jueves, 13 de junio de 2019

SIESTA ANDALUZA.

Era un espléndido día primaveral en Chiclana de la Frontera, la ciudad española donde vivo actualmente. Así que mientras todos se iban a la playa, yo me dirigí resueltamente a mi sillón reclinable para insuflarme una siesta catamarqueña. Catamarca es una provincia argentina, famosa por el calor y la sequía y también famosa por las siestas integrales a las que se someten sus habitantes.
Para relajarme me pongo auriculares y busco alguna música o narración que me enganche. Así fue como me topé con un cuento relatado por Darío, un filósofo argentino; de Jorge Luis Borges, el Aleph; y lentamente me fuí sumergiendo en un estupor que orillaba cíclicamente el sueño y las ensoñaciones.
Iba y venía de un mundo de imágenes y sonidos que se mezclaban placenteramente.
¡Qué agradable es salir de las obsesiones por un rato! ¡Qué agradable es salir de una misma!
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"Traté de razonar.
_Pero, ¿no es muy oscuro el sótano?
-La verdad no penetra en un entendimiento rebelde. Si todos los lugares de la tierra están en el Aleph, ahí estarán todas las luminarias, todas las lámparas, todos los veneros de luz.
-Iré a verlo inmediatamente".
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El candelabro de dos velas cincelaba luces y sombras sobre el ruinoso y coqueto empapelado rosa, en un inútil esfuerzo por concretar fantasmas.
El Aleph seguía relatándome sus hechos extraordinarios cuando súbitamente entraron por la puerta principal (no la del consultorio) de la casa de Témperley, en Argentina, mi papá y mi mamá, que habían muerto hacía muchos años.
-Por fin- les dije sacándome un auricular- ya iba a llamarlos. Bueno, luego hablamos.
Ellos se fueron al interior de la casa y yo seguí con Borges.
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"Bajé con rapidez, harto de sus palabras insustanciales. El sótano apenas más ancho que la escalera tenía mucho de pozo. Con la mirada, busqué en vano el baúl de que Carlos Argentino me habló".
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El escenario iba mutando y una terrible punzada casi, casi me despierta. Aquéllo dolía mucho y se prolongaba demasiado. "Así que esto era parir", pensé con desesperación, porque solo tenía 4 centímetros de dilatación, me informaron.
-Hay para rato- dijo el médico y se fue.
Lo sobrellevaba jadeando y mirando los húmedos y hostiles azulejos de un color inexistente que, encima, permanecían mudos. Una enfermera rondaba periódicamente pero entre sus tareas no figuraba la de darle una palabra de aliento a la parturienta.
Estaba completamente sola si exceptuamos al bebé que también luchaba denodadamente por salir.

¿Era necesario pasar por todo este sufrimiento para graduarse de MUJER, como decían antiguamente? ¡Qué despropósito!
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"Cumplí con sus ridículos requisitos; al fin se fue. Cerró cautelosamente la trampa; la oscuridad, pese a una hendija que después distinguí, pudo parecerme total. Súbitamente, comprendí mi peligro: me había dejado soterrar por un loco, luego de tomar un veneno. Las bravatas de Carlos transparentaban el íntimo terror de que yo no viera el prodigio; Carlos, para defender su delirio, para no saber  que estaba loco, tenía que matarme. Sentí un confuso malestar, que traté de atribuir a la rigidez, y no a la operación de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí. Entonces, vi el Aleph.
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Y por fin lo ví.  Era un precioso varón mi primer hijo. No le faltaba ningún dedo ni en las manos ni en los pies. El intenso dolor había pasado y yo, con eso nada mas y mi hijo al lado, ya estaba en la gloria.
Una enfermera me explicó que me iban a dar unos puntos de sutura pero sin anestesia, porque eran pocos y no valía la pena. No protesté ya que me encontraba en estado de beatitud.
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"En la parte inferior del escalón, hacia la derecha, vi una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor. Al principio la creí giratoria; luego comprendí que ese movimiento era una ilusión producida por los vertiginosos espectáculos que encerraba". (...) "...vi el Aleph desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, y en la tierra otra vez el Aleph y en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo".
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Sentía con lacerante nitidez como la aguja y el hilo penetraban la carne de mis castigados genitales externos pero de pronto fui consciente de que aquello no me dolía. Muy sorprendida, me encontré en otro plano de la percepción. Esa epifanía, que había logrado abolir la transmisión del dolor, me hizo llorar de felicidad; sabía que no se iba a repetir. Miré a mis ahora amigos, los húmedos azulejos del paritorio porque allí, además, allí se reflejaban las miradas de mis padres y mi tía Elsa,  bañadas en miel.

Y ahora, 45 años mas tarde, recuerdo mi particular Aleph en mi sillón reclinable de Chiclana a la hora de la siesta.


lunes, 3 de junio de 2019

EL SONAJERO QUE LO VIO TODO.

FRANCISCO GARCÍA CASTRO, de la preciosa ciudad malagueña de Estepona, envió esta carta a un diario español, que transcribo a continuación:
"De inmediato me vino al pensamiento la imagen de la niña con abrigo rojo que aparece en la película de Steven Spielberg LA LISTA DE SCHINDLER.
Me refiero al sonajero aparecido en la fosa donde hallaron a Catalina. Una fosa de la Guerra Civil en Palencia. La historia es enternecedora, si. Tomemos al sonajero como símbolo digno de la lucha contra el olvido. Que suene. Que no deje de sonar. Que no deje de sonar hasta conseguir los cambios silencios, que diría el poeta John Ashbery. Que suene'.

miércoles, 29 de mayo de 2019

BEBÉS RICOS, BEBÉS POBRES.

(....) "Nosotros nos alegramos de que el príncipe Enrique y su esposa, Meghan, hayan sido padres, no somos alimañas.
Ahora bien, se trata de una alegría extraña cuando vivimos en un mundo en el que el capitalismo financiero prohíbe tener hijos a nuestros jóvenes. La procreación, en fin, empieza a ser un asunto de ricos que exhiben sin pudor ese privilegio, como queda registrado en la imagen.
Y si entre nosotros no nacen, en otros ámbitos mueren al poco de hacerlo, también por influencia de la globalización financiera. No se ha hecho el cálculo de cuántos bebés pobres tienen que morir para que sobreviva uno millonario, pero hay relación entre una cosa y otra. No lo duden". JUAN JOSÉ MILLÁS.

LAS CONSECUENCIAS DEL PASADO


domingo, 26 de mayo de 2019

LOS FILÓSOFOS Y LA POLÍTICA

"Acostumbrados como estamos a los políticos profesionales que no han tenido ningún oficio con anterioridad o a quienes utilizan la política como trampolín para lanzar o recrear sus carreras profesionales, hay que celebrar sobremanera la designación de Manuel Cruz como presidente del Senado.
Ese itinerario es el que mejor se compadece con un espíritu de servicio público: alguien que abandona su quehacer habitual, donde por otra parte ha descollado y se siente a gusto, por un compromiso político que le hace dedicar unos años a la primera línea política, como serían también los casos de Manuela Carmena y Ángel Gabilondo. Como decía Weber, conviene distinguir el vivir de la política del vivir para la política.
Platón entendió que la política era una cosa demasiado importante para dejarla en manos de cualquiera y por eso creyó que los filósofos deberían gobernar o los gobernantes filosofar.
El nuevo presidente del Senado ejemplifica lo que Kant denominó político moral, que no debe ser confundido con el moralismo político. El primero declinará su responsabilidad política con sus convicciones y el segundo solo adaptará estas a su conveniencia instrumentalizando la ética como un mero barniz para camuflar sus tropelías".
                         ROBERTO RODRÍGUEZ ARAMAYO, MADRID.

domingo, 19 de mayo de 2019

ANA Y EL TIGRE

Mi amiga Ana era muy chica y siempre iba a la casa de una amiguita vecina, a divertirse. Se llevaban muy bien. Lo que más les gustaba a ambas era tumbarse sobre la alfombra de piel de tigre a desparramar sus juguetes y allí pasarse las horas, riendo y jugando, mientras el animal las observaba con ojos vidriosos. 
Entretanto, en la casa de Ana las cosas no eran fáciles... digamos que no era precisamente un "hogar hollywoodense". Se comprende que ella buscara rincones más acogedores. Cierta tarde fué, según la costumbre, a jugar a la casa de su vecina. 
Aparentemente todo iba bien, pero en cierto momento Ana, sin razón aparente, se puso a llorar. 
Gemía y moqueaba a lo grande.
Escuchando tamaño desconsuelo, la madre de su amiga se alarmó y preguntó que qué pasaba. Entre hipos y lágrimas, Ana fué capaz de explicar que el tigre la había 
mordido. Y lo repetía machaconamente. "¡Ese tigre me mordió!", gritaba señalando al responsable de sus desgracias con su dedito índice. Todos los argumentos adultos para demostrar  lo irracional de aquélla posibilidad chocaban repetidamente contra esa catarata de pena. Finalmente la acompañó de vuelta a su casa y allí se enteró que esa misma mañana, el papá de Ana había dejado el hogar familiar. 

