jueves, 25 de junio de 2020

¡Prohibamos la Biblia!

    FRAGMENTO DE 'PAIDEIA'
    ENRIC GONZÁLEZ

(...) "Es una lástima tener que decirlo de forma tan simple, pero la razón y la tiranía son propensas al enamoramiento mutuo. El siglo XX abunda en ejemplos de grandes intelectuales entregados al totalitarismo, en nombre de la razón, con la mejor de las intenciones y con los argumentos más solventes.
Sartre y Pol Por, Heidegger y Hitler, esas cosas. La vacuna contra tales amores de alto riesgo es la que propuso Raymond Aron: mantener la conciencia de que lo humano es contingente, de que nadie posee la verdad absoluta y de qué no todo es posible; evitar con el escepticismo (no confundir con la indiferencia) los barrancos del fanatismo y del nihilismo.
Se trata de un problema cotidiano. La escritora Joanne Rowling, más conocida como J.K.Rowling, creadora del universo de Harry Potter, escribió hace unas semanas un tuit y luego una breve justificación de sus opiniones sobre la condición femenina y la transexualidad.
Es un debate muy encendido, en especial dentro del feminismo. Estoy seguro de que todas las personas son igualmente respetables; estoy seguro de que tanto mujeres como transexuales sufren discriminación; no estoy seguro de que querer ser algo signifique automáticamente ser algo. Mi opinión, en cualquier caso, resulta irrelevante. Lo que me alarma es que empleados del grupo editorial Hacerte se nieguen a seguir trabajando con Rowling por considerar ofensivas sus ideas. Hablamos de edición y de libros. Es decir, del núcleo del debate libre.
Tendemos a suponer que en el mundillo cultural domina la tolerancia. Pero no es así. La convicción de que miramos el mundo desde la posición de correcta nos lleva a condenar lo que es evidentemente condenable. El racismo, por ejemplo. Casi todos estamos de acuerdo en que constituye una lacra. Por tanto, nos parece bien retirar del catálogo una película llena de pasajes bochornosos como LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ.
Hasta ahí, fácil. Sigamos. Si, por razones misteriosas, estamos seguros de que WOODY ALLEN es un pedófilo, exigimos que su obra deje de difundirse.
Si nos parece que Rowling es transfóbica, nos negamos a colaborar en la publicación de sus libros. Todo ello en nombre del bien.
La coherencia debería llevarnos a prohibir, o al menos alejar de los niños el libro más racista, xenófobo de todos los tiempos: la Biblia. ¿Damos el paso?
A los romanos les costó traducir el concepto griego de PAIDEIA. Optaron por un término que ha llegado hasta nosotros: "humanidades". La PAIDEIA fue el resultado de la ruptura de las fronteras del mundo antiguo por Alejandro Magno, de la superación de ciudad-Estado, de siglos de debate encarnizado que condujeron a la búsqueda (nunca al hallazgo) de la virtud filosófica como ideal de vida.
La lección de tolerancia y escepticismo está siempre ahí, igual que los ensayos de Raymond Aron. Pero nos pasa como al escritor francés Jean Daniel, que prefería "equivocarse con Sartre a tener razón con Aron". Porque Sartre aspiraba a lo absoluto, a la Verdad con mayúsculas. Y Aron se confirmaba con la honestidad y la sensatez.

miércoles, 24 de junio de 2020

Libro de instrucciones para medicar a un gato

COMO DARLE UNA PASTILLA A UN GATO.

FERNANDO BELOSO.

PASO1
Extraiga el comprimido de su envoltorio, sujete al gato, ábrale la boca e introduzca el comprimido.

PASO 2
Recoja el comprimido del suelo, saque al gato de debajo del sofá, ábrale la boca e introduzca de nuevo el comprimido. Ciérrele la boca y sóplele la nariz.

PASO 3
Cúrese el rasguño de la mejilla con agua oxigenada, recoja el comprimido semi-disuelto y ensalivado del suelo, baje al gato de las cortinas, envuélvalo en una toalla con la cabeza fuera, ábrale la boca, introduzca el comprimido y cierre con fuerza la boca del gato.

PASO 4
Solicite un presupuesto para unas cortinas nuevas, atiéndase el mordisco del dedo, extraiga un nuevo comprimido y busque al gato. Seguro que está detrás de la nevera.

PASO 5
Pida ayuda a alguien de su casa. Disuelva el comprimido en un poco de agua e introdúzcalo en una jeringuilla. Envuelva nuevamente al gato en una toalla y que alguien lo sujete. Ábrale la boca, póngale la jeringa dentro e introduzca el líquido.

PASO 6
Enjuáguese cara y ojos con un poco de agua limpia. Busque al gato sabe Dios dónde. Extraiga u nuevo comprimido. Dígale al gato que no sabe con quién se está metiendo y que para chulo, chulo, su pirulo. Sujete firmemente al felino por el cuerito del cuello, mientras le presiona contra la cama o algo suave. Dele una suave nalgadita para que sepa que usted manda y haga que su ayudante le abra la boca e introduzca el comprimido hasta la garganta sin que le muerda.

PASO 7
Escupa usted el comprimido y llame inmediatamente al instituto de toxicología preguntando por los riesgos de ingerir un medicamento para gatos. Busquen al gato.

PASO 8
Corran porque el gato ya les ha visto y viene tras de ustedes hecho una fiera con sus garritas bien afiladas.

PASO 9
Enciérrenle en una habitación mientras se tranquilice y háblenle cariñosamente.

PASO 10
Llamen al veterinario y concerten una cita.

domingo, 21 de junio de 2020

POR FIN ENTIENDO LA LETRA DE 'AURORA"

 INTERPRETACIÓN DE "AURORA", la canción a la bandera argentina.
CAROLINA RANDLE

Azulunala

Andaría yo por los 15 o 16 años cuando tuve una revelación: la letra decía "azul un ala".
No era azulunala, ni a su lunala, ni azulunara…
Era (había sido siempre) azul un ala, un ala azul.
Y como al ratón Pérez le siguen Papá Noel y el conejo de Pascua, a esa epifanía le siguieron "y forma estela" (que supo ser "informa Estela") y "el ala es paño" (que no era "el ala espáñol"). Me atrevería a apostar que cualquier argentino que lea estas líneas habrá pasado por las mismas sensaciones de extrañeza y eureka con esta letra tan arraigada y hermética.
La canción patria se llamaba “Aurora”, y se entonaba a voz en cuello cada mañana, hiciera un frío glacial o un calor de tumbar pájaros. Se cantaba con solemnidad, aunque no se entendiera nada de la letra, como si estuviese en un lenguaje inaccesible pero muy sagrado.
Hace ya algunos años me propuse desentrañar el misterio de “Aurora”. Sabía, sí, que en su origen era el aria de una ópera encargada en 1908 para fogonear el espíritu nacional antes del Centenario. Sabía también que esa aria había sido muy exitosa, tanto que se había desprendido de la ópera y llegado a ser canción patria, de patio y delantal (lo aprendí en la promesa a la bandera de mis hijas). Pero su letra seguía siendo un misterio para mí.
La primera estrofa, aunque algo críptica, desplegaba una metáfora bastante comprensible: la bandera que se izaba era un águila guerrera en vuelo triunfal. Sus alas, azules, eran las franjas de la bandera nacional. Una linda imagen, ciertamente.

Alta en el cielo, un águila guerrera
audaz se eleva en vuelo triunfal.
Azul un ala, del color del cielo,
Azul un ala, del color del mar.

El estribillo, por si no había quedado clara, explicaba la metáfora:

Es la bandera de la patria mía,
del sol nacida, que me ha dado Dios.

Y entonces… llegaba el derrape.

Así en el alta aurora irradial
punta de flecha el áureo rostro imita
y forma estela al purpurado cuello.
El ala es paño, el águila es bandera.

Años pasé tratando de entenderla. Pensé que el áureo rostro era el sol del centro de la bandera, pero no se parecía en nada a una punta de flecha; y el purpurado cuello sería ¿un obispo? ¿o el gorro frigio? ¿Y sería la estela del purpurado cuello uno de esos cuellos almidonados de los cuadros  flamencos? Nada cerraba.
Hasta que encontré un artículo de Juan Sasturain que me dio la clave: la ópera de la que nos había llegado el aria estaba en italiano y había sido traducida. Muy mal traducida.

Esta es la versión que encontré en italiano (¿será la verdadera? ¿estará correctamente escrita?):

Alta pel cielo una aquila guerriera
ardita s’erge a volo trionfale.
Ha un’ala azurra del color del mare,
ha un’ala azzurra del color del cielo.

Cosi nell’alta aureola irradiale
il rostro d’or punta di freccia appare,
porpora il teso collo e forma stelo,
l’ali son drappo e l’aquila è bandiera.

