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sábado, 20 de junio de 2026

MILEI

 


De la página de Facebook de María Claudia Orueta

Que tristeza todo. Un presidente impresentable al lado de un corrupto descarado y una turba de desclasados gritando "Presidente presidente" como si estuvieran ante un gran estadista. Todo mi mundo está muriendo. Me siento (e intuyo que como yo se sentirán millones) como el Quijote, añorando un tiempo que ya estaba muerto. Pero sin Sancho Panza para hacerme creer el delirio. Estamos solos. Sin escudero ni piedad. Allí donde nosotros vemos molinos de viento ellos ven cirptomonedas. Allí donde nosotros vemos dignidad ellos ven coimas. Alli donde nosotros vemos lucha ellos ven narcos. 

El mundo se ha vuelto opaco. Lo veo cada día en mis escuelas. Los pibes ya no creen en nada. Nacen vacíos. Los llenan de mierda. Nos cercan los protocolos de burócratas  y perdemos todo contacto. Y mientras tanto el engendro ahí, desencajado en todo sentido presidiendo el país y ella en su balcón de Constitución encerrada. Y nosotros acá tan aturdidos. Tan huérfanos. Tan quijotes sin Sancho Panza. 

Mi tiempo está muriendo. Mi forma de ver el mundo. Mi música. Mis canciones. Y veo en los pibes que frecuento cada día en mis escuelas un vacío que no parece querer tomar la posta. Hablan todo el día de dinero. Es impresionante. Mi hijo de 12 también. Sus compañeritos de la escuela. El tema de esta generación es volverse millonario. Tener dinero. Lamborghinis. Mansiones. Aviones privados. Por eso Adorni no espanta. Porque es la encarnación de la utopía actual. Un tipo cuyo norte es hacerse millonario. Punto. Fin.

Y Adorni lo hizo. Manoteó lo que la oportunidad le ofrecía y listo. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Cuál es el problema? Lo banca. Despeinado en el acto oficial por Belgrano que lo hubiera fusilado.

E.T

domingo, 11 de mayo de 2025

UN NOBEL PERPLEJO

 En la foto Elvira Lindo y Vargas Llosa


Hay días de muerte: murió el Papa Bergoglio, un ser de luz, como dicen ahora, murió Enrique Pianzola, otro ser de luz, médico y escritor argentino, murió la madre de Cristina, amiga cariñosa y entrañable y murió Vagas Llosa. Y poco después Pepe Mujica. 
Estoy leyendo, sentada en el porche de mi casa, un artículo corto de Elvira Lindo en el diario EL PAÍS del 20 de abril de 2025, a propósito de la muerte de Mario Vargas Llosa, el famoso escritor peruano. 

[...] "Yo creo haber conocido al hombre, no a la estatua erigida, en uno de esos momentos de cierta vulnerabilidad en los que no hay gloria que valga". 

Interrumpe mi lectura una paloma temeraria y orgullosa de su estirpe, que anda picoteando el césped sin advertir la presencia de mi felino, el gato Tito, agazapado entre las macetas en posición de ataque. La brisa tibia y las hojas recién nacidas del damasco saludan a la primavera dando una engañosa  apariencia de paz perpetua. Dejo el diario y ahuyento al ave justo a tiempo, cuando el aspirante a tigre ya pega el salto. ¡Uffff, menos mal!



Sigo leyendo: "Nos habían encomendado entregar a dúo (a Elvira Lindo y a Vargas Llosa) el Goya al mejor guion adaptado. La entrada fue problemática, empezamos mal. Me tomaron de la mano con la energía autoritaria de los organizadores [...], llegué hasta el backstage, donde esperaba, ya cansado, Vargas Llosa. Entre tanta algarabía intercambiamos una mirada de alivio y reconocimiento. [...]"cuidado con los cables". Le tomé del brazo y sentí que él estaba más inseguro aún que yo porque se aferró a mi mano. Cuando llegamos al punto desde el que se efectuaría nuestra salida al escenario nos dejaron solos". 

Un intenso aroma a azahares interrumpe de nuevo mi lectura mientras el aspersor, además de regar, le roba los colores al sol y hace las delicias de mi ganso ampurdanés, el famoso Cuaco de las redes sociales, rodeado de gorriones que le hacen la pelota. Observo complacida un rato el entorno, tan verde y tan florecido. Por el momento, ningún depredador está al acecho. Puedo volver a la lectura.

 "En la oscuridad, iluminado levemente por un halo tibio de luz, vi su perfil único, un perfil propio de la medalla de uso corriente que homenajea a un prócer, a un Nobel o a un viejo cantante de tangos". [...] "A ver si no me caigo, dijo. A ver si no nos caemos, dije. Él sonrió y en la penumbra se le dibujó su dentadura mítica, aquella con la que bromeaba el viejo Onetti: "yo tenía unos dientes bien hermosos, pero se los presté a Vargas Llosa y no me los ha devuelto". Si, nuestro hombre recordaba la ocurrencia del uruguayo. Estábamos muy juntos, buscando cierta protección, inmóviles, como subidos a una piedra pequeña en un río de cables al que pudieras caerte en cualquier momento. Pensé que lo estaba viendo como lo habrían visto todas sus mujeres en la penumbra de la alcoba".

En mi jardín, entretanto, una inesperada  y solitaria golondrina juega y se pelea con las ramas del granado y va y viene  asustando al joven almendro que no está acostumbrado a esos locos revoloteos. El gato Tito y yo nos detenemos varios minutos observando sus piruetas. El gato Tito y yo tenemos diferentes intenciones respecto a la golondrina, estoy segura. Un golpe de viento frío de poniente me vuela las hojas del diario. Las rescato corriendo y sigo leyendo: 

"Un momento propicio para las confidencias: ¿cómo se vive de pronto perseguido por la prensa del corazón?, le pregunté. Es horrible, contestó, me gustaría hacer planes, salir al cine, improvisar, pero Isabel (su segunda mujer, una famosilla) no quiere; es una vida absurda, tienes que estar midiendo todos tus movimientos... Lo miré sin reparo, porque él no me veía mirarlo, y juro que pensé: ¿cuánto tiempo tardará este hombre en regresar a su antigua vida? Recordé las palabras de agradecimiento a su mujer (su gran compañera de toda la vida) en la ceremonia del Nobel, años atrás, palabras que definían toda una época; aquella vieja manera de entender la vida del genio, siempre asistido por una mujer que de amante pasaba a ser madre de los hijos, maternal también con él, secretaria, mala de la película si tocaba, protectora, ambiciosa según el consabido juicio ajeno, ciega voluntaria ante tantos deslices [...], orgullosa de ser la mujer a la que se regresa. El tipo de compañera que hasta hace bien poco alababan los cronistas literarios, la digna esposa del maestro. ¿Qué hacía entonces aquel hombre ya confuso y frágil en este lío de cables? El regidor nos empujó al escenario. Tomé del brazo al Nobel, para que no se cayera y para no caerme". 