Aquí la tenemos muchos años después, bella y feliz y afirma, una vez más, que el tigre la mordió. Cicatriz no le quedó pero yo le creo.                                                           

sábado, 18 de mayo de 2019

NUESTRO QUERIDO EDUARDO

Cuando yo era pequeña venían a mi casa de Témperley personas de lo más variopintas. Los divinos amigos de papá (de los cuales yo me enamoraba por turno), que jugaban al póker puntualmente una vez al mes por monedas, pero que se lo tomaban tan en serio como si apostaran una fortuna. Me encantaba el olor de los naipes, las copas de vino y las caras de disimulo cuando las cartas venían cargadas. Allí aprendí ese juego tan mentiroso, mirando y observando.
Algo raro era que cuando ellos venían, nunca estaba Eduardo.
Periódicamente, nos visitaban unas viejitas desvencijadas con excéntricos sombreros,  que leían el futuro en las hojas del té. Aquéllo me fascinaba, aunque por mucho que mirara las hojitas de marras, no entendía nada, y precisamente por eso, más me fascinaba.
También venía un matrimonio asimétrico muy simpático. Al principio charlaban los dos, pero ella, que se creía Rita Hayworth (bajando majestuosamente por una escalera de mármol existente sólo en su imaginación), terminaba cansando a su marido con su voz aguda incesante y sistemáticamente se quedaba dormido en la silla, ladeando su cabeza como un muñeco desarticulado y provocando nuestras risas mal disimuladas.
Recuerdo esa época con enorme felicidad, trotando mi hermanito y yo entre toda esa gente un tanto extravagante.  El tapete verde, los juegos de porcelana inglesa, los vestidos  femeninos y los señores encorbatados, todo aderezado con risas y bebidas.
 Las luces difuminadas de las lámparas de pie pintaban cálidamente  el ambiente nocturno, las cortinas y los manteles componían una sinfonía entre elegante y pretenciosa, de una clase media en alza (las clases medias siempre están bajando o subiendo en nuestras inestables sociedades), en un suburbano seguro (casi no había delincuencia), prolijo y modestamente ajardinado.
Pero sin duda lo más peculiar en ese decorado era Eduardo Vallejos.
Él estaba en mi familia desde que tengo memoria. Será por eso que sus rarezas me parecían tan naturales como ver crecer a los geranios.
Eduardo era refinado, le gustaba mucho la lectura, siempre iba vestido con elegancia y hacía gala de prudencia y discreción. Muchos, muchos años más tarde,comprendí su profundo y original sentido del humor y muchas alternativas de su vida, que explicaban en parte, su inusual comportamiento. Tenía un pequeño departamento, en el centro de Buenos Aires, donde vivía con su madre que estaba decorado con exquisitez, lleno de detalles de buen gusto.
Mi padre y él eran compañeros de trabajo en el ferrocarril como empleados administrativos.
La foto de mi papá en un portrarretratos de plata en su mesita de noche me pareció de lo más normal... sólo mi mamá sonrió brevemente y nos miró de reojo a mi hermano y a mí. Mi papá estaba oportunamente distraído.
Pero lo que verdaderamente llamaba la atención era la forma en que resolvía Eduardo su inaceptable calvicie. Vaya a saber con que clase de betún (como decía mi papá) se pintaba este buen hombre el contorno del nacimiento del pelo y seguía rellenándolo con pintura hasta llegar al pelo real.
Cuando ocasionalmente íbamos todos en tren sentados, la gente de pie le miraba la cabeza con intensa curiosidad y muchas veces se reían. Mis padres ignoraban olímpicamente esas burlas y demostraban  un súbito interés por el paisaje exterior.
Mi hermanito Mario y yo lo vivíamos con naturalidad.
Cuando a mi papá lo obligaron a prejubilarse por no querer ponerse el brazalete negro de duelo por la muerte de Eva Perón (porque él afirmaba que sólo se lo ponía por sus familiares), Eduardo Vallejos vendió su departamento y se mudó con su madre anciana a un chalet enfrente de mi casa en la calle Cangallo, en Témperley y también se jubiló un tiempo más tarde.
Así que nos veíamos casi diariamente. A veces, cuando mis padres salían, él se quedaba a cuidarnos.
Muchos años más tarde, mi mamá, en esas tardes de confidencia que a veces teníamos, me contó en voz baja y con media sonrisa lo siguiente: "Eduardo está enamorado de tu papá desde que se conocen. La verdad es que a mí no me importa porque él nunca podrá ser mujer y a tu papá le gustan las mujeres. Además, Eduardo es muy bueno y desde que murió su madre, está muy solo. Sólo nos tiene a nosotros".
Creo que ese inesperado comentario, aparte de sorprenderme mucho cuando lo escuché, me dejó algún tipo de enseñanza con respecto a la tolerancia y al pensamiento no hegemónico.
Todavía recuerdo nítidamente ir caminando con Eduardo, muchos años después, por la estación de Témperley cuando un comentario irónico suyo me provocó una explosión de risa. Allí logré verlo por primera vez como realmente era y sentí una profunda cercanía hacia él, como nunca había sentido. Y creo que él también.
Me aferré cariñosamente a su brazo y seguimos caminando y charlando.
Pocos años después, estando yo ya en la universidad, murió solito en su casa, sin molestar, como siempre. Guardo un recuerdo entrañable de Eduardo... ojalá hubiera sabido disfrutarlo más.


lunes, 13 de mayo de 2019

¡OHHHHH, L' AMOUR!

"El amor es el estado en el que el hombre se encuentra más propenso a ver las cosas como NO SON".
                            Friedrich Nietzsche

martes, 7 de mayo de 2019

PARA UNA NIÑA LLAMADA LATINA.

A UNA NIÑA LLAMADA LATINA
Poesía de Néstor Hidalgo.
               CHARADA
Esas lunas presas que tienes por mejillas
Robadas de una zamba
Al buen indio Chaveró
Salieron desde el vientre
A encandilar el Tucman.

Tu abuelo anduvo allí
Rastreando un imposible
Cometa alto, veloz
Donde las paltas maduran.

Desde la inocencia iluminas el mundo
En tus claritos ojos diáfanos
Como el agua de una vertiente miski
Juegan todos los sueños,
Entre las madrugadas y los atardeceres. 

Un concierto de guitarras baja desde el '55
Deja la alta vereda
Se enanca por tu nombre
Como diría el Armando
¡¡Vamos, Latina, vamos!! Nos esperan.

HEROÍSMO Y ANTROPOLOGÍA.

Esta preciosa mujer italiana llamada DACIA MARAINI, poeta,ensayista y guionista de cine dice: "antes las mujeres se callaban, no hacía falta matarlas".
"En Italia, la mayoría de la clase política cree que cualquiera puede ser político o banquero, basta con que seas honesto. No es así. Hace falta ser competente. Yo no voy a un médico que no ha estudiado. En este momento hay una deslegitimación de la preparación".
Y luego cuenta algo alucinante. Entre los 7 y los 9 años ella y su familia estuvieron en un campo de concentración japonés y allí no les daban nada de comer. Estaban debilitadísimos. Entonces el padre se cortó un dedo con un hacha y se lo tiró a un guardia. ¿Y para qué lo hizo? Según la tradición samurai ese dedo cortado les creaba a los japoneses una deuda, una obligación hacia el mutilado.
Al cabo de unos días, uno de los guardias apareció con una cabra, que, con su escasa leche, les salvó la vida.
"Estábamos ya tan debilitados que yo caminaba a cuatro patas, no me tenía en pie. La leche de cabra llegó seis meses antes del fin de la guerra, pero fue fundamental. Mi padre arriesgó su vida, con la sangre que perdió. Pero ¿ves? la antropología le sirvió para algo".

jueves, 2 de mayo de 2019

OTRA DE FILÓSOFOS.