É la bandiera del paese mio
Nata nel sole, ce l’ha data Dio !

De la estrofa misteriosa, dice Sasturain: “En el original italiano, no hay “aurora irradial” (no existe en castellano) sino “aureola irradiale”, es decir: la aureola de rayos del amanecer que, como la que ilumina la cabeza de los santos, ilumina al águila, Pero eso no es lo peor: se traduce el verso “il rostro d’or punta de freccia appare” como “punta de flecha el áureo rostro imita”, cuando “rostro” es “pico” en italiano: es decir que el pico del águila, iluminado, parece una punta de flecha, el extremo metálico del asta. Y a continuación, lo peor: el verso “Y forma estela al purpurado cuello” es un delirio por “porpora il teso collo e forma stello”, que quiere decir –-creo yo, en mi elemental italiano al paso– que enrojecen (los rayos del sol) el tenso, alargado cuello (del águila) y forman el tallo (“stelo”, no es “estela”), el asta de la bandera.”

Así que, al final, nuestra canción patria nació para aria de ópera y en italiano, fue terriblemente mal traducida, y nos tuvo décadas cantando palabras inexistentes en español. Y sin embargo, "Aurora" ya es nuestra "Aurora", y la llevamos en el bolsillo del delantal. Porque lo que la hace patria no es ese Frankenstein que nos llegó, sino el alma que le pusimos y le seguimos poniendo cuando con la voz quebrada (supongo que no solo yo) le cantamos, mientras levanta vuelo, mástil arriba, con un ala azul como el cielo, y la otra azul, como el mar.

Carolina Randle.

sábado, 20 de junio de 2020

POEMA DE HOMENAJE A BORGES.

         GLORIA ALICIA VAQUERO
 El siguiente es un poema que escribí para homenajear al Maestro:

Borges:
El arrabal sin fin lo rememora
en los cuchillos, en la voz del tango
y en la esquina fatal, en donde moran
el rosado almacén, la luna, el fango.

Las calles y los cielos son distintos
sin su voz describiendo los ocasos
y la ciudad de oscuros laberintos
se desgarra en millones de fracasos.

¿ Qué frase hilvanaría si hoy nos viera
jugando a la ruleta con la suerte,
venciendo, cada día, a esa gran fiera:
la enigmática Esfinge de la muerte?

Tal vez el tiempo, esa ilusión que avanza
en sus innumerables simetrías
nos devuelva de nuevo la esperanza
y el amoroso abrazo de los días.

 Gloria Alicia Vaquero

viernes, 19 de junio de 2020

NUESTROS HÉROES ANÓNIMOS.

No es mio, pero lo comparto...

Ha llegado el momento de desahogarme, por que cada día me indigno más y lo tengo que soltar.
Trabajo en una residencia pública, como tcae y los abuelos, son nuestros abuelos, por que los adoptamos como tal, como una pareja adopta a un niño para darle cariño y cuidarle.
Estoy cansada de oír a familiares quejarse de que “han muerto solos y abandonados “ y de que “no los hemos podido despedir como se merecían”
Pues no señor,  hemos luchado mucho por ellos, pero por desgracia, no hemos podido ganar la batalla en muchos casos, y cuando veíamos que la estábamos perdiendo ahí estábamos, realizando los cuidados con mucho más esmero para que estuvieran lo más cómodos posible, y cogiéndoles la mano y haciéndoles caricias con nuestras manos enguantadas si, pero dándoles cariño. No señores, no han muerto solos.
Muchos se han recuperado gracias a nuestros cuidados, que llevamos a cabo ya desde mucho antes de que apareciera este maldito bicho. Les hemos insistido hasta la saciedad en que comieran solo un poquito más, hemos utilizado, jugándonos el contagiarnos, por que esto no se puede hacer ni a dos ni a un metro, todos los medios a nuestro alcance para bajarles esas décimas que tanto miedo nos da que aparezcan en el termómetro, no señores, no se les ha abandonado.
Estoy cansada de oír quejas sobre las residencias, pero nadie se da cuenta de que nosotros también somos personas, que tenemos familias y que hemos estado jugando a la ruleta rusa con nuestra salud, no solo el personal de los hospitales se contagia, y de paso con la de nuestras familias.
A esos familiares que tanto se quejan de que no han podido despedirse les pregunto, ¿si hubieran estado en un hospital creen ustedes que les hubieran dejado estar con ellos? Ya les digo que no, que como mucho desde dos metros  y sin poder darles un último beso por el riesgo que conlleva.
Se quejan de que no pueden ver a sus familiares, yo llevo tres meses sin acercarme a mi madre, solo hablando con ella por teléfono o videoconferencia, no solo ustedes no ven a sus familiares.
Y a esos familiares a los que tanto les interesa saber cuántos trabajadores se han contagiado, decirles que eso es algo que primero, ni les va, ni les viene, y segundo que la historia médica está protegida por la ley de protección de datos y nadie, excepto el propio paciente tiene derecho a conocer su contenido, y las pruebas y sus resultados están en esa historia.
Comprendan que esto ha sido, es y será una situación excepcional, que todos los que han tenido la mala suerte de perder a alguien durante este tiempo y aunque no haya fallecido por coronavirus están en la misma situación y pónganse en nuestros zapatos......

sábado, 13 de junio de 2020

HABLEMOS DE ORGASMOS.

Por Mónica Bardi.

ORGASMO: pero del femenino, hablaremos hoy. ¡Gran tema! Palabra tabú durante tantos años.


La innombrable, oculta pecadora, siempre presente en su terco silencio.  Y ahora, aparece en cualquier conversación como lo más natural, se ha aggiornado y viste sus mejores galas.
Yo creo que hasta se dudaba de su existencia, porque la represión había sido tanta, que algunas mujeres nunca lo conocieron en persona y, claro, ellas son las que creían que era fábula. Repito: me refiero al orgasmo femenino porque del masculino nunca se dudó: ¡era tan inconfundible! Aunque a veces, dicen ellos, la eyaculación no coincide con el orgasmo. Yo no puedo opinar al respecto pero si ellos lo dicen, así será. En mi próxima reencarnación, que a buen seguro va a ser en un ser masculino o alguna variedad de las que hay hoy en día, lo corroboraré.
Tampoco se sabía que nuestro orgasmo a veces coincidía con la "eyaculación"... y a veces no. Finalmente, el tema tiene resonancias parecidas. 
Lo que es, sin duda, inconfundible (e imborrable), es cuando cualquiera de nosotras lo sentimos por primera vez. Ese descubrimiento fue comparable a un terremoto que sacudió nuestras entrañas; un fugaz encendido ardiente que generalmente se alcanzaba con la masturbación. En nuestras primeras  relaciones sexuales había tanta tensión, tanto morbo y tanta prohibición que era casi imposible dejarse llevar y sentirlo. Estábamos más pendientes de él que de nosotras.
Esa primera vez, esa nueva sensación, ese surco inédito marcado a fuego a lo largo de la espalda, desde la cadera hasta la nuca, ese relámpago nuevo y completamente inolvidable, marcaba una impronta indeleble en la cual éramos nosotras las primeras sorprendidas. ¿Qué era eso, tan escandalosamente placentero? ¡QUIERO MAS! 
Luego empezaron las lecturas, los especialistas y las interpretaciones, siempre masculinas: el punto G, que si orgasmo clitoridiano, que si orgasmo vaginal, que si, que no... tanto mamoneo cuando al final lo único que se persigue es ese incomparable e instantáneo disparo, venga de donde venga. Pasó mucho tiempo hasta que aprendimos relajadamente a disfrutar del trayecto, del "durante" y dejar de pensar obsesivamente en llegar a la "meta". Un juego, el más divertido y placentero juego de cuantos existen. 
Los chicos eran bastante ignorantes en esos temas de la más íntima femineidad y nosotras, además, no se lo podíamos explicar porque del asunto no se hablaba. Impensable, vergonzante, inabordable, fuertemente reprimido: PECADO. Lo natural e ideal hubiera sido que, entre este asunto de dos, uno de los dos supiera lo que le gustaba al otro, o los dos aportaran sus conocimientos, muchos o pocos, para ir creando una atmósfera íntima, dulce, de la más carnal de las comunicaciones. Pero no había caso: la cosa venía sin libro de instrucciones y  no se hablaba de "eso" porque traía censura previa.
Con lo fácil que hubiera sido decirles: ¿ves, querido? Es así, por acá, eso, sigue, no pares...noooo, más suave... O si no, déjame a mí, yo te hago una demostración práctica gratuita y luego seguimos.
Con un "GPS" y sinceridad sin vergüenza  nos hubiéramos ahorrado un montón de malentendidos y tiempo de placeres perdidos.
En varias películas y libros  hemos aprendido que hábiles prostitutas, las que, sin ninguna duda, son las que más saben del asunto, enseñan a jovencitos cómo hacer llegar al orgasmo al cuerpo de una mujer. Para qué tanto Masters y Johnson (a los cuales, no obstante, se les agradece su gran aporte y su lucha) cuando estas amables chicas se hubieran prestado a interesantísimos tutoriales. Con ellas sí que hubiéramos aprendido, chicos y chicas.
Partiendo de la hipotética y dudosa base de que a ellos les interesara realmente el orgasmo de ella, quizás se informaron mal (hablando con coleguitas) y creyeron que un miembro viril enorme es el sueño de toda hembra...(hembra, sí, pero de elefante, claro), cuando lo que necesita un clítoris y sus alrededores es suavidad, habilidad y TIEMPO.
La pornografía tampoco ayudó: esos musculados tipos con penes patriarcales cargados de violencia subliminal, haciendo gimnasia sexual con superminas de ortopédicas tetas y jadeos de plástico. ¡Qué esforzada vida!¡Cuánto trabajo lo que debería ser un juego!¡Qué alejado de la realidad!
Yo quiero imaginar que las cosas han cambiado en estos últimos veinte o treinta años aunque mucho me temo que no... o no tanto, porque así lo explicaba hace muy poco un profesor de instituto que trataba de hacerle entender a esos pobres jovencitos con televisor e Internet en su dormitorio y podían acceder a todo tipo de porno, que la vida real no es así. Que esos montajes son para la gilada porque la espectacularidad vende bien y que tenían que aprender a diferenciar entre erotismo y pornografía.
O sea, avanzamos en libertad y en LGTBQ, pero hay cosas que siguen en la inopia, me parece, porque algunas jóvenes con las que he hablado me transmitieron lo que pasa hoy en día. Me gustaría aclarar que en este tema no estoy buscando culpables, ni chicos ni chicas, ni otras variedades; sólo estoy haciendo una pintura de época. Aunque ahora que lo pienso sí hay un gran culpable: LA RELIGIÓN y su gran invento: el pecado de la carne. ¡Con lo bueno que está un buen chuletón!
También puede ser que la que necesita aggiornarme sea yo. En fin, la cosa es que en mis tiempos era así y vivíamos con lo inconfesable bien oculto. Eso nos traía un problema.
El problema estaba en que si la mujer no podía obtener algún que otro orgasmo con su pareja estable de vez en cuando, iba perdiendo interés en tener relaciones frecuentes y elegía la autosatisfacción. ¿Y luego? Luego le dolía la cabeza.

