jueves, 28 de septiembre de 2023

SEPTIEMBRE

 

Hoy 26 de septiembre de 2023 cumplo 76. Y, salvo el breve período de un par de enfermedades hace años, puedo decir que gozo del mayor de los privilegios: una buena salud. Casi una obscenidad poder decir esto, pero es lo que me tocó. 

Estoy de vacaciones en mi querida Argentina. Uno de esos amores atípicos, con los cuales hay momentos de acercamiento y otros de alejamiento. Pensándolo mejor, es un amor típico porque con todos los amores pasa precisamente esto. Son etapas. 

Emigré de este amor hace muchísimos años porque me hacía daño. No podía soportar tanta inestabilidad económica y política. Yo seguía especializándome, estudiando y trabajando. Pero por poco no podía pagar el teléfono y ya tenía 3 hijos con padre ausente. Había hecho la experiencia  del interior (Neuquén, 8 años) donde me fue bien pero me agarró el "rodrigazo" (fuerte devaluación de la moneda). Decidí volver a Buenos Aires a especializarme en ortodoncia. (Fracasó el plan Austral de Alfonsín) y solo me faltaba la última: EZEIZA.

Sorprendentemente, apareció una oportunidad única. Y, sin pensarlo demasiado, me fui a un país hermano: España, en el año 1988. (Dos meses después fue la hiperinflación). Algunas decisiones solo se pueden tomar así, sin tanta reflexión y un poco a lo loco, porque si no, uno no hace nada. Todo implica riesgos. 

Después de una vida entera trabajando muchísimo y viviendo resolutivamente  puedo mirar hacia atrás y, perdonen la vulgaridad, hacer balance. 

Soy afortunadísima de haber tenido como cuna a Argentina, enorme estimulante intelectual, con su enseñanza primaria, secundaria y universitaria gratuitas. Mis 3 hijos nacieron en hospitales públicos. Mi preciosa familia jamás me cortó las alas. Tiene que pasar mucho tiempo para que se valore la enorme influencia que tuvieron un padre y una madre presentes, con sus más y sus menos, en la vida futura de una persona. 

Y sigo siendo afortunadísima que mi profesión fuera justo en ese momento lo que necesitaba España. Ese maravilloso país me brindó su estabilidad política y económica para poder desarrollarme como persona y como profesional. ¿Se puede tener 2 amores sin comparaciones antipáticas y siempre parciales? Si, se puede. Porque por encima de los países y sus siempre azarosas e imprevisibles circunstancias están las personas. A éstas las elegimos y mantenemos su continuidad amistosa de la misma manera que se cuida un jardín. 

Cuando se tiene un jardín hay que fomentar las plantas y árboles autóctonos o especies exóticas que se adapten al entorno. Saber sus diferentes necesidades lumínicas, fijarse si una plaga las amenaza, podarlas en las estaciones del año en que están en reposo, pero sobretodo, regarlas. 

Saber extirpar las especies invasoras a tiempo es muy importante. Interpretar su lenguaje es lo más difícil y la observación atenta de sus síntomas es primordial. Y como dice mi amiga Magnolia: "a un jardín hay que darle tiempo". Agrego yo: "A la gente también".  Trato de ignorar las sabias palabras de un colega de profesión, que me miraba con ironía y afirmaba sin cortapisas: "a la gente hay que darle tiempo para ser hdp", lo cual me provocaba estallidos de risa, pero no le faltaba razón. 

A poco que pensemos veremos las similitudes entre un jardín y las personas. 

Bueno, el balance de lo que viví en estos 76 años está hecho. Afortunadamente el platillo de lo positivo pesa más pero tampoco está para tirar manteca al techo, como decían mis padres. Todo desarraigo implica un duelo, aunque el siguiente arraigo suma descubrimientos y enriquecimiento. En este viaje tormentoso hubo de todo y cicatrices quedan, aunque prevalece la mirada cariñosa y la satisfacción de ver crecer el césped y florecer las buganvillas. Ahora tengo dos mundos, dos vidas y creo sinceramente que valió la pena, aunque todavía no sé con certeza dónde preferiría pasar mis últimos días: si en la seguridad y estabilidad de la querida Andalucía o en la entrañable cercanía de mis verdaderos amigos de la inestable Argentina. Otra vez los caminos que se bifurcan. 



domingo, 17 de septiembre de 2023

EL JARDINERO

 

“Cuando muere, todo el mundo debe dejar algo detrás, decía mi abuelo. Un hijo, un libro, un cuadro, una casa, una pared levantada o un par de zapatos. O un jardín plantado. Algo que tu mano tocará de un modo especial, de modo que tu alma tenga algún sitio adonde ir Cuando tú mueras, y cuando la gente mire ese árbol, o esa flor, que tú plantaste, tú estarás allí. No importa lo que hagas – decía – en tanto que cambies algo respecto a como era antes de tocarlo, convirtiéndolo en algo que sea como tú después de que separes de ello tus manos. La diferencia entre el hombre que se limita a cortar el césped y un auténtico jardinero está en el tacto. El cortador de césped igual podría no haber estado allí. El jardinero estará allí para siempre”.