Tras oír que Platón definía al hombre como "un animal de dos patas sin plumas", el filósofo Diógenes le envió a la academia, un GALLO DESPLUMADO, con un comentario: "Aquí está el hombre de Platón".
Éste, entonces, de vio obligado a añadir a su definición: "...con uñas anchas y planas".

GENIOS DISTRAÍDOS.

Wittgenstein (filósofo alemán) y una colega se encontraban en la estación de tren de Cambridge, esperando.
Empezaron a discutir un problema filosófico. Vino el tren, seguían discutiendo.
Paró el tren, seguían discutiendo.
Arrancó el tren y de golpe, Wittgenstein corrió tras él y se subió, justo a tiempo.
La colega se quedó muy cariacontecida pero un mozo del andén la consoló: "no se preocupe usted, en 10 minutos llega el próximo".
A lo que ella contestó: "usted no entiende, él había venido a despedirme".
Cosas de filósofos.

domingo, 28 de abril de 2019

URNAS Y GANSOS.

Estoy leyendo en el porche de mi casa, este domingo ventoso, mientras mi ganso ampurdanés me acompaña, muy orondo, sentado a mi lado.
Se llama Cuaco y aterrizó en mi jardín hace ya casi un año. Parece que no se quiere ir. Se debe haber perdido.
Bueno, excepto una vez que salió volando, asustado por el ruido de la maquinaria de los jardineros. Al día siguiente estaba en la piscina del vecino. Lo oímos y lo trajimos de  vuelta.  
Hoy hay elecciones. La foto del dibujo de El Roto, aquí arriba, es una muestra más de nuestro desconcierto como ciudadanos. Y así, tumbada. El clima está muy enrarecido. Murió el bipartidismo. Eso es bueno. Ya no pueden pasarse alegremente la pelota por turnos y eternizarse en el gobierno. Pero no podemos olvidar la ola de conservadurismo que ahoga al mundo, como un tsunami. 

Hojeando, en El País Semanal, leo lo que opina MANUEL RIVAS: "Una fiesta trágica, en la que el triunfo pasa por el sacrificio. Eso está en el lenguaje de la campaña. Se trata, ni más ni menos, de "salvar a España". Por lo visto, no se trata de elegir gobernantes que gestionen problemas, sino entregarse a nuevos clérigos que nos libren del mal".
"Lo que necesita (España) es grandilocuencia, la aspirina Reconquista y el ibuprofeno Salvar España. Señalar un enemigo". (...)
JAVIER CERCAS: nacionalismo de izquierdas es un oxímoron, opina esta lúcido catalán. 
(...) "...los nacionalistas aseguran que todos somos nacionalistas y que, si no eres nacionalista catalán, eres nacionalista español, como si el nacionalismo fuera una condición inherente al ser humano y no un invento con poco más de 200 años de vida...". 


martes, 23 de abril de 2019

HISPANIA: Capítulo 6

La llegada a España fué como un huracán en sus vidas. No entendían nada porque el andaluz es casi otro idioma. Muy parecido pero las palabras no llegaban a explicar los códigos que encerraban. Dicen por ahí que la mejor inteligencia es la de alguien que se adapta más rápido a un entorno nuevo. Ella enseguida aprendió "bombona" en lugar de "garrafa". A efectos prácticos, sirve, pero no mucho más. Sus hijos, mientras tanto, cada uno a su manera, iban tanteando esa nueva realidad. La que peor se sentía era la nena porque había dejado atrás a su primer amor. En la foto, Felipe González, presidente del gobierno en ese momento.
Al poco tiempo fué LA FERIA, donde sus hijos desaparecieron misteriosamente con sus nuevos amiguitos. En la comisaría le explicaron entre risas que eso era lo más corriente del mundo y que no había por qué preocuparse. OTRO PLANETA.
En navidades se quedaron completamente solos. Allí aprendió que hacer amigos en estas latitudes es un propósito que se queda en los inicios, porque los amigos de los españoles son su familia...los demás, aunque sean muy exóticos y simpáticos, en  el bar más próximo. OTRO PLANETA.
Las noticias de Argentina eran siniestras.
Al enterarse ella de tales desastres se acordó de Borges.
Su genio anticipatorio fué capaz de imaginar en su libro EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN algo así como dos opciones de vida que parten de un mismo punto pero desarrollan dos realidades opuestas simultáneamente.
Porque estaban en España pero si hubieran estado en Argentina los hubiera agarrado de pleno las hiperinflaciones  de 1989 y 1990. La primera empujó a la renuncia al presidente Raúl Alfonsín y la segunda, con Menem en el gobierno provocó el fin del plan "Bunge y Born". Al devaluarse el austral se precipitó la pobreza y el Banco Mundial suspendió su ayuda a la Argentina. Las ayudas a veces son REGALOS ENVENENADOS.
En el resto del mundo ocurrían cosas que bifurcaban aún más los senderos: disturbios en Tiananmen, la perestroika con la impactante caída del muro de Berlín.
Los paradigmas caían también, todo se tambaleaba.
Pero ¡basta! Mejor vivir la nueva vida y dejémonos de paralelismos, Borges, que, al fin y al cabo de cada camino surgen nuevas bifurcaciones.
Esas simultaneidades combinan mejor con la mecánica cuántica y su infinitesimal partícula.
Aunque, a decir verdad, nuevas autoflagelaciones les esperaban. Los permisos de residencia, la adaptación social y escolar, los andaluces y sus códigos, pero...pero...pero...había en España algo diferente y por esa única razón, ella rebosaba optimismo por todos los poros: NO HABÍA INFLACIÓN. A las lapiceras del ministro de economía español no las cargaba el diablo, como afirmaba rotundamente aquélla revista HUMOR de Argentina, que sí hacía el diablo con los ministros de aquél país. ¡¡NO HABÍA INFLACIÓN!!

jueves, 18 de abril de 2019

ADRI CUMPLE 15 AÑOS.