Al levantar la vista del diario veo a la golondrina alejarse ante la olímpica indiferencia del gato Tito. Y pienso: una golondrina no hace verano y Vargas Llosa volvió con su primera mujer. 



miércoles, 16 de abril de 2025

ORÍGENES DE LA MITOLOGÍA

 Escrito por Mónica Bardi


Hoy toca mitología mesopotámica, región situada entre los ríos Tigris y Éufrates que desembocan en el Golfo Pérsico y son la cuna de la escritura en caracteres protocuneiformes sumeria y cretense. 

Unos 4500 años antes de Cristo la gente creía en dos divinidades: ENLIL, quien separó el cielo de la tierra y ENKI, dios de las aguas dulces. También había una fémina INANNA, diosa del amor y de la guerra, que representaba los aspectos pasionales. (Posteriormente, los griegos las separaron en Atenea, de la guerra y Afrodita, del amor). 

Pero en el 2° milenio a. C. Nabucodonosor I (no el de los jardines colgantes, ese fue después) decidió conscientemente promover a un dios local por razones políticas y propagandísticas e inventó un ENUMA ELIS (himno de los dioses) con una leyenda algo diferente a conveniencia de los intereses de la élite. Contó a la gente que primero fue el caos y los dioses vinieron a poner orden. El dios del agua dulce APSU se unió a la diosa del agua salada TIAMAT dando lugar a una segunda generación de dioses. Pero como eran muy ruidosos y, por lo visto, a los mesopotámicos eso les molestaba mucho, decidieron aniquilarlos para recuperar el silencio. Pero un dios se apiadó de ellos y engendró a una tercera generación que dió lugar al omnipotente, guapo, fuerte, valiente y generoso dios MARDUK. 

Mientras tanto, la viuda de ASPU, TIAMAT, furiosa por haber perdido a su progenie, adoptó la forma de una serpiente gigantesca que ocupaba todo el mundo conocido, que estaba dispuesta a devorar a sus hijos y a sus nietos. Frente a semejante monstruo todos los dioses huyeron cobardemente, menos MARDUK que logró matarla usando el viento y los relámpagos. Con sus restos creó la Tierra, recogió su sangre y, mezclándola con barro, creó a los seres humanos. Estos humanos tenían una chispa de divinidad por la sangre de la diosa pero habían sido creados exclusivamente para trabajar para los dioses. 

Nadie protestaba porque todos creían en la leyenda y llevaban ofrendas, cosechas y animales al zigurat, donde vivían los dioses y, sobretodo a MARDUK, el dios héroe. Se decía que en agradecimiento a su gran valor los dioses le construyeron un divino zigurat que se cree que podría ser la torre de Babel de los hebreos, que aparece en la Biblia. 

Los zigurats eran enormes y lujosos lugares donde también vivían los sacerdotes, los reyes y una legión inmensa de sirvientes que se ocupaban de alimentar, vestir y perfumar a una estatua de madera, donde se suponía que moraba el dios. 

Cuando la estatua se arruinaba con el tiempo, construían otra y mediante rituales muy complicados y estrictos, se aseguraban de que el dios hubiera entrado en ella. 

La gente del pueblo tenía totalmente prohibido entrar a los zigurats. Sólo veían a su dios una vez al año cuando todos los demás dioses acudían a visitarlo y entonces salían en procesión para el gran festival. Por lo visto, las personas corrientes, segurísimas que dentro de esa estatua de madera estaba el dios, caían en ataques místicos, cantaban y gritaban, mientras avanzaba la procesión. 

Todo fue bien durante un tiempo hasta que empezó a molestar que los humanos muy ruidosos se multiplicaran en exceso y, siempre según la leyenda, los dioses deciden mandar una gran inundación que sería nuestro conocido diluvio universal. Pero otra vez un dios se apiada de ellos y les avisa. Unos pocos se  ponen a salvo junto con las demás especies y empiezan de nuevo. Entonces aparece un nuevo obstáculo: los dioses, que, como todo el mundo sabe, son inmortales. Al ser los hombres también inmortales surgía un tema peliagudo e incompatible. Para solucionarlo la leyenda crea a la Muerte que aparece por primera vez y resuelve el tema para que los humanos no se multipliquen indefinidamente. Pero esa pequeña chispa de divinidad que tuvieron al ser creados les permitía salir del cuerpo que se pudría en el inframundo y seguir adelante de alguna manera: así se inventó el alma. Como seguramente habrán ya deducido, seguimos más o menos con la misma narración. 

Toda esta interesantísima información se ha podido recuperar de las tablillas de arcilla con escritura cuneiforme que continuamente se siguen encontrando en las excavaciones arqueológicas. Yo lo he resumido de la largas explicaciones que he visto en YouTube de la profesora de historia antigua de la Universidad de La Rioja (España), Eva Tobalina, una extraordinaria comunicadora que no me cansa. Espero que les guste.

domingo, 16 de febrero de 2025

BRAGAS NEGRAS

 


EL PORQUE DEL CALZÓN NEGRO

 Aquí va una pequeña muestra de la picardía dicha en prosa y rima, sin una sola grosería, es de admirar el ingenio y que siendo algo complicado, no incluya palabra obscena:

Salió una anciana del baño,

 Su viejito la miraba

 Y al punto le preguntaba:

“De dónde es el gusto extraño".

 Pues ya llevas varios años

 Usando ropa interior

 De oscuro y serio color,

 Y ya mi vista se aburre,

 ¿Qué acaso no se te ocurre? 

