Tengo un ahijado que es un empollón y que desde pequeño quiere, fervientemente, ser médico cirujano. Está intentando llegar a la nota máxima posible para luego promediar con selectividad y acceder a esa carrera que exige nota muy alta. Es sobresaliente en ciencias en general y brillante en matemáticas. Pero no se le da bien la historia y la filosofía. En este sentido los profesores no lo ayudan, sólo le exigen. Las estudia con tesón
porque sabe que las necesita para el promedio, pero a la historia la está llegando a odiar.
Lo de la filosofía ya es de risa: el profesor opina que NADIE puede tener nota alta, salvo él, que sabe mucho y que se pondría un 8, quizás y un 10 se lo pondría sólo, a, por ejemplo, IMMANUEL KANT.
Estos señores nunca van a convencerme a mí, que he sido docente en la universidad, que esto tiene sentido.
Mi querido ahijado corre el riesgo de no llegar a la nota exigida por dos señores que tienen un punto de vista profundamente erróneo de lo que es la educación formal, la vocación y hasta demuestran un desconocimiento supino del ser humano. (mejor no entro en temas como la comprensión o la solidaridad o el cariño hacia un esforzado joven... ¿para qué?)
En vez de dejarle al alumno que demuestra claramente una tendencia el camino abierto para que se sienta estimulado y motivado y haga una buena carrera y luego, lo que es infinitamente más importante, sea un profesional con amor e interés por su trabajo diario, lo cual lo beneficiaría a él (porque se sentiría realizado) y beneficiaría a sus pacientes (porque serían bien atendidos), no, le ponen piedras en el camino.
Si trabajando 40 años en algo que a uno le gusta es difícil no caer en la rutina y, a veces, en el desánimo, cuando las cosas se ponen en contra y dan ganas de tirarlo todo por la borda, no quiero imaginarme lo que debe ser trabajar en algo que a uno no le guste o no le interese, pero que llegó allí porque era era lo que le daba la nota cuando era jovencísimo.
Los profesores ¿creen sinceramente que a fuerza de exigencias lograrán que el alumno quiera esa materias?
Ellos mismos ¿quieren esas materias y las transmiten con interés?
¿No sospecharán siquiera que, una vez que el joven se las saque de encima, jamás volverá a interesarse por ellas, con lo importante que es la parte humanística de la educación?
Y a la inversa, si alguien aborrece la ciencia, entonces qué,¿ plato doble?. Y, por supuesto que no estoy refiriéndome a los que no les interesa nada, que también los hay y son muchos, lamentablemente.
UNA ANÉCDOTA: cierta vez, viniendo de Inglaterra, leí en el avión diarios de allá. En un artículo sobre la educación hacía hincapié en que el sistema educativo estaba estimulando, potenciando y fomentando aquéllas asignaturas en las cuales el alumno demostrara aptitudes, habilidades e interés y dando sólo lo BÁSICO de aquéllas que no le atrajeran. ¿Será por eso que tienen tantos premios Nóbel?