29 de marzo del año 2015. Hace 15 años nació mi único (por el momento) nieto.
Tiene 15 años y eso ha puesto en estado de alerta mi memoria. De golpe me pregunté, porque ya tengo edad para reflexionar y bastante más tiempo "gracias" a la famosa CRISIS, ¿qué hacía yo a los 15 años, aparte de volverme loca con los Beatles?
Estaba en la escuela secundaria haciendo como que estudiaba. Era bastante rebelde pero además LEJANA. No era cariñosa, estaba siempre con cara de culo (en mi casa, no mis amigos), era acomplejada porque tenía unos dientes espantosos al estilo Felipe de Mafalda (A mi mamá le tengo que agradecer que lo presionara a mi papá para que un especialista en ortodoncia me alineara el desaguisado). No me gustaba mi nariz, aunque no era para tanto (a mi mamá, otra vez, le tengo que agradecer que me hicieran un retoque estético con anestesia local), tenía pocas tetas, pero esa vez mi mamá dijo "basta". En esa época nadie se operaba las tetas.
Mi precioso hermano no me daba bola ni yo a él.
Era la hija y la hermana PROBLEMA. Ahora que lo veo de lejos, supongo que lo que me quitaba autoestima era lo que yo estaba sintiendo: me sentía FEA. Eso me restaba seguridad en mi misma y me sumaba rebeldía. Luego veo las fotos mías de jovencita, con mi minifalda y me pregunto: ¿por qué una no se siente linda siendo preciosa?
Por el contrario, mi nieto se esta poniendo cada vez mas lindo. Y él sí se siente bien consigo mismo.
Ademas, el tuvo la suerte que ya tiene hecha la ortodoncia, porque los dientes apiñados los heredó de su abu Maina (yo) y de nadie mas. Al menos, ya que los heredó de mí, yo misma se los he podido arreglar. Adrián, al revés que yo, esta creciendo en esta etapa siempre complicada de la adolescencia, aparentemente en armonía con su entorno estudiantil, social y familiar. De vez en cuando una respuesta fuera de tono, pero nada exagerado como se ve en otros jóvenes.
Cuando yo tenia 15, mi familia se fue disgregando. Mi papa, muy buen tipo, buen padre y buen marido, tenia, sin embargo una característica negativa: separaba a la gente. La alejaba.
Primero se distanciaron mis primos y tíos por parte de mi madre y luego los de la propia familia de mi padre. Nuestra extensa familia quedo reducida a nosotros 4. Supongo que eso nos ha restado, en su momento, a mi hermano y a mí, conocimientos sobre los vínculos emocionales que se ponen en juego dentro de una familia y que sirven de ensayo para futuras situaciones sociales y laborales. Y eso a mi nieto le SOBRA.
Mi nieto, como todo chico producto de su época, esta todo el día con la pantallita delante de la jeta.
Y yo había descubierto la televisión con sus series norteamericanas. En esa época deje de leer tanto como lo hacía antes, deslumbrada por las imágenes. Mi nieto no lee mas que lo que le exigen en el instituto.
Mi nieto adora el surf. Y yo adoraba (y la adoro) la natación. AGUA PARA DOS.
Y si uno quisiera saber la ideología de mi época de juventud (por lo menos la mia) no tiene mas que leer a MAFALDA. No se como habría envejecido ella, pero de chicas pensábamos igual. Rompedoras, contestatarias, con ganas de emanciparnos cuanto antes de nuestros padres y salir volando a conocer mundo. También había "SUSANITAS", pero no pertenecían a mi pandilla.
 Por el contrario, mi nieto se encuentra con padres modernos, que lo comprenden y lo acompañarían, si se diese el caso, a hacerse un tatuaje o ponerse un piercing, aunque no estuvieran muy contentos.
Impensable en mi época. Yo no hubiese podido llevar a mi novio a dormir a mi casa, circunstancia bastante habitual hoy en dia.
Nosotros íbamos solos al colegio y, si hacíamos algo mal, habia que aguantarse los retos de profesores o directores porque mejor que en casa no se enteraran. Se llamaba a los padres solo si había  problemas de conducta severos.
Ahora los padres llevan a los niños al cole hasta muy mayores y están siempre interesándose por como van en los estudios. Hay un estricto seguimiento. La adolescencia se ha alargado hasta el infinito, hay un abismo generacional que podría llegar hasta el centro del planeta, pero el abismo lo ha creado la tecnología, cambiando por completo la vida de la gente con las redes sociales.
La protección de la niñez ha llegado a un punto en el que da la sensación de que son el ombligo del mundo, el rey de la casa pero a la vez, sumamente vulnerables con el bullying y otras yerbas.  En fin, OTRO MUNDO.

NOTRE DAME.

Hace pocos días fué el incendio de Notre Dame en París, lo cual nos llenó de pena y desató una catarata de los más variados comentarios, opiniones y condolencias en millones de personas en todos los medios informativos y en las redes sociales, cómo no.
Una de las cuestiones giraba sobre si se debía invertir tanto dinero en reconstruírla cuándo hay infinitas necesidades humanas en todas partes. Y es lícito hacerse estas preguntas porque las respuestas lo ponen a uno contra las cuerdas.
Esa maravillosa obra de arte ha sido destruída en parte (por suerte no ha sido un atentado) y accidentalmente  (por mala suerte ha sido un incendio).
Las obras de arte forman parte de nuestra vida desde el neolítico o un poco antes. Posteriormente (y hasta el día de hoy), importantes filósofos y pensadores nos han achicharrado el cerebro con la tan discutida relación entre la ética y la estética (Wittgenstein, sobre todo).
El romántico JOHN KEATS lo dijo: "la belleza es verdad y la verdad belleza/Nada más/ se sabe en esta tierra/ y no más hace falta".
Notre Dame guarda entre sus piedras y maderas el espíritu francés (y el europeo), las sombras de Víctor Hugo, de Napoleón, de De Gaulle y cuántos más... pero también nos recuerda la vulnerabilidad, nos recuerda que un día todo esto ya no existirá, ni siquiera sus recuerdos.  Sabemos de sobra que muchas de esas maravillas se han construído sobre sangre sudor y lágrimas, como corresponde a humanos depredadores donde mutuamente se machacan. En esto no hemos cambiado mucho aunque hay épocas mejores y otras peores.
Dentro nuestro anidan los demonios y los ángeles, ya lo sabemos. Pero no se puede negar que algunas veces algo sublime nos emociona y nos eleva frente a una obra de arte, casi rozamos lo angelical y por un rato, dejamos nuestras miserias a un lado.

Si algún millonario o político de turno decide invertir en la reconstrucción de Notre Dame, que lo haga. Seguramente esa obra no va a cambiar demasiado el destino de la humanidad, pero al menos va a seguir deslumbrando con su belleza y generando placer en almas sensibles. Este post continuará a la par de mis reflexiones.

YOURCENAR Y DARÍO

Hola, querido blog. Hace mucho que no te escribo porque no me dejaba acceder como propietaria, aunque sí podía leerlo. Es que los años no vienen solos. Con ellos vienen la pérdida de la motricidad fina, los momentáneos olvidos y la sensación de que el mundo va muy rápido y no lo podemos seguir. ¡Ah, pero se ganan un montón de otras cosas! Se gana en irritabilidad, se gana dinero porque no tienes en qué carajo gastarlo, se gana... se gana... ¿que era lo que había pensado?
Bueno, no importa o no debe ser importante. ¡Ah, sí, ya me acuerdo! Se gana en olvidos súbitos. Se gana en ganas de lecturas más profundas, mas reflexivas porque se tiene más tiempo.
Por ejemplo, Ahora estoy leyendo OPUS NIGRUM, de Marguerite Yourcenar.
Describe la vida difícil de Zenón, un médico de la Edad Media, época en la cual ibas a parar a la hoguera por un malentendido.
Bueno, igual que ahora, pero dejemos eso de lado...El libro es una pintura muy erudita de la época. Una obra maestra.
Para dormir la siesta, lo escucho a Darío, un filósofo argentino que me tiene abducida. Con él, entre sueños y vigilias, aprendo mucho y me conecto con mi tierra natal, la sobrevuelo, la saboreo y me lleno de mis códigos queridos. Darío tiene la capacidad de hacer fácil lo difícil. Lo que no ha podido hacer fácil es su propio apellido, que escribiré en la próxima vez  porque no me alcanzan las consonantes de este teclado. Y hablando de teclados, voy a guardar este breve escrito, antes que lo vuelva a perder, como me pasó con el anterior. Hasta ahora.

lunes, 30 de julio de 2018

BORGES Y ELLA, capítulo 5

Recapitulemos: en 1975, durante el gobierno de Isabel Perón, un ministro de economía, Celestino Rodrigo (amigo de López Rega, el brujo) firmó, con su elegante estilográfica, la ruina de millones de argentinos. Fué lo que luego conocimos como el rodrigazo. Admitamos que la cosa ya venía mal por la crisis del petróleo de 1973, pero sobre llovido, mojado.
En la revista satírica HUMOR salió un artículo que decía: a las lapiceras de los ministros de economía las carga el diablo. Ella nunca olvidó ese titular. Claro: ellos firman y nos cagan la vida.
Esta revista inolvidable empezó en 1978. Sorprendentemente,
 sobrevivió con Videla y quebró en 1999, tras perder dos juicios iniciados por el gobierno de Menem.
Las cosas raras que tiene la vida: los militares la toleraron pero los demócratas no. A ella le encantaban el doctor Cureta,
de Jorge Meijide; Boogie, el aceitoso, de Fontanarrosa y las puertitas de López, de Trillo.
También adoraba a Mona Moncalvillo. pero como de revistas contestatarias no se vive, visto lo visto, políticamente hablando y habiendo fracasado el plan Austral de Alfonsín, estaba ella con una depresión, arrastrándose por los zócalos sin más ideas para llegar a fin de mes, desmotivada y con sed de grandes cambios. Entonces, en la cátedra de fisisología de la facultad de odontología de Buenos Aires ocurrió lo inesperado, lo fortuito, lo casual, lo insospechado. ¿Cómo decirlo? Como lo expresaba su papá, de manera inmejorable: EL IMPONDERABLE.
Un nutrido grupo de médicos españoles no tenían plaza en España para hacer la especialidad de estomatología, aunque lo que ellos en realidad querían, como después se lo manifestaron, era estudiar odontología, que, aunque son carreras afines, no es para nada lo mismo. La carrera de Odontología, en esos años, no existía en España. Hubo, entonces, un convenio entre ambos países para hacer intercambios. Los médicos españoles podían venir a estudiar odontología a Argentina (les reconocían algunas materias básicas) en varias universidades argentinas y nosotros, los argentinos, podíamos homologar el título argentino en España. ¡España! ¡La de Cervantes y su Quijote! 
 UN SOLDADO DE URBINA, del maestro Borges.
"Sospechándose indigno de otra hazaña
 cómo aquélla en el mar, este soldado, 
a sórdidos oficios resignado
erraba oscuro por su dura España. 