sábado, 6 de junio de 2020

ZAFARRANCHO de Manuel Vicent.

"Si el Partido Popular hubiera ejercido una oposición crítica, leal y constructiva, y no imbuida con un odio africano, una vez derrotada la pandemia también habría podido con toda razón adjudicarse la victoria, pero al parecer solo está interesado en aprovechar el virus para derribar al Gobierno y se comporta como un boxeador tosco, que por exceso de furia acaba por echar el bofe antes de acertar con el gancho definitivo de derecha.
En este sentido, el Gobierno lo tiene muy fácil.
Ante una oposición tan ciega y desmesurada, la moderación y la sensatez, como defensa, resultan demoledoras. En vista del fracaso, los ataques al presidente Sánchez se producen ahora en toda regla por aire, mar y tierra. En este zafarrancho de combate la fiel infantería de la derecha en su doble falange aznarista ataca por tierra; los independentistas catalanes, ajenos al hecho de que sus vanos sueños, de momento, han saltado por los aires, siguen lanzando torpedos bajo la línea de flotación del Estado, y a este despliegue ofensivo se ha sumado por el aire la escuadrilla judicial con un pelotón de paracaidistas rábulas, que ha caído sobre el Ministerio del Interior con toda clase de enredos y sospechas; por si fuera poco, el vicepresidente Iglesias, llevado por su instinto ideológico provoca, crispa e insulta para marcar territorio y de hecho le siega la hierba bajo los pies al propio Gobierno.
Este ataque desde todos los flancos lleva empotrados a comentaristas políticos, embarradores del terreno de juego, especialistas en acertar la quiniela los lunes. En mi caso, siendo por edad una persona vulnerable, la única forma de salvarme, si no del virus, al menos de la asfixia de tanta basura política, consiste en cerrar con llave esta caja de Pandora llena de serpientes y colocar en la tapa una bailarina de Degas, que dé vueltas mientras suena la Barcarola".
            MANUEL VICENT.

MATE Y PANDEMIA.

CORINA VANDA MATERAZZI : El nivel de estreñimiento familiar superó el riesgo país, de manera que hicimos un campeonato de truco, donde el primer puesto fuera acreedor de una salida a la verdulería.
No tenía esperanzas de ganar, no porque no mienta, sino porque lo hago horrible. Creo que el azar puede ser tan sabio como la naturaleza, porque no paré de ligar anchos, sietes de los buenos, muchos tantos para los envidos, incluso varias flores.
Hoy por la mañana, me levanté a las siete con un entusiasmo, que debe haber superado a los bosteros cuando River descendió a la B.
Con todas las precauciones del protocolo sanitario salí y salí vestida de mujer.
Mientras regresaba con el baúl del auto cargado de verduras y frutas recordé que nada es gratis: al llegar a casa, debería limpiar, antes de guardar, todo lo que compré.
Entré el auto de culata, sin llevarme puesto nada de lo que había atrás. Eso y haber estado veinte minutos fuera, fue casi como haber ganado el Quini6.
Según lo requerido, hice todo lo que debía hacer primero. Sacarme el calzado, dejar colgado en el tender de afuera toda la ropa, rociarla con alcohol, entrar y lavarme.
Puse la pava a calentar, total me dije, qué apuro hay. Mientras estaba en eso, noté que la pava no encendía. No importa, pensé, saqué la vieja, la silbadora, que desde que tengo la eléctrica dejé de usar. Estaba optimista y nada en el mundo me iba a hacer abandonar ese territorio. Abrí la heladera para sacar el dulce para las tostadas. Fue un movimiento mecánico. Abrir, agacharme, agarrar el frasco y cerrar, al igual que a la mañana cuando levanto la tapa del inodoro para orinar. Sin embargo, al cerrar la puerta de la heladera, noté algo extraño,  algo no estaba en su lugar. Dudé, pero no pude con mí toc y volví a abrir la puerta. No había luz. Fui al tablero de las térmicas y todas las teclas estaban en su lugar.
En el conurbano bonaerense en muchos lugares, como en mí casa, si no hay luz, además de no haber wifi, además, no hay agua. Pensé en la verdura y fruta por lavar, en que la mercadería del freezer se iba a echar a perder.
Lloré. Lloré. Lloré y lloré. Creo que en estos nueve días llevo más milímetros cúbicos de lágrimas extirpados que en quince años de terapia.
La pava silbó. Me hice el mate cocido mientras me limpiaba los mocos. Me senté en la galería a desayunar mientras deseaba haber sido uno de los 999.999 espermatozoides de mi viejo, que el óvulo de mí mamá, desechó hace 52 años atrás.

Corina Vanda Materazzi

viernes, 5 de junio de 2020

AMOR

Amigo ¿qué te voy a decir? Me cuentas que volviste con Mariela, tu amor de siempre y siempre casada...con otro, ése, del que por muchas razones no se divorcia.
Gran amor entre ustedes, gran atracción, con esa preocupación y dedicación mutuas que trasciende totalmente al OTRO, al marido.
Amigo ¿qué te voy a decir? Ya no somos críos ni adolescentes ni adultos jóvenes. Ya arañamos la tercera edad ¿y nos vamos a andar con milongas?
Amigo, yo no soy de dar consejos pero ahora te daré uno: agradece sus caricias, acepta sus atenciones y sus gentilezas. Disfruta del sexo...y no tengas en cuenta sus mentiras, que conoces de sobra. Esas mentiras son su parte oscura, su parte débil, su "quiero pero no puedo". NO SON CONTRA TI. Ahora que me doy cuenta, no necesitas mi consejo porque todos estos años aprendiste a verlo desde otro lado, con otro prisma y así puedes vivir esos placeres con alguien que te ayuda y te apoya, sin pensar en eso que no puedes cambiar... ni tú ni ella. Ya no sufres...ahora dejas fluir, como está tan de moda decir.
En cierta ocasión, te alejaste un tiempo largo y palpaste el doloroso vacío que dejó su ausencia. Te la pasabas escuchando tangos.
Amigo, siempre fuiste sabio pero ahora lo eres más, al aceptarla sin querer cambiarla.
Ni te imaginas el espejo que eres para mí: el acto supremo de aceptar lo que la vida nos ofrece con sus falencias: ese cachito que desentona pero que, por suerte, no nos arruina la sinfonía.
Nuestras mujeres, amigo: Mariela y Clarissa, que nos aman de forma irremediable y están, siempre están; las que a veces nos mienten pero no nos traicionan, porque hay aspectos de su vida que no pueden llevar mejor, que las avergüenza y que ocultan torpemente hasta que las evidencias las desnudan. En tu caso, no se divorcia. Mi caso es diferente, pero no tanto porque también es irremediable.
Nuestras mujeres, amigo: generosas, leales y comprensivas y que, a veces, fabulan e inventan... eso lo que hay, como dicen en España: lo aceptas o lo dejas.

