jueves, 15 de enero de 2026

TRES SIGLOS, TRES HOMBRES.

 Cuando cayó el imperio romano, el latín se fragmentó y dió origen a diferentes lenguas: el español, el rumano, el francés, etc. ¡Qué lástima! Que cómodo sería viajar por todos esos países y hablar el mismo idioma. Cabe preguntarse, entonces, por qué no ocurrió lo mismo con el imperio español en América. 500 millones de personas entendiéndose perfectamente a pesar de los modismos y entonaciones locales. ¿Por qué América no se babelizó (por la torre de Babel) aunque sí se balcanizó (se fragmentó)?

Tres personas muy eruditas tuvieron en sus manos la materialización de ese milagro en tres lugares distantes y en tres siglos diferentes. Siglos XIII (trece), XV (quince) y XVIII (dieciocho).

1) Alfonso X el sabio (1221, Toledo-1284, Sevilla) fundó la escuela de traductores de Toledo, que volcó al castellano obras en hebreo, griego y latín: los talleres alfonsíes. Este rey patrocinó la creación de obras que no tienen parangón en ninguna otra lengua romance, vulgar. Fundó una inmensa biblioteca y él personalmente creó una ortografía e intervino estilísticamente. Una lengua franca en la península ibérica a la cual cualquiera podía recurrir para consultar lo que fuera sobre todo el conocimiento de la época. Esto ocurrió en el siglo XIII. 


2) Antonio de Nebrija (1444, Lebrija, España-1522 Alcalá de Henares). Chico listo que va a la escuela de Bolonia, que todavía hoy en día, existe. Ya adulto inventa un método infalible para aprender latín. Junto con sus hijos fabrica una imprenta y otras genialidades. Se va a Salamaca a ofrecer a la reina Isabel la Católica la creación de una gramática castellana pero la reina no entiende la necesidad. Sólo las lenguas bíblicas tenían gramática. ¿Para qué, si el castellano lo aprendían los niños en su casa con su familia? Pero Nebrija insiste argumentando que la gramática escrita fijaría las reglas ortográficas. El se ofrece a escribir una gramática de una lengua vulgar, lo que no se había hecho nunca. La reina acepta patrocinarlo aunque sigue sin entender muy bien para qué. Confía en el instinto de ese gran erudito.  Mientras Nebrija espera ser atendido otro hombre va con otra propuesta descabellada: Cristóbal Colón, quien también es patrocinado, aunque ese día la reina debe haber terminado con un sentimiento de perplejidad y un dolor de cabeza. ¿Para qué intentar llegar a China por el oeste si lo lógico es por el este? Pero claro, estaban los portugueses como gran obstáculo, así que la reina confía en ese gran navegante. 

Finalmente, en 1492 se publica la gramática de Nebrija, 3 meses antes del descubrimiento de América. Basándose en ese monumental trabajo años más tarde los jesuitas españoles harán una gramática para el quechua, el azteca, el guaraní, etc. Porque las lenguas que no se escriben están en estado de fragilidad, no se puede garantizar su conservación. (De hecho, el azteca tuvo una gramática antes que el inglés). Siglos XV y XVI.  


3) Andrés Bello (1781, Caracas, Venezuela-1865, Santiago de Chile).  Vivió los tiempos de Fernando VII, de Napoleón. Época de gran inestabilidad por la fragmentación política de los virreinatos. Y el se da cuenta que el idioma también se va a fragmentar. Pero justo Simón Bolívar se lo llevó a Londres como secretario para luego dejarlo allí abandonado a su suerte, cuando se volvió a América. Pasó Bello mil penalidades en Londres  pero pronto aprendió el inglés, fue profesor de niños de familias adineradas y para escapar del frío estaba muchísimas horas en la biblioteca del Museo Británico porque tenía estufas. Y leía y leía. Tradujo a Virgilio, a Voltaire, etc. Unos 10 años después llegan a Londres unos diplomáticos chilenos y allí es donde Bello ve la gran oportunidad de volver a su amada América y logra embarcarse cuando los diplomáticos vuelven. Ya en Santiago de Chile despliega las alas: tiene casi 50 años y viendo a un gaucho (hablando como Martin Fierro), a un criollo americano y a un negro americano intentando entenderse sin lograrlo, emprende la tarea de salvar la lengua española. Escribe la gramática castellana en 1847 pero destinada a los americanos y siembra el continente de discípulos. Sus palabras resuenan todavía: "Mis lecciones van dirigidas a mis hispanohablantes americanos". En 1967 México editó el Manual de Gramática Castellana de Andrés Bello. Murió en Chile sin haber podido volver a su amada Venezuela, pero gracias a él uno puede ir desde Tierra del Fuego hasta el río Grande y más allá, entendiéndose con la gente. Siglos XVIII y XIX. Toda esta información que he sintetizado la obtuve de un podcast de YouTube que impartió la extraordinaria profesora de historia y récord de ventas de sus libros María Elvira Roca Barea en Coín, pequeña ciudad mediterránea en la provincia de Málaga, España. Fin del cuento.