Para borrar o mitigar la saña
de lo real, buscaba lo soñado
y le dieron un mágico pasado
los ciclos de Rolando y de Bretaña.

Contemplaría, hundido el sol, el ancho 
campo en que dura un resplandor de cobre; 
se creía acabado, sólo y pobre, 

sin saber de qué música era dueño;
atravesando el fondo de algún sueño, 
por él ya andaban don Quijote y Sancho". 


Cuando el Dr.Bozzini, el titular de la cátedra, le ofreció a ella darles clase de fisiología oral a los jóvenes médicos españoles, al principio dudó...pero luego pensó: ¿por qué no?
Aunque pasaron más de dos años entre esta propuesta y la emigración definitiva de Argentina, íntimamente ella la decisión YA LA HABÍA TOMADO, como posteriormente se lo reconoció a sí misma. Sus alumnos españoles eran la conexión que necesitaba: SE LARGABA CON SUS HIJOS, sí, señor, y su pareja la apoyaba, el inefable Juan Luis. 
Porque como decía Borges: a Argentina y a ella "no las unía el amor, sino el espanto".
En España hacían falta odontólogos. Ella tenía, casualmente, esa profesión, y se podía homologar el título. Tenía 40 años, tan vieja no era, aunque muchos opinaron que era una locura (los opinólogos, cuando no). Para completarla el 26 de abril de 1986 ocurre un accidente nuclear gravísimo en Chernóbil, en la Unión Soviética, que origina una nube radioactiva que se va de paseo para Occidente. Sus amigos le pronosticaban tragedias y peligros innumerables, una muerte segura. Un país desconocido, empezar de cero con tres hijos a cargo y casi sin rublos. Un desatino. "Locura es quedarse en este barco inestable, siempre a merced de las tormentas y no arriesgar alguna alternativa viable, mas para sapiens mediocres con título, como yo" pensó.
En ese momento de la historia, España atravesaba un buen momento económico y social. Había armonía, paz y dientes podridos, que pedían a gritos ser arreglados.  EL ENCAJE PERFECTO, LA OCLUSIÓN IDEAL.
Que ya había tomado la decisión firme y precoz de manera casi incosciente de trasladar a la familia, con todos los riesgos que aquéllo implicaba, lo vió muy claro después, mucho después: fué como una epifanía, una llamada, una certeza.
Todo lo demás: los hijos (adolescentes), los padres (se quedaban solos y no iban a ir ni de visita a España, porque nunca aceptaron las invitaciones de ella: tenían miedo de un viaje tan largo), la guita para viajar (prestada), la autorización del padre de los chicos (incierta), el alejamiento de lo conocido y querido (un duelo), los amigos y compañeros de profesión (la amada facultad y su carrera docente), la psicóloga Leonor Pagano (gran apoyo)...TODO, TODO ERAN MILONGAS, simples obstáculos para una persona bastante temeraria, con pocos escrúpulos y muchas ganas de volar; con un desarraigo visceral, que necesitaba desesperadamente estabilidad política y económica, aunque eso no fuera garantía de estabilidad emocional...bueno, dejémoslo. Necesitaba otros escenarios, otras posibilidades; necesitaba una esperanza, un futuro para ella y sus hijos. No se podía permitir perder de vista EL OBJETIVO.

Recordó cuando Borges fue tan criticado (opinólogos, cuándo no) por haber decidido irse a vivir a Ginebra sus últimos años, donde finalmente murió y fue enterrado. A la gente le gusta hablar al dope. (Años después, ella fue a visitar su tumba en Plain Palais, y rendirle un sentido homenaje a ese hombre poliédrico, como dicen ahora; talentoso y contradictorio). 

En la vida, algunas veces, hay que tomar decisiones un poco a la desesperada, aunque haya DUDAS como música de fondo porque entonces sobreviene la parálisis y no se hace NADA. Algo era seguro: con los garbanzos no se juega y NADIE la iba ayudar, sólo el de siempre: su TÍTULO, el infalible, el que siempre le había abierto puertas. 
"La vida es eso que pasa a tu lado, mientras estás ocupado con otras cosas", "Si dejas pasar este tren, puede que no haya un próximo". "A las oportunidades las pintan calvas", "Dios le da pan a quien no tiene dientes", "Si no lo haces, te vas a arrepentir y va a ser tarde",  le martillaba el Pepito Grillo cerebral. PERO ELLA TENÍA DIENTES, ESO JUSTO SÍ QUE TENÍA. Faltaría más y, como iba a Andalucía, recordó aquel poema de su querido Georgie Borges: 

DE LA DIVERSA ANDALUCÍA
"Cuántas cosas. Lucano que amoneda el verso y aquel otro la sentencia.
La mezquita y el arco. La cadencia del agua 
del Islam en la alameda.
Los toros de la tarde. La bravía
música que también es delicada.
La buena tradición de no hacer nada. 
Los cabalistas de la judería.
Rafael de la noche y de las largas 
mesas de la amistad. Góngora de oro.
De las Indias el ácido tesoro.
Las naves, los aceros, las adargas.
Cuántas voces y cuánta bizarría
y una sola palabra. Andalucía". JLB


¡¡¡Allá vamos!!! Al viejo continente en busca de una nueva vida. 




domingo, 29 de julio de 2018

BORGES Y ELLA, capítulo 4

Llegó el momento de la fusión. ¿Cómo se relacionan un político que cambió para siempre la historia de un país, un escritor que cambió para siempre la literatura universal y una humilde odontologuita que no cambió nada? Bueno, sí, algo cambió. Cambió de domicilio varias veces, cambió de pareja varias veces, cambió de país una vez, cambió la ubicación de unos cuantos dientes en unos cientos de personas.
Hablando de cambios, hablemos de Borges. Vivió en España desde 1919 hasta 1021. Regresó a Argentina y fundó la revista PRISMA Y PROSA con Macedonio Fernandez. En 1935 escribe Historia universal de la infamia y luego, con su amigo Bioy Casares pública Antología de la literatura fantástica. A los 68 años (1967) Borges se casa con Elsa Astete Millán, viuda de 57 años. Al principio vivieron con la madre de él, Leonor Acevedo. Según los amigos de Borges, los celos de doña Leonor eran terribles. Al tiempo, la pareja se mudó a un departamento, donde hicieron la experiencia de vivir solos. La cosa no fué muy bien, porque llegó un momento en que Borges tenía que visitar a su madre a escondidas de su mujer. (hasta los genios tienen estas cosas que padecemos los ciudadanos de a pie. Vergonzantes.Vaya consuelo: sólo eso compartimos). Esa experiencia acarreó la separación en 1970. En 1979 gana el premio Miguel de Cervantes.  En una entrevista publicada en 1993, Elsa admitió que no fue feliz junto a Borges: "Era introvertido, callado y poco cariñoso. Era etéreo, impredecible. No vivía en un mundo real". Y sí, estaba en los mundos paralelos de los caminos que se bifurcan. Estaba viviendo con ella pero, simultáneamente, estaba en otros lugares, en otros tiempos, donde seguramente habría una enorme biblioteca, a lo mejor en Babilonia.  Por ejemplo, en el LABERINTO

"No habrá nunca una puerta. Estás adentro 
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida 
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera". 

