Excelente cronica de Carlos Vidal.
[...] Agrego que Johana, su cuñada y viuda de Theo, recopiló las 420 cartas que Vincent escribio a Theo desde que tenia 21 años (murió con 37 años, el 29 de Julio de 1890).
Theo fue el sostén económico y afectivo de Vincent, con una paciencia suprema muchas veces.
En 1880, viendo como Vincent fracasa como pastor luterano en su tarea de ayudar y transmitir la fe a los mineros de carbón en Borinage ( Belgica), por su celo extremo en la caridad y la burocracia de esta iglesia, que no lo veia apto en esta tarea. Muy decepcionado Vincent y aconsejado por Theo, decide dedicarse a la pintura por 10 años, hasta su muerte.
Todos estos pesares y fracasos sentimentales, sus trabajos anteriores, estadías en cada lugar y reflexiones sobre la vida y el arte y los pintores que conoció, los cuadros que pintó con bosquejos y descripciones precisas en sus cartas, envió a su hermano, con infinita sinceridad y buscando su comprensión. Theo lo mantuvo económicamente a Vincent, que enviaba sus cuadros a su hermano, empleado y luego propietario de galería de arte en Paris, con la esperanza de venderlos.
Estas cartas, traducidas y publicadas al inglés por Johana, permitió conocer a Vincent, su vida en soledad, sacrificada y abnegada, su enfermedad, su voluntad y talento para pintar, y también su difícil carácter.
El destino quiso que Johana intuyera la importancia de Vincent y su arte, al que personalmente muy poco trató, y evitar que se perdiera el arte y legado de uno de los pintores más importantes de la historia del arte.
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