jueves, 13 de marzo de 2025

DÉJÀ VU

 Déjà vu por CARLES TÀVEC

Es de pizarrón:

1) Un día antes el gobierno pretende invalidar la adhesión a la marcha de los jubilados: «van a ir barrabravas ligados al narcotráfico y gente de izquierda» —para el gobierno no son ciudadanos con derechos sino marginales—;

2) Después de los disturbios, la prensa con más tiraje de la Argentina titula de la misma manera las notas: «Destrozos, heridos y 124 detenidos en una batalla de barrabravas y militantes contra policías frente al Congreso». Es llamativa la coincidencia;

3) Utilizan una vez más un recurso más antiguo que Aristóteles: introducen en la marcha a miembros de las fuerzas de inseguridad disfrazados de manifestantes con el solo propósito de crear caos y justificar la represión.

En la Plaza Congreso, en Sáenz Peña y Rivadavia, los asistentes estaban armados solamente con celulares o pancartas. Doy fe porque estuve ahí. Ninguna piedra me rozó la cabeza y nadie me empujó ni me agredió. Había personas de muy diferentes edades y ocupaciones que cantaban sus consignas y se manifestaban de manera pacífica, nada más que eso.

El fotoperiodista Pablo Grillo no fue golpeado en la cabeza por una piedra sino por una cápsula de gas lacrimógeno disparada por la policía. La jubilada de 87 años no terminó en el piso inconsciente por un golpe de un barrabrava sino por el empujón de un miembro de las fuerzas de inseguridad.

A mí no me la van a contar.         

La imagen es de propia cosecha.

                    Carles Tàvec

miércoles, 12 de marzo de 2025

LIZ Y RICHARD

 

Esta carta fue escrita y enviada por Richard Burton a Liz Taylor a los ocho meses de haberse casado con su última mujer, y una semana antes de morir a los 59 años. En ese último año no volvieron a verse. La carta la encontró Liz Taylor en su casa de California al regresar del entierro de Richard Burton en Suiza.

"Quiero saber cómo estás, odio mío, mi cara y mi cruz, sombra y luz, mi paloma y mi cuervo. Por aquí nada nuevo: el lago opaco, la tapia de lluvia, la ventana ciega por la que brilla el ágata del recuerdo de tus ojos violeta. Repta el domingo por la tarde, bebo... Déjame decirte que estoy triste como un perro viejo y que mi soledad es una casa enorme, vacía e inútil, como ésta. Mi gata amarilla maúlla... ojalá fuera a tu sombra, a tu silueta de diosa antigua... también la gata te añora y araña el molde de tu ausencia.Parece que le has dejado tus ojos puestos para que no pueda olvidarte. Si pudieras contestarme que aún no es demasiado tarde para el marinero borracho que desea volver a su muelle... aprieto el corazón contra la ventana y mi pulso y el reloj de la lluvia repiten tu nombre y el mío. Eres como la lluvia y la memoria, clara y oscura, el arma y la herida, falsa y hermosa, ardiente y fría...

Me da por pensar que te has quedado , que el tiempo no ha pasado y que esta no es la carta de un borracho, sino un poema desbaratado... siempre vuelve a mí ese tiempo que habitamos como huéspedes del éxito, con nuestra cama a la deriva por los remolinos del Tíber, con las caricias de los celos y los mordiscos del deseo, las seducciones del engaño y el beso de la culpa... no hay vida sin ti, eres el hueso y la vena, turbia y clara, el muro y la hiedra, la hierba que besará mi lápida: la vida y la nada. Ya no volverá el instante de tiniebla donde galopabas sobre la ola de mi orgasmo. Conmigo en ti te sueño. Ya termino como te digo, por aquí no hay nada nuevo, el lago opaco, los ladridos del viento, es domingo por la tarde... no, ya es de noche, y bebo...sigue lloviendo sobre esta casa nueva, ruinosa,que parece que no tiene techo, solo el suelo de tu ausencia. Llueve sobre mí, y sobre estas palabras borrosas, que te nombran mil veces. En el fondo nunca nos hemos separado. Y supongo que nunca lo haremos...”

( de la web)