¿Qué pasa cuando ese tierno y arraigado sentimiento dura, dura y perdura? ¿Por qué no se acaba? ¿Nunca se va a cansar? ¿Qué pasa cuando la compenetración es fuerte y parece eterna? ¿Qué ocurre cuando uno quiere hablar con esa persona y sólo con esa?¿ Qué hacemos con esa larga historia compartida plagada de sobreentendidos? Esta forma de entender la vida que muchos juzgan y critican sin ningún derecho pero con aire pontificio. Esos dasein que, mil veces, esperan la salida de la caverna para ser por fin, FELICES, y que no son capaces de ver que en la dichosa caverna con sus miserias y sus grandezas está la VIDA y no en el diáfano, lejano y platónico cielo.
Amigo, querido amigo de tantos años, tengo algo importante que decirte: creo que lo nuestro con nuestras respectivas e imperfectas mujeres es AMOR.

domingo, 10 de mayo de 2020

TENACIDAD. (Fragmento de un artículo de Rosa Montero)

(...) "Hay un emocionante párrafo del escritor húngaro IMRE KERTÉSZ, premio Nobel de Literatura, que martillea mi cabeza desde que lo leí".
"Kertész fue internado a los 15 años en el campo de exterminio de Auschwitz; mucho tiempo después, recordando aquella experiencia terrible escribió: "Pese a la reflexión y al sentido común, no podía ignorar un deseo sordo que se había deslizado dentro de mí, vergonzosamente insensato y sin embargo tan obstinado: yo quería vivir todavía un poco más en aquel bonito campo de concentración".
"Una frase taladradora, iluminadora: aquel adolescente estaba tan lleno de ganas de vivir que consiguió acostumbrarse al infierno". (...)
                       ROSA MONTERO
                       MANERAS DE VIVIR.

martes, 5 de mayo de 2020

LOS DESPARECIDOS.

Y otros tiempos arribaron,
Y una innumerable cantidad de superhéroes llegaron.
Y millones de chicos con ellos se identificaron; a mí me olvidaron
en un bosque fantasmal, en compañía de árboles transparentes que, para mal, van desapareciendo.
Wendy prefirió al hombre-araña, los chicos se fueron con un circo y Campanilla se hizo TRANS.
De tanto esperar en el país del nunca jamás, aunque sea al capitán Garfio, al que resucitaron y le colocaron una prótesis de última generación en su mano, yo también me veo translúcido y a punto de disolverme.


viernes, 1 de mayo de 2020

ANORMALIDAD, Juan José Millás.

Residencias públicas de gestión privada.
He ahí, unidos en matrimonio, dos significados que no casan, pero que funcionan para borrar las fronteras mentales entre el bien común y el interés particular, el capitalismo y el afecto, entre la carne y el pescado.
Yo, Comunidad Autónoma de Madrid, por poner un ejemplo, saco a concurso a mis ancianos y se los otorgó a la empresa que me ofrezca los mejores precios.
"Y los mejores cuidados", añadiría Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la comunidad, a la que no le respondemos nosotros porque ya se encarga de ello la realidad.
Además, debe andar muy ocupada en la rentabilización política de esta desgracia colectiva. Su máquina de ganar votos para el PP suena como las cajas registradoras de las cafeterías: no para de hacer clinc clinc clic. Se forra, enhorabuena.
Si lo hemos entendido bien, dirigen esas residencias corporaciones multinacionales cuyas acciones suben o bajan en función de lo que demos de comer a los ancianos y de los minutos de aseo y conversación que les arrebatemos. Cuánto menos tiempo se tarde en sacarlos de la cama y en pasarles la esponja, más beneficios obtendrán los accionistas. Dicho de otro modo, a esos viejos a los que ya se explotó convenientemente durante toda su vida laboral, se les saca ahora una plusvalía miserable proveniente de los champús y de los plátanos y de las caricias que les escatimamos. A los seres humanos siempre se les puede exprimir un poco más, igual que a esas gallinas que convertimos en pastillas para caldo cuando dejan de poner huevos a destajo. Tal anormalidad es la normal, lo viene siendo desde hace muchos años y sucedía frente a los partidos de Gobierno y de la oposición, y frente a nuestros propios ojos. Dios nos asista.
                   Juan José Millás.
                   1/5/2020

             

CONSPIRACIONES EN LA BUHARDILLA.

Si la casa de la calle Espora hablara, Steven Spielberg vendría corriendo, cámara en ristre. Primera planta (sin ascensor), ciudad de Témperley, a pocos metros de la iglesia católica y enfrente, en diagonal, de la iglesia metodista.
La historia de estas dos familias, que fueron alternativamente propietarias del lugar, se extiende a los años de mi adolescencia, adultez y vejez.
 En esos años fui testigo esporádico de las idas y venidas de esas personas que tuvieron tanta influencia en la construcción de mi subjetividad.
Alrededor de los años sesenta y pocos, algunas alumnas del colegio Nuestra Señora del Huerto ( hoy rebautizadas las aleluyantes niñas del orto) nos solíamos reunir en la casa de la calle Espora, generalmente en la buhardilla, que era bastante grande y el centro de nuestras conspiraciones. Allí vivía la familia Fernández,compuesta por Manolo, el padre, María Luisa, la madre, Carlos (el hermano mayor) y Pilar (Pily para los íntimos, la más chica) que era nuestra compañera del colegio.
Yo recuerdo el enorme cariño que me inspiraba esta simpática familia.
Años años más tarde entendí que una puede estar cómoda en familia ajena mucho más que en la propia, porque en las primeras nos tratan con la cortesía y la amabilidad con las que se atiende a una invitada y, por más confianza que se tenga, las familias no desnudan sus mambos ni pelean delante de extraños. En síntesis: en todos lados se cuecen habas, pero con los invitados se disimula lo mejor posible. 
Magdalena, una señora mayor gallega, era el ama de llaves de dicha familia y tenía la función principal de chivatear todo lo que acontecía en esa casa en ausencia de los padres. Cómo éramos adolescentes y rebeldes, los chismes de la señora Magdalena eran, desde todo punto de vista, INAGOTABLES ya que material para andar chusmeando no le faltaba.
Y así era como se armaban los quilombos entre padres e hijos (y amigos de los hijos).
Mientras tanto, los jóvenes planeábamos largos y elaborados planes de venganza contra la pobre vieja bruja, aunque nunca la sangre llegó al río; pero es que no había río porque sangre sí que hubo. Entre los recuerdos más inocentes ha quedado éste que me recordó Stellita.
Magdalena ignoraba que había una comunicación secreta entre la cocina, abajo y la buhardilla, arriba, por un boquete hecho para la chimenea del calefón.
Aprovechando esa circunstancia la llamábamos por el agujero con voz de ultratumba, repitiendo al son de una campanilla: "¡Magdalenaaaaa, te habla la voz de tu concienciaaaaaaaa!"
Y ella contestaba, toda cagada: "¡Ay, ay, guapas, ¿dónde estáis?, por el amor de Dios bendito, ¿dónde estáis?"
Nuestro objetivo era asustarla lo suficiente como para que no siguiera chivateando, aunque jamás hubo resultados tangibles. Siguió bocinando. Botonear y soplar era lo suyo, lo llevaba en su esencia.
Flora, al revés que Magdalena, era una joven de edad parecida a la nuestra, pero con una diferencia sustancial: era sirvienta. Hoy en día se les dice "asistentas" o "empleadas del hogar" y el trato hacia ellas parece haber evolucionado para mejor.
La pobre Flora buscaba desesperadamente parecerse a Pily, la "niña rica", en cuya casa servía y vivía.
Nosotros, en esa época y a esa edad, carecíamos en absoluto de dulzura o comprensión hacia la gente desfavorecida.
Antes bien, la despreciábamos bastante porque para nosotros eran unos "negros de mierda", dejando meridianamente claro que un negro de mierda podía ser rubio y de ojos celestes, ya que era la condición y la educación lo que marcaba la diferencia y no el aspecto físico. Era nuestra verdad, injusta, xenófoba (palabra que creo que ni existía) y cruel. ¿A qué negarla, por qué maquillarla?
A lo sumo, dejar constancia de que con los años mejoramos y nos volvimos más piadosas y democráticas porque el mundo fue cambiando y nuestra consciencia también. 
Lo que quedó claro es que la concurrencia a una escuela católica no mejoró nuestro punto de vista, más bien todo lo contrario: éramos elitistas. Por suerte, el  tiempo y los cambios sociales se ocuparon de barrer con esos sentimientos propios de la época (junto con el machismo).
Pero a lo que iba: la pobre Flora, en su afán de parecerse a Pily, se compraba la misma ropa, lo cual a esta última, cómo es de imaginar, la hinchaba como una cobra de un encantador de serpientes saliendo de su cesta. ¿Cómo iba a vestirse igual la niña de la casa que la humilde cenicienta? ¿En qué mundo se ha visto esa paridad social?
Un funesto día apareció la rutilante Pily con un elegantísimo abrigo (tapado en Argentina) color turquesa, que se había comprado nada menos que en la galería Alvear, donde tenía una boutique María Rosa, la mujer de Nano, el socio de Manolo, el padre de Pily.
A la pobre Flora le faltó tiempo para ir y comprarse el mismo modelo con el mismo color. Las iras de nuestra querida compañera sólo eran comparables a una tormenta tropical.
Basados en ésta, en el fondo, inocente anécdota tomamos clara conciencia de los enormes prejuicios en los que estábamos inmersos en esa época y en Argentina.
Lo que más me llena de satisfacción es que estoy recontrasegura de que hoy, en ese aspecto, somos mejores personas. Cuando digo mejores personas, más comprensivas, más tolerantes y viendo el mundo desde otro lugar, me refiero estrictamente a nuestro pequeño grupo de egresadas (y no a todas porque a veces hay silencios elocuentes), ya que la sociedad en general, visto lo visto, parece contener más odio y estar más polarizado, tanto en Argentina como en el resto del mundo al que tengo acceso informativamente.  Hete aquí que hemos caído sin quererlo en el mundo de las ideas y, a propósito de ello, la filósofa española Adela Cortina acuñó la palabra APOROFOBIA, que, en breves palabras, significa odio a los pobres y que, según variados indicadores, va en aumento.
Según George Friedrich Hegel, filósofo alemán idealista, el deseo no está en el deseo en si, sino que el otro quiere una cosa, pero la quiere porque es el deseo, a su vez, de otra persona. ES EL DESEO DEL DESEO y quien logre en esa lucha, acceder a ese deseo, representado en una COSA (el tapado turquesa de Pily) y lo haga de su propiedad determinará quiénes mandan y quiénes obedecen. Hegel murió de una epidemia de cólera en 1831. Lo digo porque las epidemias están de moda.
A fin de cuentas, el deseo es el deseo de someter a otros, la esencia intrínseca del homo sapiens y su apego al poder. 
Me fui a la mierda, ¿no? Y bueno, un poco de despegue al etéreo mundo de las ideas no viene mal de vez en cuando y si pensamos que Hegel introdujo la dialéctica en la filosofía y cada movimiento surge como solución a las contradicciones del movimiento anterior, las Aleluyantes niñas del orto hemos resuelto nuestras diferencias de juventud fomentando una amistad que ha sido capaz de dejar atrás todo lo que ya no importa.