¿Qué eso te da más calor?


 La viejita indiferente

 caminando paso a paso

 Levanta en su mano un vaso y allí sumerge los dientes.

 Al viejo mira de frente para darle explicación.

 Se acomoda en el colchón y guarda una breve pausa,

 Aquí te digo la causa

 De lo negro del calzón.


 Muchos colores usé,

 Pues la carne firme estaba,

 El fuego que me quemaba

 Contigo lo disfruté.

 Hace tiempo lo apagué.

 Por no hacerlo disoluto,

 te fui fiel en lo absoluto.

 Lo que te digo es muy cierto:

 Cuando el pájaro está muerto,

 El nido viste de luto.🌼💜💜🤦🏻‍♂️

viernes, 15 de noviembre de 2024

Y LA CORRIENTE DEL AGUA...

 Poesía de María Jesús Zaldívar Navarro


Y la corriente del agua 

atraída por la luna…

Arrastra la vida

hacia otros horizontes.

Donde un  aire misterioso…

Hace sonar los violines,

que abren la noche, 

a  un amanecer inédito

alimentado por curiosas pupilas.

Que maravilladas, miran…

Todo lo recién nacido.

Todo lo recién creado.

Todo lo recién iluminado.


María Jesús Zaldívar Navarro

21/9/2021

lunes, 30 de septiembre de 2024

BLANCANIEVES

 


CUENTO CORTO DE MÓNICA BARDI

Verónica siempre intuyó que ese no era su verdadero nombre pero la certeza cayó como un rayo en su memoria cuando, siendo muy pequeña, sus padres le estaban leyendo un cuento antes de dormirse, como todas las noches.  

Esta vez fue Blancanieves. Cuando ella oyó esa palabra tuvo un sobresalto y se tapó con su sábana blanca. 

Los padres rieron y su madre le dijo "no tienes que tener miedo, Verónica, el cuento y el pelo blanco canoso de tu papá terminan bien". 

La reiteración de la palabra BLANCO terminó de convencer a la pequeña que ella se llamaba Blanca, como su abuela y que su mamá biológica siempre le decía : "¡Qué linda! Tienes la piel blanca como Blancanieves". 

Aunque habían pasado muchos años la niña nunca olvidó aquélla noche y, ya mujer, buscó y encontró a su verdadera familia. 

Solo quedaba su abuela, la del pañuelo blanco. 

viernes, 26 de enero de 2024

HIGOS

 


Curiosidades de la Naturaleza 

Un higo no es cualquier fruta. De hecho, ni siquiera es una fruta. “Estrictamente los higos son flores invertidas” Las higueras no florecen de la misma forma que otros árboles frutales hacen, como almendros o cerezos. Los higos tienen una historia muy curiosa. Primero, técnicamente, no son fruta, sino una infrutescencia (un conjunto de frutos). Y segundo, necesitan una avispa sacrificada para reproducirse, insecto que muere dentro del higo.

En palabras simples, los higos son una especie de flores invertidas que florecen dentro de esta gran vaina oscura con tonos rojizos que conocemos como higo. Cada flor produce un único fruto de cáscara y una única semilla llamada ′′aquenio". El higo está formado por varios aquenios, lo que le dan esa textura crujiente tan característica. Así que, cuando comemos un higo estamos comiendo cientos de frutos. Pero lo más increíble es el proceso de polinización especial que las flores del higo necesitan para reproducirse. Ellas no pueden depender de que el viento o las abejas les hagan llegar el polen como otros frutos, por lo que necesitan una especie conocida como avispas de higos. Estos insectos transportan su material genético y permiten su reproducción. Por su parte, las avispas no podrían vivir sin los higos, pues depositan sus larvas en el interior de la fruta. Esta relación se conoce como simbiosis o mutualismo. Actualmente, la gran mayoría de los productores de este fruto ya no necesitan el trabajo de las avispas. La mayoría de las variedades de higo de consumo humano son partenogenéticas. Eso significa que siempre dan fruto en ausencia de polinizador.

jueves, 11 de enero de 2024

COSAS QUE ME CUENTAN (5)

 Lo que voy a contar está extraído de una de las clases de la extraordinaria historiadora y brillante divulgadora española EVA TOBALINA. O sea, que esto ocurrió porque está documentado. 

Hoy nos remontaremos al imperio romano. Año 100 a.C. cuando nace Julio César. Sus padres mueren y él, siendo un adolescente, debe esconderse cada noche durmiendo en un lugar distinto porque el emperador Cornelio Sila lo andaba persiguiendo para rebanarle el pescuezo por esas cuestiones dinásticas y de pertenencia a un grupo (los optimates, al cual pertenecía Sila) o a otro (los plebeyos, al cual pertenecía Mario, tío de Julio y subsecuentemente Julio). 

Al final, Julio César, viéndose acorralado, huyó a Asia y allí entabló una buena amistad con un rey de un país asiático. Al morir el emperador Sila y alejado el peligro el joven decide volver a Roma, para empezar su carrera política. Pero en el viaje por el Mediterráneo en dirección a Roma secuestran su nave unos piratas de Cilicia. Corre el año 74 a.C.

El caso es que Julio César se ganó la admiración de los piratas porque parece ser que en esa época se valoraba todo lo culto, no como ahora. Como vieron que el joven aristócrata y príncipe candidato al trono valía su peso en oro, decidieron pedir rescate a Roma y exigieron el pago de 20 talentos, lo cual, por lo visto, era una fortuna. Julio César se enfadó mucho porque afirmó que él valía mucho, muchísimo más. Como podemos ver, el jovencísimo ya iba demostrando su carácter dominante e impetuoso y la alta estima que tenía de sí mismo. Los piratas le hicieron caso y pidieron 50 talentos. Mientras esperaban la llegada del dinero Julio César entretenía a sus captores recitándoles poesías y narraciones fabulosas que tenían a esos salvajes hombres de mar totalmente abducidos. Hasta ordenaba a su esclavo a mandarlos callar si estaban armando jaleo y el quería dormir. 