El laberinto de Creta y el Minotauro. El viaje de Ulises y su odisea. Ella también seguía su viaje existencial, que nunca deja de ser un laberinto...nunca, para nadie. 

 Se mudó del sur paradisíaco a Buenos Aires, porque hay paraísos que cansan y con el paisaje no alcanza. "Pueblo chico, infierno grande". Ella no estaba acostumbrada a los pueblos chicos porque su padre, por esas cosas raras que tienen los padres, no la dejaba relacionarse con los vecinos siendo niña. Y se  crió sin vecinos, en su propio jardín en una familia nuclear. Creció sin lo bueno y  lo malo que tiene el trato del de al lado. No le hicieron falta, hasta que comprobó lo bien que le hubiera venido ese aprendizaje emocional... bueno, pero eso es otra historia.
En ese momento de su vida necesitaba smog, amontonamientos a la entrada del subte, humo de los autos, insultos de los colectiveros, cines, riesgo de atropellamiento en la 9 de julio, cátedras de la especialidad, anonimato...eso necesitaba.
También pensó que, en el fondo, no quería que sus hijos crecieran allí, en San Martín de los Andes. Era todo demasiado provinciano, estrecho. Los chicos del lugar que salían del secundario e intentaban entrar a la universidad, no obtenían la nota necesaria. Aquél lugar era, como muchos, un precioso sitio de vacaciones, pero no para vivir, por lo menos, no para elly su insaciable sed de avances. Ya se había separado del marido. Su actualización profesional se vería mermada al encontrarse tan lejos de los centros donde se impartían los cursos de postgrado.
Y volvieron a la casa de los abuelos, como un primer escalón. Los comienzos fueron difíciles y lo que vino después...peor. Los abuelos ayudaron muchísimo, cada uno a su manera. Papón, el abuelo, cocinaba y ayudaba mucho con los chicos y Mamata, la abuela, le conseguía pacientes hablando con los vecinos, que atendía en el consultorio de su papá. 
Alfonsín, democracia, Universidad de Buenos Aires: cátedra de fisiología (titular: Dr. Bozzini),

Consultorio privado: marasmo adaptativo en una convivencia complicada.
Y aparece un hombre en su vida. 20 años mayor, muy culto, muy bueno, muy inteligente...quizás con un carácter difícil y, cómo no, con su propia mochila también cargada de problemas. Se enamoraron...eso no se decide, TE CAE.
De a poco, se va independizando de la casa y el consultorio paternos. Se va afianzando su relación con ese hombre mayor, conoce a sus hijos, 4 varones. Pero con uno solo de ellos conectará de manera profunda: el mayor. Tanta cercanía prolonga una  preciosa amistad que se mantendrá intermitentemente en los cuarenta años venideros.
Aparece su sobrina Selva María, la hija de Mario Aníbal y Claudia, con 6 años: una criatura preciosa. La encuentran las abuelas de Plaza de Mayo. Fracasa el Plan Austral de Alfonsín.
Menem gana la interna del peronismo, lo cual lo coloca como futuro presidente de Argentina. ¿Otra vez?, pensó ella.Y se acordó de Borges, que era antiperonista. Ella no era ni peronista ni antiperonista, sólo tenía los mismos dilemas que el resto del mundo: cómo sobrevivir con la inseguridad de un país impredecible, con vaivenes que dependían de la clase dirigente, que lo que menos pensaba era en el país y sí en sus propios intereses. Era profundamente deprimente no poder imaginar un futuro más estable, más tranquilo, con tres hijos y sin un padre con el cual ella pudiera contar para nada. Su pareja, con buenas intenciones, pero entrando ya casi en lo que sería cronológicamente la edad de la jubilación y sin un duro. En definitiva SOLA. ¿Y si volvía la represión? No existía ninguna garantía de que las cosas terribles que habían pasado, no volvieran a pasar. Después de todo, luego de la primera guerra mundial hubo una segunda, ¿o no? ¿Dónde podría encontrar un lugar más seguro?

Las dudas sobre el futuro le carcomían el bocho, porque llegando a los cuarenta años no tenía NADA, salvo inseguridades. Bueno, mentira, algo tenía. Tenía un arma: su TÍTULO UNIVERSITARIO (el de siempre, el único).
Afortunadamente, se había casado con un TÍTULO UNIVERSITARIO: él no le iba a fallar, seguro que no.
Eso sí que se lo tenía que agradecer a su ex-marido, el padre de sus hijos. Cuando estuvo a punto de tirar la toalla con los estudios,  antes de quedarse embarazada de su primer hijo, su marido le dió el empujón argumental necesario para que terminara la carrera; como 5 años antes lo había hecho su madre para que la empezara. La gente que nos rodea es muy importante en momentos clave de nuestras vidas, su inflencia gravitatoria es innegable. Para bien o para mal.
Y entonces, cuando ya el entusiasmo, el impulso congénito que la habían acompañado estos cuarenta años se iban apagando y el desánimo le iba gananado el partido, un giro del DESTINO le puso delante de su jeta, a pocos milímetros, una nueva oportunidad. 
Resonaban en sus oídos las palabras de Borges: "...no esperes que el rigor de tu camino que tercamente se bifurca en otro, tendrá fin. (...)

Continuará. 

domingo, 22 de julio de 2018

BORGES Y ELLA, capítulo 3

"Esta ciudad que yo creí mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son
ilusorios,
yo estaba siempre (y estaré) en Buenos Aires".
Jorge Luis Borges nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 en una casa con patio y aljibe, que aparecerán repetidamente en sus poesías. Por ejemplo: UN PATIO
"Con la tarde
se cansaron los dos o tres colores del patio
Esta noche, la luna, el claro círculo,
no domina su espacio.
Patio, cielo encauzado.
El patio es el declive
por el cual se derrama el cielo en la casa.
Serena, 
la eternidad espera en la encrucijada de estrellas. 
Grato es vivir en la amistad oscura
de un zaguán, de una parra y de un aljibe".
Su familia pertenecía a una larga e ilustre estirpe de escritores y militares. El padre de Borges daba clases de Psicología, que en aquélla época debía ser algo así como hoy la física de partículas. Muy vanguardista; pero una ceguera progresiva (la misma que heredó su hijo) lo obligó a jubilarse y buscar tratamiento oftalmológico en Europa en plena Gran Guerra. Se instalaron en Ginebra, para evitar los bombardeos. Allí, Borges y su hermana Norah fueron al colegio. 
En las escuelas argentinas a él lo trataban muy mal. Se burlaban porque era tartamudo, tímido, anteojudo, culto y no le gustaban los deportes.
En cambio en Ginebra fué muy bien recibido y tratado. LO ADMIRABAN. Eso dice mucho de ciertos países...y de otros. Aprendió francés y él solito, con un diccionario, alemán. ¿Sería por esa remota razón que casi 80 años más tarde quisiera morir y ser enterrado allí?
Y hablando de muertes, no podemos olvidar la fuerte influencia que doña Leonor Acevedo de Borges ejerció en el gran escritor: fue inteligente, aprendió inglés de grande para ayudar a su hijo con las traducciones. Pero sobre todo fue dominante y, sin duda alguna, le arruinó la relación con las mujeres, sobre todo con Estela Canto. A pesar de ello, Borges adoraba y respetaba reverencialmente a sus padres. Y aquí transcribo un pedacito de un diálogo con Antonio Carrizo:


Juan Domingo Perón nació en Lobos, provincia de Buenos aires, el 8 de octubre de 1895 y fué el primer presidente en ser elegido por sufragio universal y el único en ser reelecto en 3 ocasiones.
Desde lo 2 primeros cargos favoreció a la clase obrera: impulsó los convenios colectivos, el Estatuto del peón de campo, los tribunales de trabajo y la extensión de las jubilaciones a los empleados de comercio, el voto femenino, los hospitales públicos y gratuitos y algo fundamental para ella: la universidad que ya era pública, la hizo gratuita. Todas estas medidas le pusieron en contra a quien ya sabemos...y al embajador de EEUU, por supuesto.
Durante la Guerra Fría se mantuvo equidistante de la Unión Soviética y EEUU. Se enfrentó con la iglesia católica (en esa época se agudizaron los enfrentamientos entre peronistas y antiperonistas, que duran hasta hoy mismo, y no sabemos por cuántos siglos más) y fué derrocado en septiembre de 1955.
Perón se exilió y en Argentina se  prohibió hasta mencionar su nombre (yo lo recuerdo), lo cual trajo como consecuencia la creación de la resistencia peronista. MÁS PROHIBICIÓN, MÁS RESISTENCIA.
En marzo de 1973, ganó las elecciones, en el exilio, con el lema: "Cámpora al gobierno, Perón al poder". Cuando volvió se produjo la masacre de Ezeiza, en los alrededores del aeropuerto internacional.
Pero él aterrizó en otro lugar y luego apoyó a los sectores más ortodoxos, dando lugar a la formación de los comandos parapoliciales, entre ellos la temible triple A. En 1974 murió y dejó la presidencia en manos de su esposa, que fué derrocada sin haber terminado el mandato por un golpe militar. Y luego se nos vino LA NOCHE: hubo 4 presidentes sin elecciones, o sea, dictadores militares: Videla, Viola, Galtieri y Bignone, la represión, los desaparecidos, los vuelos de la muerte, 340 centros clandestinos de detención, la inflación acumulada desde 1976 a 1983 fué del 517.000%., se enviaron 14000 hombres a la Guerra de las Malvinas. murieron 649 soldados y se suicidaron 350 veteranos, una vez finalizado el conflicto. ..y ¿para qué seguir?
¿Y ella? ¿Dónde estaba ella? Nació en el barrio porteño de la Boca, en Villafañe 337, el 26 de septiembre de 1947 (así quedó sellado su futuro profesional en la cavidad oral por siempre jamás. Justo ese mes se promulgó la ley electoral que permitía votar a las mujeres). Un año y medio más tarde nació un hermanito precioso y talentoso. Su padre tenía el consultorio en esa misma vivienda que compartía con un oftalmólogo. Hasta hace pocos años ella recordaba su nombre, pero se van muriendo las personas a las que se les puede preguntar lo que se va olvidando. Allí se reunían algunas noches los amigos de su padre a jugar al póker, juego que ella aprendió rápidamente y le sigue encantando hasta el día de hoy. Su hermanito enfermó y a ella la llevaron a la casa de su abuela Victoria Molfino de Bardi, en Burzaco, para que no se contagiara. Allí se afianzó su vínculo con su tío Menes (protésico) y su esposa MariEsther (radióloga), que perduró hasta la muerte de ambos y que tuvo una fuerte influencia en su manera de ver el mundo. Pasaron muchas cosas que los 3 personajes de esta historia real vivieron como contemporáneos: BORGES, PERÓN Y ella. Ella, con minúsculas, no sea cosa que alguien piense que se quiere poner al mismo nivel que esas dos personas que influyeron tanto a lo largo del siglo y siguen influyendo y que, todo hay que decirlo, no simpatizaban entre ellos para nada, aunque desconozco si alguna vez se vieron personalmente. De hecho, Borges se vió seriamente afectado en su trabajo, porque lo perdió, durante la presidencia de Perón. Era director de la Biblioteca Nacional y lo degradaron por razones políticas. Una gran injusticia. Pero eso es un asunto entre ellos. A esta jovencita los dos le llegaron desde distintos lugares y con diferentes consecuencias: gracias a Perón pudieron ella y su hermano concurrir a la universidad pública y gratuita. Gracias a Borges (y a otros escritores, pero sobre todo Borges), ella aprendió la música del idioma castellano y logró, muchos años más tarde, escribir decentemente para mantener viva la historia de su familia, pero, sobre todo, a leer y releer los cuentos y las poesías del maestro, saboreándolos cada vez desde un diferente ángulo y teniéndolos siempre cerca, como una compañía omnipresente a lo largo de la vida. Como un ser querido de verdad: siempre a su lado. 

BORGES Y ELLA. Capítulo 2

Desde aquélla vez que fueron a la conferencia de Borges, habían pasado muchos años. En 1970, Borges recordaba así a su padre: "Él me reveló el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música".Quizás esa música fue la que oyó ELLA aquélla noche estrellada en ese colegio inglés. No hacía falta entender, sólo dejarse invadir relajadamente.
Creció, se enderezó los dientes con ese horrible aparato que, sin embargo, ELLA amaba. Tanto lo amaba que terminó, muchos años más tarde, poniéndoselo a medio mundo. Aprendió a nadar, deporte que la acompañaría toda su vida.

Era época de ruptura generacional, o sea, tocaba arruinarle la vida a los padres y tirar por la borda la cultura heredada. Habían empezado los tiempos de los jardines "cuyos senderos se bifurcan"(Borges dixit).
La universidad le gustó, la ciencia la enamoró...bueno, y los compañeros divinos que tenía, también. El hombre llegó a la luna...y volvió. (1969, segundo año de la facultad) Una noche inolvidable de una épica deslumbrante. Hablando de épicas, Borges contó que las tragedias románticas no lo hacían llorar, pero las épicas si. Ese sentimiento lo tenía ELLA también: la taquicardia que la asaltaba leyendo o viendo una película o un documental, si se trataba de aventuras espaciales, era inevitable. La imagen del hombre flotando en la oscuridad oceánica de un cielo insondable...¡ésas son emociones! Mezcla de terror, vulnerabilidad, curiosidad y desafío.
El país transitaba una de sus eternas eras de inestabilidad, mucho peor que en el espacio: dictadura militar, elecciones y otra vez dictadura militar...si el terruño era una coctelera, las facultades eran un hervidero.
ELLA se enamoró de quien no le convenía, obvio, y terminó la carrera de odontología con su oronda barriga.
Junto con su hijo Camilo, nacido hacía pocos meses (1973), la pareja, que vivía en pleno centro de Buenos Aires, en Callao entre Bartolomé Mitre y Cangallo, decidió mudarse al interior del país porque la capital se había transformado en un lugar peligroso. La vuelta de Perón, después de tantos años de prohibición, se presentaba como el gran acontecimiento político de la década. Allí, a Ezeiza, habían ido su marido y sus amigos a recibir a Perón, pero ELLA se había negado porque ya no estaba sola. Era ella y el pibe en la barriga. Y allí acertó, porque podían haber muerto ambos. En Ezeiza al final no hubo tal recibimiento en medio de la alegría, la fiesta y los bombos...hubo sangre, desilusión, traición y a otro aeropuerto voló Perón. Desde entonces se la conoce como "la matanza de Ezeiza"
Nació ese hijo querido en el hospital Penna de Buenos Aires y unos meses más tarde ELLA consiguió trabajo full time en un hospitalito en Villa La Angostura en la provincia del Neuquén. Uno de esos lugares paradisíacos de pinos, lagos, nieve  y montañas, que siempre evocan a Suiza, pero más salvaje. Algo así como a 800 km. de la capital. Las alternativas habían sido: quedarse a pelear (por vías violentas o pacíficas, pero enfrentándose a ejércitos y fuerzas parapoliciales);  pasar inadvertidos trabajando en algo; o iniciar una nueva vida lejos de allí. Ya no eran dos, eran tres con el bebé. En este caso, la pareja estuvo de acuerdo y optaron por la última, dentro del país pero lejos de las ciudades. ¿Fueron por eso cobardes, como opinaron algunos? (Los opinólogos, cuándo no). ¿Ser valiente viene de serie o se adquiere, según las vivencias? Hay quien es valiente para ir a una guerra pero no para hablar de sus sentimientos. ¿Cuántos tipos de valor hay? ¿Es cómo las inteligencias, que son múltiples? ¿Por qué no los convencieron para participar? ¿Es decente, sano, DUDAR? ¿O en situaciones extremas hay que jugarse el todo por el todo? ¿Es lícito reconocer que se tiene miedo? Muchas preguntas y ninguna certeza: la situación era complicada y peligrosa, pero no tanto. No estaban en el gueto de Varsovia. Se podía elegir. Y ellos eligieron. Eligieron irse porque todos los grupos, armados o no armados estaban en posesión de la VERDAD. Ese maremágnum de CERTEZAS en distintos lados de la misma trinchera no les convencía. Algo no encajaba. O a lo mejor fueron sólo cobardes, pero no lo quisieron reconocer. Después de todo, a nadie le gusta admitir algo así. 
Jorge Luis Borges se expresa al respecto:

EL REMORDIMIENTO
"He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Qué los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida, 
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
la sombra de haber sido un desdichado". 