lunes, 20 de abril de 2020

TEOREMA DEL ORTO.

La insigne y benemérita escuela Nuestra Señora del Huerto de Témperley, Argentina, ha dejado en sus egresadas de la promoción 1965 una infinita variedad de sensaciones, recontorneadas y recoloreadas, sin duda, por el largo transcurrir de los milenios posteriores.
 Las ex-alumnas exhiben hoy en día, un amplio y, a veces, contradictorio, abanico de opiniones y recuerdos sobre las monjas, las profesoras y las compañeras de estudio y lo que más llama la atención es de qué manera tan diferente han quedado impresas esas vivencias; por no hablar de los agujeros negros en la memoria de unas,  o nítidos recuerdos en la memoria de otras, de hechos ocurridos en la misma época y con las mismas personas.
Yo me incluyo entre las amnésicas y no creo que sea por las drogas y el alcohol que pudieron haber hecho estragos en mis neuronas posteriormente, sino que desde pequeña he sido la antítesis de FUNES, EL MEMORIOSO.
Nuestra noble institución ha sido también rebautizada de su nombre original en latín ORTUS CONCLUSUS  a ORTO INCONCLUSO, sin querer por ello aludir, de ninguna manera, a la circunstancia, aleatoria y pasajera, de la cualidad de vírgenes de nuestras queridas monjas. Ateniéndonos estrictamente a ese origen semántico, en asamblea general constituyente, decidimos ser, de ahora en adelante, LAS CHICAS DEL ORTO.
En esas dilatadas y caóticas conversaciones de piantadas nos hallábamos, cuando una pandemia nos pilló desprevenidas. ¡Una pandemia! Suena a maldición bíblica (seguro que nos la mandaron las monjas del orto porque habíamos agotado las amonestaciones). A eso de la quinta semana de confinamiento por cuarentena por Covid-19, nuestras energías van destinadas principalmente a la cercana y diaria observación de la curva de nuevos contagiados, ya que, lógicamente, nuestra futura libertad depende de esos datos estadísticos.
Como somos personas resolutivas, hemos decidido rebautizar también esos datos que nos brinda la pequeña pantalla, en nuestro particular TEOREMA DEL ORTO. La artífice de este prodigio matemático  ha sido la marquesa de los pies a la cabeza, (Grace para los íntimos),
con la inestimable colaboración intelectual de la torda cardiologista (Elvirita para los íntimos).
A la marquesa le ha sido otorgado dicho título nobiliario por su natural elegancia y su boda ventajosa con un marqués al que sacó de la ruina económica.


Y la torda, por otra parte, ha obtenido el título en dudosas circunstancias, aunque en la práctica ha desarrollado una carrera meteórica con la tapadera de su marido, obviamente de la misma profesión.

Pero a lo que íbamos: el teorema del orto, representado gráficamente en un eje cartesiano ortogonal nos indica que cuánto más se achata la curva de marras, menos chota es la situación de la enfermedad. O sea, son inversamente proporcionales: más achatada menos achotada. La palabra "chota", aunque no figure en la Real Academia de la Lengua, se podría definir como "algo jodido, peligroso o tóxico" y no tiene nada que ver con sus homófonos "tacho" (recipiente) o "tocha" (grande).
Llegado el anhelado momento de una curva nada chota y sumamente achatada (signo inequívoco de finalización de la peor parte de la pandemia), no estaría de más homenajearnos con un dulcísimo horchata de chufa, típica bebida valenciana donde las haya, que ahuyenta la mufa y rima con chata.
Sabedoras de que carece de alcohol y, conociendo el paño y la tendencias etílicas de algunas niñas del orto, dejaremos al alcance de quien lo desee, algunas otras opciones espirituosas más apropiadas para inducir carcajadas (y a veces, vómitos).
Sin más nada que agregar, esperemos la chatura total para poder agarrarnos un buen pedal.
SALUDOS A TODAS.

miércoles, 1 de abril de 2020

FILÓSOFOS Y CORONAVIRUS

FILÓSOFOS/CORONAVIRUS

PLATON
Quédense en la caverna ¡Por Dios!

FRIEDRICH NIETZCHE
Quédese en casa, por más difícil que sea para usted soportar su propia presencia.

RENÉ DESCARTES
Habito, luego existo.

HEGEL
Tesis: Me quede en casa
Antítesis: Me quede en casa.
Sintesis: Me quede en casa (soy un filósofo, actuó de modo inteligente)

HERÁCLITO
No se coge dos veces el mismo virus, la segunda vez el virus y usted ya son otros.

JEAN JACQUES ROUSSEAU
El hombre es bueno por naturaleza, pero el virus lo corrompe.

ARISTÓTELES
El virus solo está cumpliendo su papel en el cosmos al infectar los cuerpos

SAN AGUSTÍN:
La medida de amar es amar desde lejos.

SAN FRANCISCO DE ASSIS
Que donde haya virus, yo lleve alcohol en gel.

PROTÁGORAS
El virus es la medida de todas las cosas.

HANNAH ARENDT
Para el virus, matar es una tarea banal y cotidiana.

EMMANUEL KANT
Dos cosas me llenan el alma de creciente admiración y respeto, cuanto más intensa y frecuentemente el pensamiento se ocupa de ellas: El cielo estrellado allá afuera y yo aquí adentro.

SIGMUND FREUD
El virus deja fluir sus pulsiones reproductivas porque no ha sido reprimido sexualmente en su infancia por la civilización.

LUDWIG WITTGENSTEIN
Aquello que no se puede contraer, no se puede transmitir.