Un día, con semblante severo les avisó a los piratas que si alguna vez los capturaba, los haría crucificar. Llegó el dinero por fin y soltaron a Julio César en una costa cualquiera (total, todo era imperio romano), quien, de inmediato reclutó galeras y mercenarios y partió raudamente a la caza de los piratas. Les dió alcance, los amarró, los llevó a Roma y allí, tal como había prometido, los crucificó. Antes de eso los estranguló para que no sufrieran ya que, por lo visto, se había encariñado con ellos. 


domingo, 3 de diciembre de 2023

EL ENEMIGO

 

Nos cuenta Irene Vallejo en un artículo de EL PAÍS SEMANAL los peligros de las simplificaciones y generalizaciones de nuestros cerebros humanos, demasiado humanos. Y nos cuenta sobre la obra de teatro de la antigua Grecia de ESQUILO llamada LOS PERSAS, que, en lugar de subirse a ardores patrióticos, encontronazos bélicos y otros temas exitosos como ésos, se pone en LOS OJOS DEL ENEMIGO (que así titula Irene Vallejo su artículo del 3/12/23), se coloca en el punto de vista del vencido, del persa derrotado. 

Y describe la batalla de SALAMINA, ocurrida en la isla del mismo nombre, en el Mar Egeo, de una manera desgarradora. Esquilo cuenta cómo, en contra de la opinión de los ancianos que aconsejaban evitar esa guerra, Jerjes, un megalómano reinando entre palomas y halcones de su imperio va a la guerra con Grecia y la pierde. Y de una manera cobarde, huye. 

Esas guerras eran cara a cara, no como ahora. Los combatientes hundían los aceros en la carne mirando los ojos de su enemigo, peleaban entre charcos de sangre y vísceras y pisoteaban cuerpos con o sin vida hundidos en el barro. 

La escritora nos recuerda las palabras del filósofo Emmanuel Lévinas: la epifanía del rostro (del otro, del semejante, del diferente) genera la humanidad. Pero si ni siquiera entre iguales nos ponemos de acuerdo, si hasta en las familias cuesta tanto mantener la armonía, si ni siquiera con nosotros mismos, cayendo muy a menudo en dilemas y contradicciones, logramos vivir en paz ¿cómo podríamos borrar esos prejuicios que nos envenenan?

Qué se yo. El artículo termina con esta frase: "Alertados sobre los perjuicios de nuestros prejuicios, en el teatro griego aprendimos que todas las personas son excepciones a una regla inexistente". 

lunes, 19 de junio de 2023

MARIO Y EL GATO

Cuento corto de Mónica Bardi

"Me doy cuenta que si fuera estable, prudente y estático, viviría en la muerte". CARL ROGERS. "Por consiguiente, acepto la confusión, la incertidumbre, el miedo y los altibajos emocionales porque ese es el precio que estoy dispuesto a pagar por una vida fluida, perpleja y excitante". 


Estaba cómodamente instalada en su precioso piso, delante de una rica comida que ella misma había preparado. Era un noveno piso desde el que se apreciaba la enorme playa y el inconmensurable Océano Atlántico. Desde esa costa hispana muchos seres antiguos, queridos antepasados, habrán mirado al infinito, al non plus ultra, llenándose de preguntas. Al igual que nosotros ahora miramos ese otro océano oscuro, el cósmico, con la misma intriga y curiosidad. ¿Qué habrá más allá?

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Entretanto, en el país más austral del gran  continente, al otro lado del Atlántico, finalmente plus ultra, dos jóvenes universitarios discutían acaloradamente, en una precaria vivienda del suburbano porteño. Eran años peligrosos para los pibes de clase media que aspiraban a un cambio político. 

-¡Pero te lo pido por favor, te lo ruego, no vayas! ¡Es una trampa! Esa mina con la que te querés encontrar hace rato que no da señales de vida. ¡Se la deben haber chupado los paramilitares y esta es una cita falsa para agarrarte!

-No creo. Todo este tiempo debe haber estado escondida. Iré y echaré un vistazo por la puerta de las ambulancias con el ambo de médico de guardia y pasaré por uno más de los que trabajan en esa enorme clínica. Además, está lleno de gente, es muy público, no se animarían. 

-¿Te crees que son idiotas? ¿Qué no se animarían? Seguro que ya tienen una detallada descripción tuya y te van a reconocer en seguida. A ella la deben haber torturado hasta que cantó. ¡No vayas, por favor! ¡Los estás subestimando!

-¡Uf, que exageración! 

-Y vos, temerario. Y empecinado. ¡No vayas! ¡Es una imprudencia!

-Con tanta prudencia y sin correr riesgos  no vamos a hacer ninguna revolución. Tengo que saber si esa militante tiene algún dato que nos sirva. No te preocupes, en un rato estoy de vuelta y seguro que con noticias frescas.

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Mientras ella daba cuenta del delicioso almuerzo, su precioso gato doméstico miraba con interés depredador unas moscas que merodeaban alegremente en el hueco de la ventana. Seguramente ese gato tan casero y bien alimentado también soñaba con merendarse a alguna de ellas. No sería la primera vez, de hecho, esa era su debilidad: cazar moscas desprevenidas. Y siguió su costumbre: sentarse en la ventana confiando plenamente en los impresionantes dotes de equilibrista que la naturaleza había regalado a todos los felinos, mientras su cerebro hacía un automático balance entre lo instintivo y lo peligroso. 

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Llegó a la puerta de la clínica haciéndose el distraído. Había gente por todos lados.  Se detuvo mirando disimuladamente a ver si veía a la chica en cuestión. Pocos minutos más tarde un auto frenó a lo bestia justo a su lado. Salieron tres hombres que cayeron sobre él como una tromba y lo redujeron con extremada violencia. Los personas a su alrededor quedaron paralizadas y nadie intentó nada. No eran tiempos para meterse en los asuntos ajenos y menos si los asuntos ajenos habían bajado de un Falcon verde, típico coche policial. Intentó zafarse inútilmente por todos los medios, pateando como un animal herido, aullando, insultando y pidiendo auxilio desesperadamente. 

Nunca más se supo de él. 

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-Ay, querido gato. Cada vez que te veo en el filo de la ventana, agradezco que hayas sido dotado con esos dones de equilibrista. Igual me parece imprudente que estés en ese lugar. ¡Bájate ya, que me pones nerviosa, terco animal!

