domingo, 31 de mayo de 2026

LOS PIES.

 

                       Museo Salvador Dalí

La gente no cree en las reencarnaciones pero, de hecho, yo era un ciempiés y como tuve un excelente desempeño dejando mucha huella, al morir me reencarné en una arañita, que siempre es un avance. He de reconocer que antes de esta reencarnación de categoría media yo era un perro feliz y vivía con un ama de bellos pies que dejaban huella en el alma de quien supiera apreciarlos: pequeños, perfectos con unos dedos describiendo una curva descendente armónica y un arco plantar que aseguraban un andar elástico y elegante. Pero a lo que iba: un día mi ama y yo íbamos paseando por el barrio cuando de pronto salió de un callejón un tipo espantoso blandiendo una navaja y exigiendo dinero a mi ama. Ella no llevaba un duro así que el tipo se puso más duro y yo, al verla a ella en peligro, le salté al cuello al malviviente y ya no lo solté. Es que así somos los rottweiler. Se armó un revuelo bárbaro y creo que el tipo murió (espero que se reencarne en una cucaracha). Pero, claro, a mi me aplicaron la pena de muerte y así fue como retrocedí en la escala zoológica porque un acceso de violencia es inadmisible en las creencias Dhármicas de la India, especialmente en el JAINISMO, y ahora soy una arañita inofensiva color clarita. Aunque así como mi ama me adoraba siendo un perro no le gusto nada siendo araña, por eso ando merodeándola secretamente.  A veces me ve y exclama disgustada: "¡esta arañita me persigue!" Y sí, la persigo, pero ella no sabe cuánto la quiero. ¡Qué pena! Pero bueno, pena es pe, pero lo demás es ná. 

Una noche que dormía  plácidamente aproveché para acariciarle el cuello con ternura aunque desafortunadamente habrá creído que yo era un mosquito y de un guantazo me aplastó. Sin embargo, mi bienintencionado gesto fue bieninterpretado por las leyes jainistas porque logré reencarnarme en un cachorro de rottweiler y ella me adoptó. El amor no termina con la muerte. Estoy tan agradecido de haber recuperado su cariño y, además, ahora me deja dormir a sus pies porque le brindo calor en las frías noches de invierno, " ingrávidos y gentiles como pompas de jabón".



No hay comentarios:

Publicar un comentario