JACQUES DERRIDA
El objetivo de todo virus debe ser la deconstrucción del cuerpo infectado.

ZYGMUNT BAUMAN
La mayor evidencia de la sociedad liquida es su dependencia del alcohol.

VILÉM FLUSSER
El ADN del virus no puede ser decodificado porque la escritura ¡Se acabó!

MICHEL FOUCAULT
Esos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, son lo que podemos llamar virus.

WALTER BENJAMIN
La reproducción excesiva y sin frenos del virus trae como consecuencia la pérdida de su aura de sacralidad.

SIMONE DE BEAUVOIR
No se nace infectado, se llega a serlo.

JEAN PAUL SARTRE
No corrijo nada, el infierno son los otros.

KARL MARX
Trabajadores del mundo separaos.
CRISTO
Amaos los unos a los otros, quedándoos lejos los unos de los otros.

OLAVO DE CARVALHO
El virus es un idiota, yo soy un idiota. La verdad no sé siquiera que estoy haciendo en esta lista, nunca fui un filósofo.

JUDITH BUTLER
El hecho de que esta lista este compuesta en un 95 % por hombres, revela como la historia de la humanidad es la historia de la dominación patriarcal, los hombres son el verdadero virus
                             ROBERTO VALERO.

MI QUERIDA PALANGANA.

Cuento corto de Mónica Bardi

Había una vez un ganso ampurdanés que, quién sabe por qué, aterrizó en nuestro jardín un día lluvioso de verano hace ya un par de años y, por lo visto, decidió establecerse aquí mismo. Ésta es la primera foto que saqué de él (o ella), cuando abrí el portón de mi casa y lo vi. Me atrajo de inmediato el hecho de que ese hermoso pato blanco apareciera de la nada y me llenó de curiosidad y deseos de que no se fuera.
De a poco, fuimos aprendiendo a alimentarlo con cereales variados aunque lo que le deliraba era la lechuga. Le fabricamos una lagunita monísima, rodeada de troncos y geranios y de ahí no se movió más en varios meses. Pero no nos acercábamos porque no le gustaba. 
Se convirtió en la atracción de todas las personas que venían a casa: el contraste entre su plumaje siempre impecable y el entorno verde con todas sus tonalidades era un placer estético renovado. 
Una vez se asustó con la maquinaria del jardinero y salió volando. "Bueno", pensé, "es su vida". El jardinero siempre demostró una gran falta de sensibilidad a este bello animal y por eso, entre otras cosas, se quedó sin trabajo en nuestra casa.
Pero hete aquí que nuestro ganso de marras al día siguiente apareció en la piscina del vecino, graznando, custodiado por la atenta mirada de un pastor alemán, cuyas intenciones parecían oscuras en ese mudo diálogo interespecies.
Lo acarreamos suavemente de vuelta a casa con una varita y, enseguida, se metió en su preciosa agua.

Nos alegró que volviera porque ya nos habíamos encariñado con él y abandonamos la idea de asarlo al horno.  Además, no había que llevarlo al veterinario, ni vacunarlo, ni identificarlo.
Era un bicho cómodo, lo cual no es un dato menor.  Sólo daba trabajo limpiarle seguido su lagunita porque parecía que a él le gustaba sucia, llena de hojas y comida rebujada. Pero también se limpiaba y se zambullía repetidas veces si estaba limpia. 
Seguíamos sin acercarnos mucho porque expresaba inequívocamente su malestar.
Pero hete aquí que unos meses más tarde, fue él quien se aproximó a nosotros. De a poco, fue tomando confianza y hasta llegó a dormir su siesta a los pies de quien estuviera leyendo en el porche.
El colmo de la confianza fue cuando entró al salón, metiéndose entre los flecos de la cortina antimosquitos. Confianzudo, diríamos en Argentina. 
Todo bien, salvo que cagaba por doquier y continuamente había que andar baldeando, pasando la fregona y, aunque protestábamos a veces, seguía siendo, para nosotros, un noble animal de compañía. Pensábamos que ya estaba domesticado.
Unos meses más tarde, su comportamiento fue cambiando y se tornó irritable, territorial y protestón. Cuando una persona pasaba, aunque no fuera cerca, arremetía con el cuello estirado, mostrando sus dientecitos a la vez que emitía un sonido sibilante y sacaba la lengua. Ya no se acercaba a la casa y vivía pendiente de una palangana de metal plateada de la que continuamente volcaba el agua y se paraba en el borde poniéndola en posición vertical, con la parte cóncava contra su pechuga. Le llenábamos la palangana para que no le faltara agua fresca para beber y, al instante, la volcaba. Otras veces se metía dentro de ella y se quedaba allí un rato. Ese recipiente era su obsesión. Tratándose de un animal salvaje, buscarle una explicación a ese comportamiento es una tarea ardua, inútil y seguramente alejada totalmente de su realidad gansística. Era un animal atribulado: pero, ¿cómo ponerse en el cerebro de un ganso?
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Estos animales altos con plumas de variados colores y que viven bajo techo no entienden nada.
Un tiempo largo intenté entablar relaciones de vecindad con ellos pero, por lo visto, manejamos diferentes códigos.
Mis obsequios intestinales parecían contrariarlos y eso que mis regalos eran frecuentes y abundantes. Sólidos y líquidos. Pero nada. No los valoraban. Son seres incomprensibles, como de otro planeta.
No me quejo. Después de todo me dan de comer y me limpian el estanque a cada momento. Son bastante maniáticos con eso.  Aunque yo pienso: ¿qué menos? Sin mi presencia este jardín carecería de encanto... sería uno más. 
Todo parecía haber llegado a un equilibrio, a una convivencia armónica pero de pronto algo cambió y ya no somos más amigos.
Los hechos ocurrieron hace corto tiempo cuando tuve una experiencia maravillosa: vi, en el fondo de una reluciente lagunita plateada, una hermosa criatura.
Blanquísima, más o menos de mi misma edad y estatura y al instante me enamoré. ¡Qué bella joven! Con ella sí me emparejaría yo. Decidido a conquistarla ensayé diversas estrategias de acercamiento hasta ahora sin éxito.
Lo que me parece es que es un poco voluble porque aparece y desaparece como por ensalmo. La veo nítidamente y apenas acerco una pata comienza a desdibujarse hasta que se me pierde en el fondo.
He intentado trasladarla para que no se asuste pero ella va y viene cuando le da la gana. Me pone muy nervioso no poder asirla, tenerla, poseerla y a veces hasta pierdo la serenidad con tanta incertidumbre. Intento abrazarla y la acerco a mi pechuga con deleite y ternura.
Pero justo allí la pierdo de vista de manera inexplicable.
Pasa el tiempo y mis infructuosos esfuerzos me van desanimando. Hasta me han cambiado el carácter. Por eso la cuido y la protejo y me llena de indignación cuando los animales altos de plumaje variado se acercan e intentan agarrar la lagunita plateada donde ella vive. ¿Por qué estos tipos me hacen eso? No entienden nada y no hacen más que echarle más y más agua a la palangana, cuando cualquiera comprendería que más agua no le hace falta, porque la desdibuja. Me ponen histérico. ¿Quién puede ponerse en el cerebro de estos seres tan extraños? Lo más seguro es que ella se aleja porque los ve venir con semejante manguera. Yo no cejaré en mi empeño, aunque a veces parezca que se derrama y se pierde en el verde rutilante del césped.
Diosa hermosa, áurea, blanca, alba y vaporosa, no eres un reflejo ni una alucinación y ya verás como al final serás mía...


AL ESPEJO. 
Jorge Luis Borges.