-¡A ésta sí que la cazo!- pensó el gato y alargando una zarpa logró alcanzarla justo a tiempo, mientras ambos iban en caída libre desde el noveno piso. 



sábado, 20 de mayo de 2023

LAS GAFAS

 

Cuento corto de Mónica Bardi. 

Esa pareja no pasaba por su mejor momento: la tensión en la convivencia era permanente y una mínima chispa desataba una catarata de reproches que herían por igual a ambos. "El ataque de las bocas sin cerrojo" diría Irene Vallejo. Circunstancias familiares, problemas domésticos y la erosión de la convivencia ponían a prueba la relación y por ahora salían perdiendo por goleada ya que en este caso el arco destinatario de la pelota era uno solo: la pareja. Los momentos de calma solo parecían preceder a la siguiente tormenta. Calma engañosa. Tímida tranquilidad hogareña siempre acechada por un lobo oculto en lo más oscuro de un bosque, listo para saltar. Y saltaba. Gritos, escándalo y amenazas de separación ipso facto rompían en un instante de violento desborde emocional, el delicado equilibrio. Y allí nadie se echaba atrás. La disputa por el poder y la toma de decisiones, no admitía retrocesos ni negociaciones y ni siquiera lograban llegar a un acuerdo de paz precario. En general, la tormenta duraba poco pero dejaba heridas cada vez más hondas, rencores que no cicatrizaban. 

Un día cualquiera, donde ya se habían dicho cuatro verdades sin pestañear, mirándose como feroces boxeadores; uno de los dos se dió cuenta que había perdido sus gafas, esas que le habían costado una fortuna. "¡Oh, no, otra vez no!" exclamaron a la par. Sin ellas no podía leer, protegerse del sol o conducir; lo cual era un problemón a resolver. Dejaron ambos a un lado las discusiones o la búsqueda de culpables e inmediatamente se estableció una tregua tácita. Los dos se abocaron a la tarea de encontrar las dichosas bifocales. Revolvieron habitaciones, bolsos y bolsillos, buscaron en el jardín, movieron muebles, otearon dentro de la nevera, rehicieron caminos recorridos ese día, llamaron al supermercado y fueron, porque el encargado les dijo que había tres pares de anteojos olvidados por los clientes... pero ésos no eran. Ambos emplearon toda su energía en ese asunto, sin peleas ni disputas. 

Después de horas de búsqueda uno de los dos decidió darse un descanso y se fue a echar una siesta, pero el otro siguió pensando y allí tuvo su momento Eureka.

Esa mañana hacía un frío excepcional y requería un abrigo que, muy poco después, se descartó por un sol incandescente que derretía lo que se pusiera a su alcance. ¿No estarían esas gafas escurridizas en un bolsillo del abrigo considerado fuera de temporada? Esa duda fue comunicada al instante a la pareja siestera que, de un salto, voló al canasto de la ropa para lavar porque allí estaban, riéndose de su travesura, las malditas gafas. 

¡Qué suerte... y qué lástima! Se acabó la tregua: otra vez el lobo estaba acechando listo para atacar. 




jueves, 2 de marzo de 2023

INCINERACIÓN

 

Quema de libros durante el franquismo. 
"Donde se queman libros se termina quemando también personas" Heinrich Heine.

Extracto del extraordinario libro EL INFINITO EN UN JUNCO de Irene Vallejo.

(...) "Aunque la censura rara vez hace desaparecer las ideas que persigue -y a menudo les da alas- los gobernantes poseen una extraña vena reincidente. Por la mente de Calígula pasó la idea de retirar los ejemplares de Homero de las bibliotecas, siguiendo las ideas de Platón. Cómodo prohibió la lectura de la biografía de Calígula escrita por Suetonio, bajo pena de morir en el anfiteatro despedazado por las fieras. Caracalla, gran admirador de Alejandro Magno, consideraba que Aristóteles no había sido ajeno a su muerte y acarició la idea de quemar todas sus obras. Durante la persecución de Diocleciano, a principios del siglo IV, hubo un auténtico furor incendiario de libros cristianos comparable al de los nazis en 1934. Sabemos de mártires que se sacrificaron por proteger sus escrituras. Tres hermanas de Tesalónica, Ágape, Quinta e Irene, murieron en la hoguera por haber escondido en su casa libros proscritos. Y, como ellas, Felipe, Euplo, Vincencio, Félix, Dativo y Ampelio fueron mártires  por haberse negado a entregar sus libros. Más adelante, cuando el cristianismo se convirtió en religión oficial, se desataron creaciones igual de violentas de libros paganos".

(...) "Siempre resulta más decisiva la autocensura que la censura". El historiador TÁCITO llegó a ver como hasta los rebeldes bajaban la cabeza prudentemente y escribió 《Dimos, sin duda, gran muestra de paciencia. Habríamos perdido la memoria junto con la voz, si hubiera estado en nuestra mano el olvidar como el callar》.

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Será por eso que hoy en dia tácito es un adjetivo que, por definición, significa "que no se expresa o no se dice pero se sobreentiende". Este tema de la censura me hace acordar a cierta época de mi vida universitaria en la ciudad de La Plata, donde circulaba una leyenda urbana. Decía la leyenda que unos policías habían detenido a unos jóvenes pelilargos que salían de una facultad y les habían incautado un libro de química que en la tapa tenía el siguiente título: CUBA ELECTROLÍTICA, que es un artilugio para ciertos trabajos de química. Los policías malinterpretaron ese título por considerarlo subversivo al nombrar a un país comunista. Hay ignorancia que mueve a risa. 

Bromas aparte, hoy en día con el tema de lo políticamente correcto funciona una censura "subterránea" dictada desde los centros de poder y una fuerte autocensura. De ciertas cosas y con ciertas palabras solo se puede hablar en privado y con personas de mucha confianza. Hay que ser muy valiente para escribir sobre lo que ha sido "cancelado", como dicen ahora. ESTO ES LO QUE HAY. 🤔 

Dice Yolanda Vallejo en su columna de opinión de La Voz de Cádiz: (...) "... teniendo en cuenta que los caminos de la censura son inescrutables y que el reino de lo woke no es de este mundo, pero se ha instalado tan cómodamenreentre nosotros que a ver quién es el guapo que se atreva a decir lo que piensa sin filtros".

sábado, 18 de febrero de 2023

ATAHUALPA

 CUANDO ATAHUALPA YUPANQUI CONOCIÓ A EDITH PIAF

Héctor Roberto Chavero Aramburu, conocido mundialmente como Atahualpa Yupanqui, es el cantautor por excelencia del folclore argentino, tanto así que se puede decir que Facundo Cabral y la querida ‘negra’ Mercedes Sosa estaban posesos por ‘Don Ata’ (como se le decía cariñosamente). Sus temas, mil veces versionados eran la musicalización del alma del paisano, del caminante y de la tierra misma; por ello quien lo escuchaba se escuchaba a sí mismo, por ello Atahualpa Yupanqui fue y es tan grande, a pesar de que ahora brinde recitales en las nubes.