—Farenheit 451, Ray Bradbury
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PUNTA RASA

 


Punta Rasa. MARGARITA GRIGERA

Cuando les entregaron las cenizas él le dijo: - Mamá era una persona adaptada a los cambios. La podemos llevar a Punta Rasa. Ahí donde el agua del río se mezcla con el agua del mar.

Y… total, mamá ya no la llamaría para que cuando fuera a Lomas le trajera algo de La Lanera. Tampoco iría a ocuparse de pagar en el Centro Comercial, ni las cuentas de la carnicería, verdulería o pagarle a las chicas. Ni la escucharía decirle -¿qué te hiciste en el pelo?  O, -qué gorda estás. Ni pedirían pizza y cerveza para estar y reírse un rato.  Ni el día en que de forma imprevista le dijo: - Yo espero que lo que te di en la vida te haya servido para algo.  Se lo dijo así, como si le dijera: - alcanzame la sal. O como cuando le dijo: -´Sos un amor´ y  ella le pidió a Beti una silla para no caerse de la emoción. -¿Quién soy, mami? Preguntó casi riendo o llorando. -¡Margarita! Le respondió como ofendida, sintiendo que dudaba de su cordura.

Ya. 

Esa noche, desde el colchón improvisado en el piso junto a la cama,  mientras oía atenta su respiración, en un momento escuchó como una breviiiiiísima tos, como cuando nos aclaramos la garganta para decir algo y no se oyó nada más y supo que algo cósmico había ocurrido.  Ni se animaba a acercarse. Y así fue. Así se fue la vida. No más. Nada de nada. Y llamar a su hermana y mirar juntas, la muerte. Es algo tan privado y personal el morir. Tan digno y tan abismal. Las lágrimas son un ingrediente apenas. La cosa es la eterna presencia a partir de la ausencia definitiva.

Y después, esperar a estar los que estuvieron. Y en ese instante en que sin pensar siquiera decís: a mamá  le gustaba… mamá siempre decía…y hablás en un pretérito instantáneo que marca el antes y el después. 

Después de los abrazos y los pésames  y los papeles: una caja contenedora de sus cenizas. 

Entonces fue cuando él dijo: - Mamá era una persona adaptada a los cambios. La podemos llevar a Punta Rasa. Tan vaga idea de qué era eso. 

Y ella dijo: -Vamos.  

Total... ¿qué?

Y lo demás es una simple crónica de ir en micro. Caminar esos diez kilómetros de playa entre San Clemente y Punta Rasa. Había llovido tanto, el cielo era tan espectacularmente gris-azul como esos cielos que pintaron tanto tanto en el taller. Ese Gris de Payne en el cielo, en esos nubarrones, con esas gaviotas y otros pájaros que atravesaban esa soledad de ser huérfanos definitivamente, siendo tan grandes y tan ínfimos.

Y debutaron en eso de tirar cenizas al mar. Al río mar. Al viento que llevaba como quería tantos años de vida hechos polvo sagrado. Y rieron ahí, tristemente solos. Todo ese vacío repleto de vida estrenando un pasado.

En Punta Rasa hay algotodo.

De mi mamá.

viernes, 1 de septiembre de 2023

AIRES BUENOS

 


Hace pocos días nos ha dejado el querido cantautor Chico Novarro y lo despedimos recordando su "Cantata a Buenos Aires"

Cómo no hablar de Buenos Aires

Si es una forma de saber quién soy

Si es la única ciudad donde se puede

Estacionar el corazón a toda hora

Cruzar el sol de contramano y en un baldío

Ver un show de grúa y topadora

Una ciudad donde siempre hay un lugar abierto

Y en cada bar, una mesa donde arreglan el mundo

Los que quedaron despiertos

Una ciudad donde todos opinan

Si hasta se forma una selección en cada esquina

Cómo no hablar de Buenos Aires

Si es una forma de saber quién soy

Buenos Aires

Donde quiera que te nombre una canción

Nace un bache

Y en el medio del asfalto hay una flor

Yo te encuentro apretando en un zaguán el metejón

A la vuelta de un nostálgico salón

Tras un baile de disfraz

Típica y jazz, pálido adiós

Y una luna que se pinta para entrar por el balcón

Una ciudad que se cuelga

En los ojos de los que van llegando

Y se hace nudo en el alma de los que la van dejando

Que tiene tanto como tanto le pidan

Angustia, soledad, piedad y cuento

Un carnet de coqueta y los mil y un inventos

Una farmacia de turno el 24 a la noche

Una pareja en coche

Un domingo flaco y porteño

Dos plateas para el cielo atendido por su dueño

Un buzón, un balcón

Y una escalera para subirse a un sueño

Cómo no hablar de Buenos Aires

Si es una forma de saber quién soy

Buenos Aires

Una estrella va subiendo al tobogán

Piedra libre para un tango de Cadícamo y Cobián

Yo te encuentro en el tránsito infernal de una estación

En la breve intimidad de un ascensor

Compartiendo la emoción

Por la final de un nacional

Muzzarella de cemento y bodegón

Tu corazón, tu corazón, tu corazón