¿Por qué persistes, incesante espejo? 
¿Por qué duplicas, misterioso hermano,
el menor movimiento de mi mano?
¿Por qué en la sombra el súbito reflejo?
Eres el otro yo del que habla el griego 
y acechado desde siempre. En la tersura
del agua incierta o del cristal que dura
me buscas y es inútil estar ciego.
El hecho de no verte y de saberte
te agrega horror, cosa de magia que osas
multiplicar la cifra de las cosas
qué somos y que abarcan nuestra suerte.
Cuando esté muerto, copiarás a otro
y luego a otro, a otro, a otro...

lunes, 30 de marzo de 2020

CIENCIA O INCONSCIENCIA

LA PRESIÓN CIENTÍFICA FUNCIONA.
Javier Sampedro.
"Quienes acusan al gobierno español de haber reaccionado tarde van a tener que adoptar la dieta de Rajoy para políticos: tragarse sus palabras.
Hacer predicciones a toro pasado es una maquinación politiquera, oportunista e inútil para los ciudadanos. "¿Retrasados respecto a qué?" les espetó el presidente Pedro Sánchez el otro día, rompiendo ligeramente su compromiso de no enredarse en diatribas de bajo nivel. Tenía
razón. Los grandes países de nuestro entorno están reaccionando con semanas de retraso respecto a España. Boris Johnson, el primer ministro británico, se ha resistido como gato panza arriba a implementar las medidas de aislamiento que recomienda la ciencia, el estadounidense Donald Trump se ha empleado a fondo en su negacionismo de la pandemia, y el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, sigue jaleando a su población a que salga a cenar a las fondas. (...)
Hay un sentido en que esta travesía hacia la racionalidad que está experimentando el poder político mundial, por lenta y desesperante que sea, es una buena noticia, porque significa que la presión científica funciona. En el gobierno español ha funcionado mejor, y antes, que la media de nuestro entorno. El singular presidente de Vox, Santiago Abascal, ha aprovechado su tribuna parlamentaria para exigir la dimisión de no sé de cuántos ministros y vicepresidentes y, como guinda, la del jefe de emergencias sanitarias, Fernando Simón.
Esto es un dato interesante, porque señala con el dedo justo a algunos de los responsables políticos que más credibilidad están ganando en estas semanas. La idea está clara: en cuanto alguien destaque, córtale la cabeza. Politiquerío barato. Incluso Abascal tendrá que pasar por el aro de la razón, por mentira que parezca.
Resulta chocante que Donald Trump no haya echado a su asesor, Anthony Fauci, un excelente científico que ha estado décadas al frente de enfermedades infecciosas de los NIH (Institutos Nacionales de la Salud, la mayor maquinaria mundial de investigación biomédica). En una situación normal, o prepandémica, el presidente habría puesto a Fauci de patas en la calle, como ha hecho con todos los responsables científicos del país que se ponían a sus prejuicios iletrados. Fauci sigue en su puesto pese a que está empeñado, como buen científico, en irritar a su presidente con las herramientas de la razón.
Que yo sepa, ni el partido demócrata ni el republicano han pedido la dimisión de Fauci, y Trump se va a tener que tragar los sapos de la verdad a los que suele estar ciego.
Al pedir la dimisión de Simón, Abascal está haciendo un ridículo planetario que ni sus propios votantes deben entender. En fin, allá él y allá ellos. La presión científica funciona. Ánimo, muchachos".

viernes, 27 de marzo de 2020

QUERIDOS AMIGOS. Oscar Taffetani

El mundo entero sufrirá un daño económico y Argentina además del económico sufrira el cultural, porque el virus viene a atentar de manera directa contra la manera de vivir de los argentos.

Me refiero a la costumbre de la reunión (y de la solidaridad consecuente), a la del bar, a las previas como llaman los jóvenes, a la "juntada" en casa, los asados multitudinarios, tomar agua del pico de la botella en un picadito y pasarla entre los once jugadores, a la "picada" anterior al asadito (bueno, ya volverá), el after hour (tilingada pero criolla), al "nosotros qué llevamos", el abrazo estrecho y besuquero de incluso mí género masculino.

Me refiero al día 1 después de la cuarentena.
(Alguna vez una nieta de dos o tres años, alojada por razones laborales de su madre en una casa alemana o sueca, alteraba el momento de acostarse, tras la cena, porque exigía a gritos y a todos los presente el beso de las buenas noches, una costumbre ajena a los anfitriones). En Europa y América del Norte es muy difícil que la gente te invite a su casa, son de reuniones afuera.

Me refiero, sobre todo, al mate compartido, eso que nos iguala y que nos dice que o estamos todos a salvo o estamos todos al horno, y a otra fatalidad, la del tango, porque el que alguna vez bailó abrazado a otro/a y se olvidó de si mismo/a y se enamoró en esos tres minutos.
Es lo que les pasa a los extranjeros que han bailado un tango en Buenos Aires, a los que han abrazado en Buenos Aires, se enamoran del acercamiento y no se pueden ir aunque se vayan, se acuerdan de nuestro afectuoso contacto.

Ya volverá...

Taffetani Oscar

jueves, 26 de marzo de 2020

Impotencia de las potencias. JULIO ZOPPI

IMPOTENCIA DE LAS POTENCIAS

Antes los estragos del virus, en especial ante la situación de Italia y España donde el sistema de salud está colapsado, pensaba que si se tratara de matar, Estados Unidos, por ejemplo, estaría en condiciones de ayudarlos o ayudarse a sí misma y en menos de una semana podría mandar miles de aviones de combate, una decena de buques de guerra, miles de marines, y toneladas de armas, drones, misiles, bombas y municiones, asesores militares y técnicos en operaciones.

Pero esta vez no se trata de matar, se trata de mantener las vidas, entonces ni la primera ni la segunda ni ninguna potencia tienen potencia valga la redundancia, a todas se les ha mojado la pólvora de la vida.

Todos sabemos que lo invertido por las grandes potencias en preservar la vida es infinitamente menor a lo invertido para destruirla, "matar para atacar o defenderse", con lo que cuesta el material nuclear y todos los instrumentos modernos de guerra, se podrían haber hecho miles de hospitales, adquirido respiradores, tomógrafos, otras aparatologías y equipos médicos de protección.
Pareciera que se investiga más veces en nuevas armas que en nuevas vacunas o terapias para las enfermedades, solo que esta vez esa diferencia brilla en toda su miserabilidad, y sobre todo en las potencias, ahora impotentes.
Julio Zoppi.

miércoles, 18 de marzo de 2020

HABLANDO DE PESTES.


 En el siglo XIV, en Europa hubo una epidemia de peste negra o bubónica, llamada así por los bubones o tumores negros que se desarrollaban en los cuerpos de los afectados. Naturalmente, se creía que era un castigo de Dios y los flagelantes salían con sus silicios a atormentarse las
espaldas sangrantes recorriendo pueblos y ciudades en medio de palabras admonitorias y culpabilizantes, aterrorizando a quien se cruzara con él.
Pero no era Dios, siempre tan ocupado en otros menesteres, sino las ratas llenas de pulgas que, a su vez estaban llenas de la bacterias específicas (Yersenia pestis),  responsables de infectar la sangre de sus víctimas.
Y como había tanta sangre disponible por los flagelantes, le enfermedad se iba extendiendo a gusto y piacere.
Se calcula que si no hubieran existido esos fundamentalistas religiosos, la peste se hubiera cobrado medio millón de víctimas pero al haberlos, la mortandad fue de cuarenta millones.
Desventajas de la ignorancia.

sábado, 14 de marzo de 2020

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, relato breve.

"Imagínese usted un pueblo pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
—No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.
Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:
—Te apuesto un peso a que no la haces.
Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:
—Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.
Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:
—Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.
—¿Y por qué es un tonto?
—Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.
Entonces le dice su madre:
—No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:
—Véndame un kilo de carne —y en el momento que se la están cortando, agrega—: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.
El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice:
—Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.
Entonces la vieja responde:
—Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro kilos.
Se lleva los cuatro kilos; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:
—¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?
—¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!
(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)
—Sin embargo —dice uno—, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.
—Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.
—Sí, pero no tanto calor como ahora.
Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:
—Hay un pajarito en la plaza.
Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.
—Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.
—Sí, pero nunca a esta hora.
Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.
—Yo sí soy muy macho —grita uno—. Yo me voy.
Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:
—Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.
Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.
Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:
—Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa
—y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.
Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:
—Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca".

Gabriel García Márquez.

domingo, 8 de marzo de 2020

MACHISMO EN LA CONSULTA.