Atahualpa Yupanqui, cantautor y escritor argentino recorrió el mundo repartiendo su cantar, es así que un día conoció a la gran Edith Piaf, encuentro casual que impulsó la carrera de “el que vino de lejanas tierras para decir algo”.

En 1949, después de unos recitales, hizo un alto en París donde conoció a los poetas franceses Aragon y Paul Eluard. Con Aragon no simpatizó pero con Paul Eluard se estableció una amistad basada sobre una gran estima recíproca. Un día, Eluard le dijo: “Esta noche ven con tu guitarra, te voy a dar una sorpresa”. Y fue efectivamente una gran sorpresa cuando vio entrar al departamento del poeta a Edith Piaf, que estaba en el apogeo de su carrera.

Cuando la Piaf lo escuchó, quedó deslumbrada y le preguntó: “¿Dónde trabajas?”, a lo que Don Ata le respondió: “En ninguna parte, ya me voy, ya me voy a mi país.” Algo emocionada, la cantante francesa replicó en voz alta una especie de orden y súplica: “No, París tiene que escucharte. Ven mañana a las 8 al Athenée con tu guitarra. Te mandaré el auto al hotel.” Al día siguiente, cuando el secretario de Edith Piaf vio que Yupanqui vivía en un hotelucho de ‘pulgas numeradas’, como él mismo decía, le contó sorprendido a la cantante.

Aquella noche del 6 de junio de 1950, Edith abrió el recital y cantó más de veinte canciones, para luego tomarlo de la mano y presentarlo al público. “Les presento a Atahualpa Yupanqui, un músico de mucho talento, a quien dejo cerrar el espectáculo. Quiero que lo escuchen como lo merece”, dijo la cantante ante un público sorprendido y curioso. Luego de interpretar sus zambas y sus milongas, el cantautor argentino recibió los aplausos más conmovedores de su vida.

Alargando su estancia en la ‘ciudad luz’, pocos días después firmó un contrato con Chant du Monde, y la Academia Charles Cros lo distinguió entre 350 artistas de todos los horizontes al otorgarle el Primer Premio al Disco Extranjero. En ese mismo año dio más de 60 recitales en toda Francia. Así comenzó su carrera internacional. Cosas del destino.

jueves, 16 de febrero de 2023

INCAS

 Cada mes de junio, desde hace más de seis siglos, el cañón del río Apurímac -en Canas, Cuzco, a 3.792 metros de altitud- acoge una de las tradiciones más curiosas del Perú, la construcción del último puente inca que queda sobre la tierra: el Q’eswachaka.

Q’eswachaka es uno de los muchos puentes que los incas construyeron durante su Imperio en Perú con el objetivo de moverse a través de la accidentada geografía andina. Esta necesidad de trasladarse de un lado a otro de los Andes Centrales dio lugar a una red de caminos llamada Qhapaq Ñan, que unía los territorios del llamado Tahuantinsuyo, el gran imperio de los Incas conformado por cuatro regiones -Collasuyo, Contisuyo, Chinchaysuyo y Antisuyo-. A través de este sistema de enormes rutas, los incas lograron conectar las grandes ciudades de la costa y la sierra en una red de caminos que se dividían entre el sector cordillerano y el llano costero.

La implementación de esta red de rutas requirió de la colocación y fabricación de numerosos puentes a lo ancho y largo del territorio. Construcciones hechas de forma artesanal, conformadas a base de paja, piedra y madera, que permitían a los incas trasladarse a través de la agreste geografía andina con la peculiaridad de que debían ser reconstruidos cada cierto tiempo. Estas obras de ingeniería temporales eran elaboradas por todos los trabajadores de la comunidad mediante la minka, un trabajo realizado por turnos que tenía como fin la realización de grandes obras públicas como la construcción de los caminos o los puentes o el cultivo de las tierras.

Este arte o saber hacer, el de la elaboración o construcción de los puentes entorno a la comunidad, se ha ido transmitiendo de generación en generación, permitiendo que a día de hoy se haya logrado mantener intacto uno de los mayores testigos de la civilización incaica. Desde entonces, y como si de una fiesta se tratase, con la llegada del equinoccio de invierno comienza la preparación de un puente que, más que construido, es tejido y que se elabora de manera manual año a año, un ritual histórico que hizo que en 2013 fuera declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

La ceremonia se inicia con el desarme del puente construido el año anterior. Exactamente, cuando se cortan los puntos o sostenes de cada lado y lo dejan caer al río. A partir de ese momento, las mujeres y los niños comienzan a recolectar la qoya o ichu, un material de paja con el que se tejen las sogas que sirven para construir la base y las barandillas. Los días siguientes, con las sogas tejidas y entrelazadas, son los hombres los que se unen para comenzar a colocarlas junto a una extensa alfombra elaborada con ramas que cubrirán por completo el suelo de la plataforma. Una vez conformado y tejido el puente, son los líderes de cada comunidad los que frente al resto inauguran la nueva construcción mientras disfrutan de una gran fiesta vestida de guisos, tragos y danzas tradicionales. 

