumulada, me fallen los reflejos...piensa ella, seguro que con razón), me dedico a mirar el cielo a través de mi ventanilla lateral. Por mi orientación siempre veo a Orión, a veces a Casiopea, a Rigel y Sirio, pero hace ya muchos días que Venus (más brillante) está al lado de Júpiter. Más cerca, más arriba, pero al lado.
El otro día conduje sola alrededor de 120 Kms. y, como era de noche, venían a mi lado Venus y Júpiter. Y en ese momento me sentí como menos sola porque esos maravillosos planetas que me acompañaron desde siempre y que seguirán allí mucho después que yo emigre al otro barrio, venían conmigo.
Eran como una presencia familiar, y, cada vez que podía, les echaba un rápido vistazo.  No era lo mismo que un cielo nublado...no sé por qué, pero los sentía cálidamente cerca. Me sentía feliz de tenerlos allí, había una conexión. ¡Cómo me gusta vivir en la Vía Láctea, en el Sistema Solar, en la Tierra! ¡Cómo me gusta tener CONSCIENCIA de este cielo, de su inmensidad, de todo lo que nos muestran los telescopios espaciales y SABER que lo que vemos sólo son una pequeña parte!
Con esto me alcanza, no necesito ningún alienígena.

miércoles, 23 de febrero de 2011

ANÓNIMO

Vivir en la Tierra es caro y complicado pero ello incluye un viaje gratis alrededor del Sol cada año.
¡¡¡¡¡DIVINO!!!! ¿A que nos olvidamos de disfrutarlo, por lo menos de vez en cuando?