Hace pocos días he tenido una charla interesantísima con Richard Feinman, premio Nobel de Física 1965, aunque el murió en 1988. Fue una amable conversación imaginaria y muy fructífera. La transcribo a continuación.
R.F. : ¿Mónica, de dónde viene la madera de un árbol?
M: De la tierra, claro, de los nutrientes que alimentan la semilla. ¿O es una pregunta trampa?
R.F.: Básicamente así empieza, pero la madera no viene de la tierra y te explico como lo sabemos. Porque hace 400 años un señor llamado Jean Baptiste Van Helmont puso una semilla de sauce en una cantidad conocida de tierra en una maceta, luz y agua, una báscula y esperó 5 años. El sauce creció y ganó muchísimo peso pero cuando este hombre pesó la tierra de la maceta no se había reducido casi nada. ¿Entonces, con qué creció?
M: No sé. ¿Del agua?
R.F.: No, porque la madera es 42% de carbono y el agua es hidrógeno y oxígeno (H2O). La respuesta está delante nuestro pero hasta siglos después no se pudo explicar científicamente.
M: ¿pero si el carbono no vino de la tierra ni del agua, de dónde lo sacó el sauce?
R. F.: Del aire.
M: ¿Cómo del aire?
R.F.: Del CO2. La famosa fotosíntesis que estudiamos en el colegio. La hoja del árbol atrapa carbono con la energía que le cede el fotón (la luz), arranca ese carbono del oxígeno del CO2 al que estaba unido y lo obliga a formar estructuras ordenadas. El carbono es un átomo, el oxígeno, también y ambos forman la molécula de CO2. Pero la hoja del árbol tiene cloroplastos y eso le da el poder de captar ese advenedizo del carbono, que quiere seguir volando.
M: ¡Pobre carbono, que volaba tan campante y disperso en compañía del oxígeno!
R. F.: Efectivamente. Cayó en manos de una hoja que lo pasó de gaseoso a sólido, así, del tirón. Del desorden al orden. De la libertad aérea a la prisión de una estructura. Pero no es algo fijo in eternum: esos átomos se renuevan cada tantos años aunque la estructura se mantiene. Igual que nuestros tejidos: los átomos de nuestros huesos, por ejemplo, se renuevan cada 7 años, aunque mantienen la forma. Y el carbono de tus huesos puede provenir de un dinosaurio, de otro ser humano, de una roca, del mar. Siempre están viajando. Los átomos no se destruyen, pasan de una molécula a otra, de un ser vivo a otro, etc.
M: ¡Increíble!¡ O sea que no son siempre los mismos átomos pero, desde otro punto de vista, sí son los mismos! Hay un intercambio químico permanente entre el ser vivo y el ambiente. Un diálogo. Pero ¿como sabe el árbol como organizar la misma estructura una y otra vez? ¿Las raíces, los vasos, las hojas, el tronco? Porque yo al árbol lo veo manteniendo la misma forma a través de los años.
R.F.: El ADN contiene las instrucciones para mantener esa forma. Y esas instrucciones están en cada célula. El árbol pone los materiales (los ladrillos, si lo comparamos con la construcción de una casa) y la información la pone el ADN (el plano de la casa, por asi decirlo). Pero no hay un director general. Cada célula ya tiene sus propias instrucciones y hace lo que el ADN le indica. Cada célula es autónoma. Autosuficiente.
M: No me digas que esa es la famosa AUTOORGANIZACIÓN. ¿No es necesario un director de orquesta, entonces?
R.F: No.
M: ¿Y las raíces para qué están?
R.F.: Principalmente para sujetar fuertemente al árbol que crece y crece hacia arriba para que sus hojas puedan llegar a la luz. Es el anclaje. Pero además hay un diálogo también bajo tierra. Las raíces se defienden de los hongos, de otras raíces de un árbol vecino, además de absorber nutrientes, etc.
M.:¿Y cuando el árbol muere?
R.F.: El carbono vuelve a la atmósfera. El problema es que el carbono no siempre estuvo allí, en la atmósfera. Durante 300 millones de años estuvo atrapado bajo tierra en los combustibles fósiles. Pero nosotros, los Sapiens, en 200 años no hemos parado de liberarlo al aire. Algo no va a ir bien en algún momento si seguimos liberando carbono a lo bestia.
M.: Si, mejor no pensarlo porque es profundamente perturbador. Más me gusta imaginar como el aire se transforma en árbol. Y si eso es el árbol, ¿qué soy yo?


Muy bien explicado!
ResponderEliminar¿Qué sos vos? eh? ¿Qué soy yo?
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