Una festividad en la que este saber, transmitido de generación en generación, ha conseguido trasladar de forma viva el arte, las técnicas y la cultura del mundo andino desde hace varios siglos atrás.

viernes, 27 de enero de 2023

CRIMINAL

 Plaza Alta, Algeciras

CAMILO

Ayer me crucé con la muerte. Ayer, casi vi a un moro apuñalando a un cura hasta la muerte… Me libré de ver al pobre padre, trastabillando de espaldas y defendiéndose, hasta finalmente caer en la Plaza Alta, con el cuerpo y cabeza abiertos, delante de todo el mundo…

Un poco antes yo caminaba con mi perro, en Algeciras, por detrás de la Iglesia, cuando escuché golpes y vi a dos moros en una cuesta, peleándose. Uno muy frío, despiadado y ganando; el otro, con la cara ya marcada y con el miedo en los ojos, pero aún peleando. La gente separando… yo seguí mi camino pensando: mira, dos moros peleando.

…Al ratito a la vuelta, pude ver en las caras otro tipo de miedo. Un miedo seco e inquisitivo. Algo mucho más instintivo. Como si tuviesen un miedo que fuera capaz de defenderse. Sabían algo que yo no sabía. 

…El moro frío que iba ganando, al parecer después de esta pelea, subió la cuesta hasta llegar a la iglesia, que a esa hora estaba llena de niños, de abuelas y madres. Entró en ella al grito de Alá es grande y se encaró con el cura. Éste se defendió y corrió. El moro lo cogió ya en la calle que da a la plaza y con una enorme espada curvada, mora, durante muchos metros, lo cortó y apuñaló… luego simplemente se marchó caminando por el centro de la plaza con la espada sangrando en la mano y sin prisas, hasta que la policía lo encontró. Pero, por lo visto, era al segundo que mataba, pues antes de eso y de camino a la iglesia, pasó por una capilla que hay en el barrio de San Isidro. Ahí agarró al ayudante del cura y en el cuello lo apuñaló… una discusión teológica que en un principio tuvieron los tres fue, en realidad, todo lo que pasó. 

Al final y por suerte, sólo uno murió. 

Hoy amaneció, claro y soleado. El pueblo aún tenso y desconfiado sigue buscando. No sé muy bien qué, pero todos buscan… en los ojos, en la caras de la calle. También puedo ver que algunos buscarán venganza. Algunos otros, los menos, buscarán un entendimiento.

Hermano, sólo decir que loquitos hay en todas partes y que si me preguntas, tanto los moros como los cristianos, con su guerra de fe pueden irse al cuerno ellos solitos…que se pudran en ese maldito cielo, al que ellos llaman Paraíso y al que yo llamo simplemente (y te lo digo al oído): Humano Humo del Odio. Himno de un fanático creyente: Infierno.

jueves, 15 de diciembre de 2022

FACUNDO CABRAL

 

Decía Facundo Cabral: "La vida no te quita cosas: te libera de cosas… te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones. No perdiste a nadie: El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. No hay muerte… hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados. Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas. •Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)… y si le ganas, serás más humilde, más agradecido… por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser. •No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. •El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?. “Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír” 💖

jueves, 8 de diciembre de 2022

MEDICINA

 Recordando a César Bruto. (Carlos Warnes, 1905-1984)


Medicina con Mayúscula

"Las partes más famosas del cuerpo humano han sido: 

El abdomen es la parte situada entre el tórax y la pelvis, de gran utilidad para guardar un montón de órganos que no podrían estar en otro sitio. 

De la parte de afuera, lo más interesante que tiene el abdomen es el ombligo, que lleva siempre una persona alrededor. 

Eso sin despreciar los ya mencionados tórax y la simpática pelvis, sobre todo cuando la vemos en determinados cuerpos femeninos.

Hemos avanzado mucho en esta materia y dentro de poco estaremos en condiciones de obtener la estructura genética de una buena persona. 

Todavía no se sabe seguro cuándo ocurrirá, pero será sin duda antes que hayamos definido qué es una buena persona.

No sólo la ingeniería genética ha progresado. También los trasplantes, aunque los especialistas aún no han sido capaces de hacer de tripas corazón.  Los cardíacos no son gente de buen corazón y éste es un órgano que cuando suena, para toda la orquesta. Observemos que el corazón trabaja mientras la vesícula se la pasa haciendo cálculos. Pero no se preocupen por el corazón, les va a durar toda la vida.

Sabemos que el hombre que tiene corazón de oro, músculos de acero, voluntad de hierro y pies de plomo, puede especializarse en mineralogía, y al de cabeza de chorlito, cara de perro, vista de lince y estómago de avestruz, le va a resultar conveniente dedicarse a la zoología.

No es fácil saber mucho sobre medicina, más aún considerando la cantidad de órganos que hay pero nos consta que el que pierde el ojo derecho tiene la mirada siniestra, que los especialistas en enfermedades nerviosas no tienen pacientes, que los dermatólogos van derecho al grano y que si el cerebro fuera tan simple para comprenderlo, nosotros seríamos tan simples que no nos podríamos comprender.

Sin embargo, los no iniciados en el arte de Hipócrates, algo hemos avanzado. No ignoramos que una hemiplejia es grave, según del lado que se la mire y que el lugar más seguro para encontrar una mano que nos ayude, es en el extremo de uno de nuestros brazos. 

Siempre nos quedan algunas dudas, por ejemplo: 

¿Cómo harán los médicos chinos para diagnosticar la ictericia?...

¿Cómo se presenta la palidez en los enfermos africanos?...

En los últimos tiempos hemos aprendido varias cosas: Las várices son venas que se quieren hacer ver, que la vejez es mejor que estar muerto y que la definición de enfermo terminal puede provenir de terminar mal.

Además, un descubrimiento trascendente: todo aquello que el médico no consigue curar se llama virus, que viene a ser el hijo del matrimonio formado por un microbio y la nada.

En definitiva, la vida es dura... y no dura. Viene a ser una sucesión de agujeros. El último, con tapa. Vivamos todos los días como si fuera el último, alguna vez lo será..."

César Bruto.-

domingo, 30 de octubre de 2022

PAZ

 


PIDO POR LA PAZ EN UCRANIA 

Del libro "La canción que no cesa" de DELFINA ACOSTA.

Ni la marea que lleva y trae

a los caballos y jinetes muertos,

con los espasmos de sus altas olas,

es violenta como tú, guerra. 

Ni la lluvia que se ahoga 

en su misma agua

y apura su propia caída

es suicida como tú, guerra. 

ni la ansiosa llama

que se muerde a sí misma. 

es terca como tú, guerra. 

