De la página de Facebook de María Claudia Orueta
Que tristeza todo. Un presidente impresentable al lado de un corrupto descarado y una turba de desclasados gritando "Presidente presidente" como si estuvieran ante un gran estadista. Todo mi mundo está muriendo. Me siento (e intuyo que como yo se sentirán millones) como el Quijote, añorando un tiempo que ya estaba muerto. Pero sin Sancho Panza para hacerme creer el delirio. Estamos solos. Sin escudero ni piedad. Allí donde nosotros vemos molinos de viento ellos ven cirptomonedas. Allí donde nosotros vemos dignidad ellos ven coimas. Alli donde nosotros vemos lucha ellos ven narcos.
El mundo se ha vuelto opaco. Lo veo cada día en mis escuelas. Los pibes ya no creen en nada. Nacen vacíos. Los llenan de mierda. Nos cercan los protocolos de burócratas y perdemos todo contacto. Y mientras tanto el engendro ahí, desencajado en todo sentido presidiendo el país y ella en su balcón de Constitución encerrada. Y nosotros acá tan aturdidos. Tan huérfanos. Tan quijotes sin Sancho Panza.
Mi tiempo está muriendo. Mi forma de ver el mundo. Mi música. Mis canciones. Y veo en los pibes que frecuento cada día en mis escuelas un vacío que no parece querer tomar la posta. Hablan todo el día de dinero. Es impresionante. Mi hijo de 12 también. Sus compañeritos de la escuela. El tema de esta generación es volverse millonario. Tener dinero. Lamborghinis. Mansiones. Aviones privados. Por eso Adorni no espanta. Porque es la encarnación de la utopía actual. Un tipo cuyo norte es hacerse millonario. Punto. Fin.
Y Adorni lo hizo. Manoteó lo que la oportunidad le ofrecía y listo. ¿Qué tiene eso de malo? ¿Cuál es el problema? Lo banca. Despeinado en el acto oficial por Belgrano que lo hubiera fusilado.
E.T

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