Sin embargo, tan desdichado Borges no fue, aunque opinar desde afuera siempre es arriesgado. Ya mayor y ciego conoció a una jovencita muy culta, María Kodama, que lo acompañó en sus viajes, lo ayudó y apoyó  hasta el fin de su vida y, sin duda, lo hizo feliz compartiendo su amor a la literatura. Hasta el día de hoy, cuida celosamente su legado y su memoria. 

Y volviendo a ELLA, bastante tiempo después, su único hermano, Mario Aníbal, vino de visita con su mujer Claudia Istueta a ese lugar de ensueño a donde se habían mudado: Villa La Angostura. 

Un día cualquiera salieron de excursión los tres: Hermano Mario, cuñada Claudia e hijo Camilo..."¡¡vamos en busca del oro!!" gritaba entusiamado el hermano Mario...y su sobrino de 3 años, Camilo, lo miraba deslumbrado, extasiado...¡irían en busca del oro! Aromas de aventura. Cuando volvieron, exhaustos de tanto caminar y buscar "la entrada de la mina de oro", el hermano de ella dijo: ¡A TORRAR!  El sobrinito lo miró sin comprender. Esta palabra típicamente porteña que sacó a relucir varias veces Borges en sus conversaciones con Antonio Carrizo, la usaba sistemáticamente el hermano de ella. Quiere decir "a dormir".

Lejos del deslumbrante paisaje, empezaron a circular rumores de que en la capital había gente que no aparecía, pero no estaban presos.
Eran los desaparecidos, que al principio sonaba como algo fantasmal, etéreo..algo que no parecía real, como algunos de los cuentos de Borges. ¿Cuántas palabras hay que signifiquen que alguien ha desaparecido? Se ha esfumado, es un ser evanescente, se ha evaporado, se ha sublimado, se ha escabullido, es humo, es transparente, es invisible, se fué...o lo fueron. En una conferencia de prensa con el gobierno militar, ante la arriesgada pregunta de un valiente periodista, José Ignacio López, (colaborador del diario Clarín entre 1977 y 1983), contestó desafiante Videla, el asesino del Estado: "No está, ni muerto ni vivo, está desaparecido". Quedó como una tenebrosa e insólita categoría en un negro capítulo de la historia argentina y fue una decisión basada en los problemas que habían acarreado los cadáveres en las calles de Chile y cuyas fotografías habían dado la vuelta al mundo. Tanto muerto generaba preguntas internacionales difíciles de responder. Pero si desaparecía no había cuerpo expuesto a la vista de todo el mundo. 
"Se lo chuparon", era la jerga coloquial.  Lo trágico es que uno nunca cesa de esperarlos, no hay duelo. La loca situación de ver a alguien parecido por la calle y querer hablarle, sin que te crean chiflada, sabiendo que solo puedes callar. La fantasía de que ese ser parecido pueda decirte algo que tenga significado evocador del otro. Leer sobre la reencarnación, pensar en milagros, soñar en el "otro mundo", dejando a un lado el espíritu científico.
La alucinación de creer verlos, pero siempre jóvenes...aunque hayan pasado 50 años.
La fantasía de imaginarlos con el pelo blanco o sin pelo...
En ULYSSES, Jame Joyce escribe: "¿Qué es un fantasma?, preguntó Stephen. Un hombre que se ha desvanecido hasta ser impalpable, por muerte, por ausencia, por cambio de costumbres". Ojalá hubiera sido por cambio de costumbres. 
Recordar a Kafka, donde en todos sus libros habla de una infinita y minuciosa postergación. 
 
Su hermano Mario, ya de vuelta en la capital, el que había ido "en busca del oro", desapareció. Pero no fué en una excursión. Lo secuestraron. ENTONCES ERA VERDAD. A los opositores políticos, organizados en guerrillas, u otros sin violencia armada, o a sus amigos o simpatizantes o nada, simplemente por haberse relacionado puntualmente o figurar en la agenda de teléfonos de algún militante, los secuestraban, los torturaban y los mataban. Había quien lo negaba, decían que habían huído a otro país, pero huir no era tan fácil, con el plan Cóndor, donde los países limítrofes también eran una ratonera. Si no huían ¿dónde se metían? ¿dónde estaban? ¿por qué no se comunicaban? Lo "normal" que se hace con los enemigos políticos en una dictadura, es liquidarlos.
Hubo un mundial de fútbol en Buenos Aires, mientras torturaban jóvenes en la Escuela de Mecánica de la Armada. "El que no salta es un holandés", coreaban los fans porque la final fué contra Holanda. "Somos derechos y humanos" se leía en muchos cartelitos diseminados por todas partes. Situaciones esquizofrénicas. 
Los 3 hijos iban creciendo, ignorando por lo que estaban pasando otros hijos...la pareja se iba deshaciendo, como casi siempre, de a poco... y 69 personas iban desapareciendo al son de la alegría por el deporte más popular. FÚTBOL DE SANGRE.
Su cuñada desapareció. ENTONCES ERA VERDAD. ¿y la hija de su hermano Mario y su cuñada Claudia? ¿Dónde estaría esa sobrinita Selva María? ¿Dónde estaría la del nombre salvaje? 
El padre de ELLA, el doctor Bardi, presentó un HÁBEAS CORPUS en la policía por su hijo Mario Aníbal, que era lo que hacían todos los familiares que apelaban a lo inapelable, por consejo de abogados anónimos y que, naturalmente, carecía de respuesta, pero para que quedara constancia. Cada día era una espera infinita, alimentando una flaqueante y trémula esperanza con cualquier noticia: sobrevivir y no vivir...esperando, siempre esperando. La madre de Mario empeoró su ya perpetua depresión. 

En aquéllos momentos, ELLA trabajaba en el único hospitalito de Villa La Angostura, (hoy llamado Oscar Arraiz, en honor a ese director médico maravilloso que murió en un accidente de circulación), donde nacieron su hija Elsa Cuyén (1975) y su hijo menor Alejo Sebastián (1977).Y se dió la casualidad de que María Estela Martínez de Perón, al ser derrocada como presidenta de Argentina por un golpe militar fue alojada en la lujosa residencia de EL MESSIDOR, en Villa La Angostura, muy cerca del hospitalito.

Como los únicos médico y odontólogo que había en ese pueblo eran Oscar Arraiz y ELLA, fueron investigados por la policía, por si la ex-presidenta tuviera alguna necesidad médico-odontológica. A ver si a alguno de ellos dos, por antagonismo ideológico, no fueran a perpetrar alguna "IATROGENIA involuntaria" (daño provocado a un paciente), con la ex-presidenta. Nadie quería a esa mujer, pero sus enemigos la necesitaban viva. No querían que se repitiera lo de Eva Duarte de Perón, un verdadero ícono hasta el día de hoy. Aunque en este caso, no hay ni punto de comparación entre esas dos mujeres y no hace falta aclarar más. El doctor Óscar Arraiz y ELLA fueron interrogados por la gendarmería nacional para saber si podían confiar en ellos. Por suerte para todos, no se enfermó ni le dolió ninguna muela a la señora ex-presidenta. 
Y a medida que desaparecían los jóvenes, empezaron a llegar rumores de que un grupo de madres con pañuelos blancos daban vueltas todos los jueves en la Plaza de Mayo, exigiendo la reaparición con vida de sus hijos. 
Las mujeres, siempre las mujeres, luchando con lo que pueden, con lo que tienen, aunque sólo sea un símbolo, pero poderoso: sus pañuelos blancos. La prensa mundial las conoció y fotografió. Sus círculos en la plaza, sus pasos, su tenacidad y sus lágrimas, perpetuados por nietos y personas de todas clases y lugares, dieron la vuelta al mundo. Algunas de ellas también se habían "esfumado", por decirlo de alguna manera. Se las habían chupado: pobres y valientes viejas. Esos criminales las habían secuestrado y liquidado. 
Para burlarse de ellas las llamaban "locas" y ellas lo dieron vuelta en su favor. ¡¡SÍ, LOCAS!!¡Y A MUCHA HONRA!