Por Mónica Bardi. 
Hoy, 8 de marzo, día de la mujer, recordé un hecho que viene a cuento de esta fecha cargado de feminismo y manifestaciones.
Hace muchos años yo estaba tratando a una jovencita, en mi consulta de ortodoncia, que siempre venía acompañada de sus padres y un hermanito.
Tardé muy poco en darme cuenta que tanto marido como mujer eran visceralmente desconfiados y miraban con suspicacia todo lo que yo hacía y decía. Nada los conformaba. El único que parecía entender mis empeñosas explicaciones era el pequeño pero ése no contaba.
El tratamiento iba bien, aunque la paciente tenía cierto retraso intelectual pero eso no afectaba su dócil comportamiento.
Los padres, por el contrario, erre que erre, siempre protestando, siempre sembrando dudas y exteriorizando desconfianza. Más dura me ponía, mal. Más dulce explicaba por milésima vez lo mismo, peor. No encontraba la manera de revertir esa situación por el bien de todos.
No sé en qué momento me cayó la ficha y lo vi claro: no confiaban en mí porque era mujer. Era una familia machista y de a poco lo fui corroborando por sus actitudes y algunas preguntas que yo lanzaba distraídamente, como al pasar. Cumplían todos los requisitos de la mentalidad machista más casposa, retrógrada y básica. Espantosos.
Entonces, hablé con un colega muy especial.  Era un tenaz torturador de subalternas, recepcionistas, pacientes y todo lo que se pusiera a tiro, si se había levantado con el pie izquierdo y aunque se levantara con el derecho, no variaba mucho la cosa.  Eso necesitaba yo: un maltratador, pero de los auténticos. A ver quién era más macho.  Le expliqué la situación y me dijo muy seguro: "déjamelos a mí", mientras le goteaba el canino izquierdo. Me pidió un par de precisiones clínicas y, muy sonriente, me preguntó: "¿Qué quieres que les diga?". Se lo expliqué con las radiografías y los modelos de yeso y le especifiqué que eran personas muy problemáticas y con mucha mala leche.
"Perfecto", remató, mientras le goteaba el canino derecho.
Citamos a los pacientes, los recibí con mi mejor sonrisa, mientras pensaba: "no saben la que les va a caer, jeje".
Entró el doctor, majestuoso como un pavo real y se largó a dar una larga explicación con tono de voz creciente... creciente...creciente. Los padres de la paciente  iban decreciendo...decreciendo...decreciendo, mudos, sin valor ni siquiera para mirarse entre sí. El doctor, llegando al clímax de su actuación, dió un puñetazo en la platina, mientras casi aullaba: "¿Ha quedado todo claro?"
Los pacientes habían encogido hasta quedar reducidos a su mínima expresión.
"¿Alguna pregunta?" gritó el monstruo con guardapolvo.
Respondió el padre sólo con un gesto de negación, ya que las palabras no le salían del terror que lo atenazaba.
A partir de allí, no tuve más inconvenientes con ellos; por el contrario, la relación paciente-profesional terminó casi amablemente.
Al macho lo respetaban, aunque no sabía nada de ortodoncia (porque era cirujano), pero era HOMBRE.
Hete aquí como un prejuicio, si se sabe detectar, puede jugar a nuestro favor y aunque suene horrible, ésa es la realidad con la que muchas veces tenemos que trabajar en esta sociedad variopinta.
                       MÓNICA BARDI.

LA REVOLUCIÓN DE LOS RICOS (fragmento)


FRAGMENTO DEL ARTÍCULO DE EL PAÍS SEMANAL. JAVIER CERCAS. 8/3/2020.
(...) "De entrada, recordemos lo obvio: desde que el mundo es mundo son los ricos los que quieren separarse de los pobres, no los pobres de los ricos; ahora ocurre otro tanto: son los europeos del norte los que quieren separarse de los del sur, los italianos del norte de los italianos del sur, los alemanes del sur (los muniqués, los ricos)de los del norte (los berlineses, los pobres).
La brillante propaganda secesionista apacigua la mala conciencia de sus encantadas víctimas asegurando que los ricos catalanes somos, cómo no, una excepción a esa regla, y que no queremos separarnos de los pobres extremeños y andaluces, sino sólo del rico Madrid franquista; pero la verdad es que ni Madrid es franquista ni el secesionista más alienado por la propaganda cree en su fuero interno que Cataluña querría separarse ahora mismo de Extremadura si Extremadura fuera más rica que Cataluña".
(...) "Pero no hace falta molestarse en consultar ningún estudio para constatar lo evidente; basta con darse una vuelta por cualquier ciudad catalana. Tomemos por ejemplo la mía, la maravillosa y secesionista Girona: den un paseo por los opulentos barrios del centro y verán sus balcones engalanados de lazos amarillos y banderas secesionistas; hagan lo mismo por los humildes barrios de las afueras-Vila-roja, Germans Sàbat, no digamos Font de la Pólvora-, y no verán un solo lazo amarillo, ni una sola bandera sececionista (banderas españolas sí, y hasta banderazos).
El fenómeno, claro, tiene otra explicación, y es la primera divisoria que parte la Cataluña actual, la llamada adscripción identitaria: la mayoría de los habitantes del extrarradio procede de la emigración del resto de España. No todo lo explica la economía; pero nada se explica sin ella: en Cataluña los más desfavorecidos no son secesionistas. Ésta es la realidad, la desagradable realidad que odian los secesionistas y tratan a toda costa de ignorar; ésta es la realidad que la izquierda, gran parte de la izquierda catalana- empezando por Ada Colau- y buena parte de la española-empezando por Pablo Iglesias-, se niega a ver: que, además de profundamente antidemocrático (como demostró en otoño de 2017), el secesionismo es un movimiento esencialmente reaccionario.
¿Cómo es posible que un sector relevante de la izquierda sea su compañero de viaje, cuando no se sume a él? ¿Cómo es posible que esa izquierda se oponga con razón a los recortes de derechos, pero no se inmute cuando los secesionistas quieren arrebatar a millones de catalanes el derecho de ciudadanía, del que penden todos los demás derechos? ¿Qué sentido tiene la izquierda si, en vez de estar con los pobres, está con los ricos?
Ada, Pablo,.os lo pido de rodillas y sollozando: ¿podríais hacerme el favor de contestar a estas preguntas? ¿Podríais contestárselas a nuestros votantes?¿Podríais leer a Piketty? O,simplemente, ¿podríais abrir los ojos?
Una cosa es segura: para un votante de izquierda es mucho más duro tener que aguantar la ceguera de la izquierda que la de la derecha. Y en ésas estamos."
                            JAVIER CERCAS

lunes, 2 de marzo de 2020

MORIR A LOS 15 AÑOS.

CARTAS A LA DIRECTORA DEL DIARIO "EL PAÍS".
Crímenes transfronterizos.
LUIS PERAZA PARGA. Texas. EEUU.

"Imagina que eres un niño de frontera entre dos países desiguales. Tu campo de juegos, el río que los separa, que en algunos tramos está seco, moviéndote entre sus rampas. Imagina que uno de los retos con tus amigos es tocar la alambrada fronteriza del otro y regresar a tu país después de correr por la tierra de nadie.
Imagina que tienes 15 años y toda la vida por delante. Mientras ríes dichoso con la espalda hacia la riqueza y la mirada hacia tu origen humilde cuyo terreno ya pisas, te percatas de un ruido inesperado y todo se apaga y se acaba. Un agente fronterizo, harto de tus juegos, decide disparate desde lejos, desde el otro lado.
El más alto tribunal del agente decide que los padres no pueden iniciar una acción judicial sin autorización del Congreso.
Los padres no pueden pedir responsabilidades ni compensación.
Indefensión total. El gobierno de la víctima se pregunta retóricamente cuál sería la reacción del país poderoso si los papeles se cambiaran.
Ya no imaginen. Es una realidad. Los países son México y Estados Unidos".

                Luis Peraza Parga. Texas. (EEUU)
Imagen: escultura conmemorativa de niños asesinados en el Holocausto.

SOMOS ALGO MÁS QUE CIFRAS. Máriam Bascuñán.

"Llegó la pandemia y nuestros organismos de bienestar de afanan en coordinar los servicios sociales para atender a la ciudadanía". (...)
"El Estado parece operar así sobre el cuerpo social como si fuera un objeto, como si no estuviera integrado por personas. Por eso tal vez sería interesante pensar en el coronavirus no ya tanto como riesgo o enfermedad, sino como una representación de la sociedad que somos, de nuestras aprensiones". (...) "Como ocurre con la religión, son nuestros miedos y fantasías los que ofrecen en bandeja a los poderes públicos la tentación de imaginar a la población como una biomasa regulable mediante disposiciones sobre higiene, educación, demografía y cuidados del cuerpo, ese objeto diluido y alienado por la burocracia. Foucault lo llamó "el poder pastoral del Estado", (...) los pastores cuidando de sus ovejas. En el fondo, el mito de la eficacia del Estado funciona también dentro de los parámetros de la creencia. Debemos tener fe laica en que sabrán resolver las crisis, una fe inevitable ante esa ausencia posible de alternativa que explícita nuestra carencia de poder, nuestra íntima naturaleza vulnerable". (...)
"Porque lo que rige en abstracto, ese supuesto mecanismo racional que nos protege, tiene también otra cara que, sin esa ética del cuidado, menoscaba nuestra autoestima al recibir un trato paternalista, degradante o punitivo, cuando se culpabiliza o estigmatiza a quien, por su situación, no puede sino sentirse vulnerable. Si, en palabras de Butler, "nuestra vida está siempre en manos de otro", esforcémonos al menos por no hablar solo de metas y frías cifras estadísticas".

domingo, 1 de marzo de 2020

SIN LLAVES Y A OSCURAS.

           FABIÁN CASAS


Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo
para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro, una puerta cerrada
con la llave adentro,
la basura en la mano.
                Fabián Casas.

Nota aclaratoria: en el dibujo, la ilustradora (yo), no pudo soportar la angustia de tal situación e, involuntariamente, le pintó las llaves en la mano derecha.