Ni el bufido del viento

que cabalga sobre la enceguecida noche,

es temible como tú, guerra. 

Ya escucho los cercanos cascos de la muerte,

ya se disponen a no rendirse los héroes;

su encendida sangre será,

en un instante, glorioso polvo. 

Los movimientos de las incendiadas sombras

avanzan veloces

la paz se arrodilla pidiendo a un impasible Dios,

a nadie, a quien sea, 

que la dejen vivir un dia más.

                                                   6/3/22




viernes, 28 de octubre de 2022

BESANDO PAN

 Del libro :Los besos en el pan  - Almudena Grandes ✒📚

«Cuando se caía un trozo de pan al suelo, los adultos obligaban a los niños a recogerlo y a darle un beso antes de devolverlo a la panera, tanta hambre habían pasado sus familias en aquellos años en los que murieron todas esas personas queridas cuyas historias nadie quiso contarles. Los niños que aprendimos a besar el pan hacemos memoria de nuestra infancia y recordamos la herencia de un hambre desconocida ya para nosotros, esas tortillas francesas tan asquerosas que hacían nuestras abuelas para no desperdiciar el huevo batido que sobraba de rebozar el pescado. Pero no recordamos la tristeza.

La rabia sí, las mandíbulas apretadas, como talladas en piedra, de algunos hombres, algunas mujeres que en una sola vida habían acumulado desgracias suficientes como para hundirse seis veces, y que sin embargo seguían de pie. Porque en España, hasta hace treinta años, los hijos heredaban la pobreza, pero también la dignidad de sus padres, una manera de ser pobres sin sentirse humillados, sin dejar de ser dignos de luchar por el futuro.»

Benditos Poetas 

#AlmudenaGrandes


sábado, 17 de septiembre de 2022

AYUDA

DESPUÉS DE LA TORMENTA


Relato corto de Raúl Romera Morilla. 

Llovía a cántaros, como solo llueve en Matasejún con la llegada del otoño. Las calles empedradas, como ríos desbocados, llevaban el agua hasta la cañada del arroyo, que fluía oscuro y turbulento, alimentado por la tormenta. El cielo, pesado, oscuro y algodonoso, barnizaba los tejados de las casas del pueblo y decoraba con encajes de agua los aleros. La ciclópea piel de piedra de las casas, bañada por la lluvia, presentaba una tez oscura, curtida e impenetrable. Los pastores, habiendo barruntado la tormenta, habían recogido los rebaños, que permanecían apesebrados al refugio de la lluvia. 

Bajo aquel aguacero, Matasejún parecía más solitario que nunca. Los truenos, que seguían al destello fugaz de los relámpagos, parecían provenir del mismo infierno, aunque nacieron en algún lugar más allá del cielo. 

Un niño, sentado en el umbral de su casa al resguardo de la lluvia, observaba la calle, inmersa en el diluvio otoñal, vacía y triste. En la lontananza se distinguía el monte, salpicado de algunos árboles que aquí y allá bailaban con la tormenta. La escasa luz de la tarde empezó a desvanecerse, y con ella, también el agua abandonaba Matasejún para arreciar en algún otro rincón de las Tierras Altas. El estruendo de la tormenta tornó en un silencio perlado del sonido del goteo de los aleros y el discurrir del agua por la pendiente de la calle. El niño tensaba y destensaba a la goma de su tirachinas, cuando, en la penumbra, logró distinguir al final de la calleja una silueta baja que se movía con lentitud, avanzando con precaución. Dos puntos brillantes quedaban enmarcados en aquel oscuro esbozo, moviéndose a su compás. 

El pequeño se incorporó y, tras guardar el tirachinas en el bolsillo de su pantalón, salió despacio, internándose en la oscuridad de la calle. Hacía frío y sus pantalones cortos y las viejas botas que calzaba hacían poco por remediarlo. Conforme la silueta empezaba a hacerse reconocible, descubrió dos pares más de relumbrantes ojos tras los primeros. El niño se detuvo en mitad de la calle cuando reconoció en las siluetas a tres lobos que, con la templanza del depredador, se internaban despacio en la calleja. Los animales, con el pelaje empapado, adquirían un aspecto siniestro y demoníaco que hizo estremecerse al niño. El lobo que avanzaba en primer término se detuvo, y tras este, los dos que le seguían.

Como si de un extraño  duelo se tratase, el niño y los tres lobos permanecieron en mitad de la calle, observándose en la oscuridad.  El niño, atemorizado en un primer momento, fue calmándose al percibir en los tres animales la misma sensación de temor. En la lejanía, los sonidos amortiguados de los truenos parecían marcar el ritmo de aquel encuentro. Los lobos avanzaron unos pasos hacia el niño, que seguía inmóvil, hasta que el más adelantado quedó apenas a un metro del pequeño. El niño, petrificado, esperaba oír gruñir al animal, o que éste le mostrará sus terroríficos colmillos. Pero nada de eso sucedió. El animal miró con lentitud y tristeza al niño y luego giró la cabeza para dirigir su mirada al lobo que permanecía más alejado. El niño descubrió que este lobo caminaba sobre tres de sus patas, estando una de las traseras prácticamente destrozada y cubierta de una costra de sangre. La repentina detonación de un disparo de escopeta sobresaltó al niño. Los tres lobos, también asustados, giraron rápidamente sobre sus pasos y huyeron hacia el monte todo lo rápido que pudieron, internándose en la oscuridad. 

-¡Hijo! ¿Estás bien?- dijo el hombre dejando la escopeta con la que había hecho el disparo al aire, apoyada en el quicio de la puerta y avanzando hacia su hijo iluminando tenuemente la calle con un farol de aceite -. ¡A esos malditos lobos no les basta con atacar a los rebaños y ahora se atreven a entrar en el pueblo!

Tras comprobar que el niño estaba bien, el hombre lo agarró por el brazo para acompañarlo hasta la casa. 

-Esta mañana  disparé a uno de ellos- le explicaba el hombre a su hijo mientras recogía la escopeta y cerraba la puerta de su casa-. Creo que le alcancé en una pata, porque huyó cojeando. ¡Condenados lobos! ¡Me pregunto que vendrían a buscar en el pueblo!

-Ayuda, padre- dijo el niño con voz queda-. Venían buscando ayuda.